Bruselas

Bruselas, capital de Bélgica y principal sede administrativa de la Unión Europea, sería nuestra tercera parada del viaje, después de haber pasado por Colonia y Ámsterdam.

Para llegar a Bruselas desde Ámsterdam, la opción más barata es el bus, ya que existen varias compañías que realizan el trayecto a diario a un precio muy bajo. A través de la web www.goeuro.es, tendrás todas las opciones (tren, bus, avión, etc). Nosotros cogimos Flixbus, que nos costó 8 € por persona y 3 horas de trayecto (sin paradas).

Llegamos sobre las 22:30 de la noche, así que no había tiempo de ver nada y fuimos directo a nuestro Hostel, donde pasaríamos 3 noches.

En Bruselas hay muy buenas opciones de alojamiento y a un precio mucho más aceptable que Ámsterdam. Elegimos el Hostel Meininger Brussels City Center, ya que es uno de los mejores por calidad/precio. Y la verdad que acertamos, todo muy limpio y silencioso; ambientado en el mundo del cómic y con unas zonas comunes bien preparadas y cuidadas.

En cuanto al planning para Bélgica, era el siguiente:

  • Día 1:  Bruselas
  • Día 2: Gante y Brujas
  • Día 3: Amberes y Bruselas

Si os dais cuenta, con este planning falta una noche de hotel ¿no?

Pues sí, pero no había otra opción, ya que el avión de vuelta salía a las 6 de la mañana y contando que teníamos que ir hasta el aeropuerto de Charleroi (que se tardan unos 45 min en bus), no nos merecía la pena reservar otra noche y decidimos aguantar el último día hasta la madrugada y coger el avión sin dormir… A lo loco. Ya os contaremos la jugada…

Así pues, tendríamos una día completo y parte de otro para descubrir los rincones de una de las capitales europeas más visitadas por lo españoles.

CENTRO DE BRUSELAS

Comenzamos la visita directo al centro de la ciudad, y cómo no, ¿qué es lo primero que uno hace cuando llega al centro de Bruselas?

Pues ir a la Grand Place, la plaza que ella sola hace que merezca la pena una visita a Bruselas. Dicen que la mejor manera de entrar a la plaza es desde la Rue des Harens. Nosotros lo hicimos, pero nos dimos de frente con un fiesta de la cerveza.

Toda la plaza estaba ocupada por carpas, barras y puestos de comida… vaya, nuestra entrada triunfal se nos cayó por los suelos. Algo parecido me pasó cuando entré en la Plaza Roja de Moscú, en el que en medio de la plaza había montado un escenario más grande que el de algunos campos de fútbol. Pero bueno, en esta ocasión como tendríamos más días, cruzamos los dedos para que desmontaran todo ese tinglado antes de que nos marcháramos.

Decidimos dejar la plaza para cuando estuviese libre y continuamos descubriendo los callejones que parten desde aquí.

El centro no es muy grande, pero esconde rincones preciosos y en los que parece que no ha pasado el tiempo.

Por ejemplo, justo al lado de la Grand Place, tenemos las Galerías Saint Hubert, las primeras de Europa y una de las más elegantes.

Con 200 metros de largo, se extienden las tiendas más selectas de Bruselas, desde los chocolates más exquisitos, a las firmas de moda más caras que hay.

Se mira pero no se toca.

Aunque de día es muy bonita, de noche también merece la pena, sobre todo para los que nos gusta la fotografía.

Partiendo la galería en dos, la Rue des Bouchers, es la calle de los restaurantes, muy estrecha e invadida por mesas y pirámides de mariscos y limones reposados sobre hielo; o bien con carteles ofreciendo los típicos moules-frites (mejillones con patatas).

Yo me quedé con las ganas de probarlos, pero el precio se me iba de presupuesto y en Málaga ya tengo mejillones para hartarme. 🙂

Si nos dirigimos al oeste de la Grand Place, tenemos a la Bourse (Bolsa de Bélgica),

o el Boulevard Anspach, una amplia avenida cortada al tráfico, en el que artistas callejeros, gente paseando o turistas que se mezclan con la población, lo convierten en un lugar con mucha vida.

