Gante

Es la hora de adentrarnos en las pequeñas ciudades de una de las regiones más bonitas y famosas de Bélgica: la Región de Flandes.

Si viajas a Bélgica, esta zona es de obligada visita y seguramente sea el motivo de tu viaje, visitando Brujas o Gante.

Nuestro recorrido por esta región, incluía éstas dos además de Amberes; aunque el tiempo del que disponíamos era muy corto, sólo un día y medio, así que medio día por ciudad. 😦

Comenzamos la ruta por Gante, capital de Flandes Oriental y que junto a Brujas, es famosa por conservar una arquitectura medieval difícil de superar.

La Gante medieval era un gran centro textil, hasta tal punto que llegó a convertirse en la tercera ciudad más importante de Europa, por detrás de París y Constantinopla. Se dice que los ganteses están muy orgullosos de su ciudad y siempre han luchado por sus derechos y libertades. Uno de los episodios más conocidos fue cuando en 1.540 se negaron a pagar unas tasas para financiar la guerra contra Francia. El rey Carlos V, como castigo, obligó a los líderes gremiales a pasear por la calle portando una soga al cuello hasta pedir clemencia. Desde ese momento, a los ganteses se le conocen como stroppendragers (portadores de soga). En la actualidad, en las fiestas se recuerda este episodio, donde la gente sale la calle con cuerdas enrolladas al cuello.

Hoy día Gante, además del turismo, vive de su universidad, la más importante de Flandes y con una proporción de estudiantes muy alta, convirtiéndola en una ciudad con bastante movimiento y actividad.

¿Cómo llegar?

Seguramente sabrás o habrás leído que Bélgica posee unas de las redes ferroviarias más buenas de Europa y en efecto es así. Gracias al tamaño y a la geografía del país, es rápido y sencillo llegar a cualquier punto del país.

Gante está a tan solo 30 min. en tren desde Bruselas y el precio del billete sencillo es de 9 euros con una frecuencia de varios trenes por hora.

Los billetes los puedes sacar el mismo día, en unas máquinas expendedoras que hay repartidas por toda la estación.

No obstante hay tarifas especiales como:

  • Summer Ticket: sólo disponible de Lunes a Viernes en los meses de verano (Junio, Julio y Agosto) y con un precio único de 7,50 € por trayecto (sea cual sea).
  • Weekend Ticket: sólo válido desde las 19:00 del Viernes hasta el Domingo y trayectos con ida y vuelta en el mismo día, aplican hasta un 50 % de descuento.
  • Go pass: 10 viajes por 50 €, para sólo para menores de 26 años.
  • Rail pass: 10 viajes por 76 € si tienes más de 26 años.

Lo mejor es que antes de sacarlo eches números para ver si te sale rentable o no.

Gent – St. Pieters es la estación principal de Gante y una vez que llegues, en la misma puerta de la estación hay varias líneas de tranvía que te llevarán hasta el centro.
Nosotros, desafortunadamente, sólo disponíamos de unas cuantas horas, ya que por la tarde queríamos visitar Brujas. Sí, lo sé, es muy poco tiempo, pero bueno, poco es mejor que nada, ¿no?

¿Qué hacer en tan poco tiempo?

Pues mucho más de lo que imaginas, ya que una de las características de estas ciudades, es que todo está muy cerca y una vez que estás en el centro, no te llevará mucho recorrerla.

Gravensteen (Castillo de Gante)

Justo en la puerta de este majestuoso castillo, hay una parada para los tranvías, así que es un buen punto de partida para recorrer el centro.

El Castillo de los Condes es el único castillo medieval de Flandes que conserva casi por completo su sistema de defensa, como son el foso, las torretas o el las aspilleras de los arqueros. Construido sobre unas dunas del río Lys, albergó la residencia del Conde, funcionó como el centro de poder y  de fortaleza defensiva de la ciudad.

Durante una época también funcionó como prisión y es por ello que en la actualidad haya en su interior un museo con cientos de artilugios de tortura utilizados en aquella época.

Además, la subida a la torre es muy recomendable, con unas magníficas vistas.

La entrada al castillo cuesta 8 €, pero nosotros por falta de tiempo nos limitamos a verlo por fuera. 😦

Canales de Gante

Una característica común en toda la zona de Flandes y en general de los Países Bajos, es que las ciudades y pueblos suelen estar bañadas por canales, y Gante no iba a ser una excepción.