MANNEKEN PIS

Tras callejear un poco por el centro, pusimos rumbo otro clásico de Bruselas, el Manneken Pis. Aquí yo ya iba avisado de que defrauda un poco, ya que es muy pequeño (50 cm), pero ¿vas a ir a Bruselas y no lo vas a ver?

Es muy frecuente verlo vestido por diferentes motivos, como por aniversarios, días mundiales, etc. Ese día tocó el vestido de Obelix, pero por ejemplo, hace unos años, el día de Asturias lo vistieron con el traje tradicional asturiano y escanciaba sidra. En Maison du Roi (Grand Place) hay un museo con todas las vestimentas.

Ahora bien ¿cual es el origen y por qué tanta importancia?

Hay cientos de leyendas sobre el origen y seguramente ninguna sea cierta. Una de las más extendidas cuenta que hace mucho tiempo, cuando la ciudad estaba sitiada, los invasores prendieron fuego de una mecha para quemar toda la ciudad, y un chico que no tenía agua cerca apagó la mecha orinando, salvando la ciudad.

El caso es que esta figurilla las verás por todos los rincones de la ciudad y es sin duda el símbolo de la ciudad.

Además, para completar la familia “meona” está Jeanneke Pis (versión femenina) y Zinneke Pis (el perro meón de Bruselas).

Jeanneke Pis es muy fácil de encontrar, sobre todo si te gusta la cerveza, ya que está justo enfrente del famoso Delirium Café.

En cuanto a Zinneke, está un poco más retirado del centro. Encima cuando llegamos, no estaba…

Semanas antes un coche atropelló a este perrito meón y lo estaban curando (eso es lo que ponía la nota colgada en su poste…).

CATEDRAL Y PARQUE DE BRUSELAS

A 10 min. de la Grand Place, nos encontramos con la Catedral de Bruselas, la Cathédrale Saint-Michel et Sainte-Gudule, uno de los edificios más importantes de Bruselas.

De estilo gótico, tiene dos torres gemelas que te recordará mucho a la Notre Dame de París. Es el escenario de las coronaciones y bodas reales, y en su interior, aunque un poco austero, tampoco te defraudará, sobre todo los ventanales.

La entrada es gratuita, así que no hay excusa para no visitarla.

Justo al lado de la catedral, tenemos un pequeño rincón verde, el Parque de Bruselas o Parque Real.

Al no ser tan grande, es perfecto para dar un pequeño paseo y relajarse entre sus fuentes, esculturas y vegetación.

Muy recomendable.

PALACIO REAL

En el extremo sur del parque, se sitúa el Palacio Real de Bruselas (Palais Royal), la residencia oficial de la familia real belga, aunque no viven aquí, sino en las afueras de Bruselas (en el  Castillo Real de Laeken).

Lo mejor es su interior, una visita gratuita que sólo está disponible en los meses de verano ( del 21 de Julio hasta primeros de Septiembre). Nosotros, por días, tuvimos la suerte de entrar y la verdad es que merece mucho la pena.

El recorrido comienza en un lujoso hall, con esculturas y unas escalera muy típica en este tipo de palacios.

Seguido, una serie de habitaciones y salones decoradas hasta el más mínimo detalle, con lamparas de araña que te quitarán el hipo.

Para terminar el recorrido, una sala decorada con 1,4 millones de caparazones iridiscentes de escarabajos joya de Tailandia, del artista Jan Fabre.

Nunca había visto algo igual.

DISTRITO EUROPEO

Con otro pequeño paseo desde el Parque de Bruselas, nos adentramos en el Barrio Europeo, donde se suceden los edificios de la mayoría de las instituciones de la Unión Europea, como en Parlamento, la Comisión o el Consejo Europeo.

No es ni mucho menos la zona más bonita de Bruselas, pero si tenéis tiempo, la entrada al Parlamento es gratuita.

El barrio esta rodeado de varios parques, siendo el del Cincuentenario el más conocido.

Presidido por un Arco del Triunfo, nos vuelve a recordar a París. Se construyó por el 50º aniversario de la creación de Bélgica, aunque tardó mucho en terminarse y para la fecha se tuvo que presentar una réplica de yeso.

Si vas con tiempo, puedes visitar también alguno de los tres museos que hay en el parque. Uno de ellos, el Autoworld, que alberga más de 300 coches, me llamaba, pero con un sólo día para Bruselas, había que dejarlo para otra ocasión.

ATOMIUM

No había tiempo que perder  y tras recorrer gran parte de la ciudad, era el turno de otro de los clásicos de Bruselas: el Atomium.

Situado en el parque de Heysel, a las afueras de la ciudad, es para Bruselas lo que es la Torre Eiffel para Paris y que al igual que la torre, fueron construidos para una exposición universal, criticados y en riesgo de desmantelarlas.

Pero no fue así y hoy día es el mayor atractivo para la ciudad.

Construido en 1958 para la Expo, mide 102 metros y representa a una molécula de cristal de hierro ampliada 165 millones de veces.

Sus 9 esferas albergan desde exposiciones permanentes y temporales, hasta un restaurante-mirador, al que se llega gracias a un elevador que circula por el interior de los tubos de acero.  El precio para entrar es de 11 €, bastante elevado y según las guías, algo decepcionante.

Nuestro plan no era entrar, sino disfrutar del atardecer en este lugar tan emblemático y ver como se iluminaban los cientos de bombillas de cada una de las esferas.

Además del Atomiun, en este recinto ferial se pueden ver también la Mini Europe, el Palais du Centenaire o el Estadio Nacional de Fútbol. Vamos para echar el día entero.

Nosotros con esa bella postal poníamos fin al primer día en Bélgica. Había que descansar, ya que el día siguiente tocaba ver las joyas de la corona de Bélgica: Brujas y Gante.

CHOCOLATE BELGA

De vuelta a Bruselas y tras haber visitado Gante, Brujas y Amberes, nos quedaban unas cuantas horas para disfrutar de la ciudad antes de volver a España.

Como siempre se nos acumulaba el trabajo y teníamos que comprar los recuerdos y como estábamos en el país del chocolate, pues que mejor que regalar esta delicia, ¿no?

Si hay algo que no falta en el centro de Bruselas son tiendas de chocolate, por todos lados y muy mal presentado, vaya … que no te entran ganas de zamparte la tienda entera. 🙂

Eso sí, barato no es, pero es imposible no caer en la tentación…

¿Qué hubieras hecho tú?

CERVEZA BELGA

Ya que habíamos pecado, había que compensar tanto dulce, ya que si el chocolate es una de las especialidades de Bélgica, la cerveza no se queda atrás. Y hablar de cerveza en Bruselas, es hablar de Delirium Café, el bar con más tipos de cervezas diferentes que se sirven al público (unas 2.500) ostentando el Record Guiness desde el 2004.

Tiene cervezas de todos los sabores, tipos y lugares del mundo, que harán que la elección no sea fácil. De todas formas, en la misma barra hay una pizarra con las más solicitadas, como la que yo elegí de 11º, ahí a lo loco.

Aunque hay varios repartidos por la ciudad,

el original está situado en un pequeño callejón perpendicular a Rue des Bouchers, justo enfrente de Jeanneke Pis, con su logo característico del elefante rosa tomada de la que es considerada como una de las mejores cervezas del mundo: la Delirium Tremens.

La barra es digna de ver, con decenas de grifos que van de aquí para allá y los camareros sirviendo cervezas a diestro y siniestro. Eso sí, intenta evitar la noche, sobre todo en fin de semana, ya que no sólo atrae a los turistas.

GRAND PLACE

Eran nuestras últimas horas en Bruselas y dejamos lo mejor para el final: la Gran Place.

Como ya os conté al principio, nuestra entrada triunfal se vio truncada por un festival de la cerveza y tuvimos que cruzar los dedos para que lo quitasen antes de que nos fuéramos. Pues bien, fue así y tuvimos la oportunidad de volver hacerla.

Ahora si, toda la plaza para nosotros y en medio sólo había un pequeño vendedor de láminas que le daba un toque más especial, lo que es lo mismo, una buena foto en blanco y negro.

Si te quieres ambientar, ya sabes, dale al play:

La Grand Place o Grote Markt es el corazón histórico, geográfico y comercial de Bruselas y descrita por Victor Hugo como la plaza más hermosa del mundo. Casi escondida, sólo es posible verla cuando uno se adentra en uno de los seis callejones que dan a esta plaza.

No hay edificio que no merezca estar aquí, desde los edificios gremiales;

a la Maison du Roi (Casa del Rey);

o el Hôtel de Ville (Ayuntamiento),

con su majestuosa torre de 96 metros y culpable de hacer casi imposible tomar una toma completa de toda la plaza, a no ser que la hagas en tres tomas y te quede algo así:

Es éste último el que tiene una historia algo curiosa y es que si uno se fija, la torre está algo torcida y según cuenta la leyenda, el arquitecto ante tal desgracia se suicidó desde esta misma torre.

Si hay algo que no le falta a esta plaza son los detalles, cada edificio o cada centímetro tiene algo que lo caracteriza, incluso hay una vieira del Camino de Santiago que pasa por aquí.

La noche iba cayendo y no hacía más que darle más belleza a una plaza que se quedará grabada en tu retina.

Era el broche perfecto a un viaje que nos maravilló y dejó con ganas de más. Tres países al que sólo pudimos rascar un poco de su historia, sus gentes y sus rincones; porque un par de días no es tan siquiera suficiente, pero siempre es bueno dejar algo sin ver y así tener la excusa perfecta para una posible vuelta.

Sólo quedaba regresar a Málaga y sí, no teníamos hotel. Esa misma mañana, dejamos nuestras maletas en los lockers de la estación Gare du Midi, desde donde parten los buses que van al aeropuerto de Charleroi. Así que nuestro plan era ir andando hasta la estación (a unos 15-20 min andando desde el centro) y coger el primer bus (3:30). Teníamos tiempo para  haber estado hasta las 1 o 2 de la mañana dando vueltas por la ciudad, pero como estábamos cansados fuimos a la estación para descansar.

Cogimos nuestras maletas y nos medio tumbamos en las sillas de la estación. Todo iba como la seda, hasta que llegaron los de seguridad, y de muy malas maneras nos echaron de allí: la estación cerraba.

No nos lo podíamos creer, eran las 1 de la mañana y allí estábamos en plena calle y mas sólo que la una. Pero podría haber sido peor, ya que menos mal que nos dio tiempo a coger las maletas. Así que ya sabéis, los lockers no están abiertos las 24 horas del día (aunque lo pongan).

IMG_5916

Aunque ahora en frío hasta te ríes, en su momento no hacía nada de gracia, pero bueno, no pasó nada y pudimos volver a España sanos y salvo. 🙂

Ahora sí, ¡¡era el final del viaje!!

Para ubicarte:

Todas las fotos en su álbum de Flickr.

4 Comments

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  1. Tremenda paliza, verse Bruselas en un día. Pero vistas las fotos, veo que mereció la pena.
    Saludos.

    Le gusta a 1 persona

  2. Una ruta por Bélgica fue una de las candidatas de este fin de año, pero al final nos decantamos por Copenhague. Nada mal de precio la conexión Bruselas desde Ámsterdam, vamos en Málaga como sabrás te cobran eso por 1 hora de trayecto xD

    Me ha apetecido chocolate, no se porque jaja

    ¡Un saludote!

    Le gusta a 1 persona

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