El río Lys, a su paso por la ciudad, ha sido moldeado durante los siglos convirtiendo sus aguas en las vías principales de Gante, así como la vía de acceso al mar, algo de vital importancia para la entrada y salida de mercancías.

Todo esto no hace que darle aun más belleza a una ciudad que ya de por sí es preciosa.

Casas reflejadas en el agua, pequeños barquitos que van de aquí para allá y una cervecita al borde del mismo. Estos son los pequeños placeres de la vida.

Werregarenstraat

En pleno centro de Gante, se abre camino este callejón repleto de graffitis que para nada va en consonancia con el resto del centro.

Es el único lugar de la ciudad en el que está permitido pintar las paredes y es muy normal ver a plena luz del día a algún grafitero trabajando las paredes.

Te sentirás como si hubieses tele-transportado al mismísimo Brooklyn de Nueva York.

Torre Belfort y Catedral de San Bavón

Saliendo del callejón por donde habíamos entrado, si seguimos recto la calle hasta llegar al Stadhuis (Ayuntamiento de Gante) y giramos a la derecha, nos encontramos con la torre Belfort, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Nos adentramos en una de las zonas más bonitas de la ciudad, donde además, la torre se sitúa en medio de otras dos maravillas arquitectónicas medievales: la Catedral de San Bavón y la Iglesia de San Nicolás.

La torre Belfort no forma parte de ninguna catedral o iglesia, sino que fue construida para avisar a la población de las amenazas en tiempo de guerra o bien para festejar o anunciar la victoria en alguna batalla que se estuviese produciendo en cualquier otro territorio.

Mide 91 metros y en la punta hay un dragón dorado que se ha convertido en la mascota de la ciudad.

El dragón original está en el interior de la torre y podrás verlo cuando subas al mirador que hay a 64 metros de altura, desde donde se obtiene unas vistas 360º de todo Gante.

Son las mejores de la ciudad y la entrada cuesta 5 €, pero bien merece la pena.

Ya abajo, lo mejor es dirigirse a la Catedral de San Bavón. La iglesia por dentro no es nada del otro mundo, pero alberga una de la obras de arte con mayor misterio: “La adoración del cordero místico”. 

Retable_de_l'Agneau_mystique
Fuente: wikipedia

Ha sido robado hasta 6 veces, trasladado por Napoleón al Louvre o escondido por los nazis en una mina de sal. En la actualidad, le falta una de las tablas, robada en 1934. Para ver la original había que pagar 4 €, que me pareció un poco excesivo y lo dejamos para otra vida. No obstante, en uno de los laterales de la iglesia, se exhibe una copia.

Graslei y Korenlei

Dirigiéndonos hacia el Oeste, nos situamos sobre el Puente de San Miguel, echa la mirada atrás y observa a los tres edificios medievales perfectamente alineados.

Despídete de ellos y baja a la parte más fotografiada de la ciudad, los muelles de Graslei y Korenlei.

Fueron los principales muelles del puerto viejo de la ciudad, donde en el Graslei se situaba el muelle de las hierbas y hortalizas; y en el Korenlei, el muelle del trigo.

Hoy día el fervor comercial aun se mantiene, habiendo sido sustituido por bares y restaurantes que harán sentirte como un rey. Es el lugar perfecto para coger fuerzas con una buena cerveza belga.

Recorre todo el muelle y sitúate en el pequeño puente de Grasbug para otra panorámica de ensueño. La típica foto de Gante se hace desde aquí.

El atardecer desde este pequeño puente tiene que ser simplemente espectacular, con esas fachadas tan particulares reflejándose en el canal, haciendo de espejo.

Por desgracia, no tuve la oportunidad de fotografiarlo ni al atardecer ni en la noche, siendo la mejor foto que uno se puede llevar de este lugar. Todo no se puede tener, ya que yo quería el atardecer en Brujas…

Patershol

Era la hora de la comida y como ya estábamos casi al final del viaje había que dejarse de lujos y buscar algo barato. Era la hora de probar los famosos frituur de Bélgica, o lo que es lo mismo, patatas fritas y rebozados de pollo, salchichas o de lo que quieras. Justo a la entrada del barrio Patershol, encontramos uno, y la verdad es que se come bien y barato.

Ya con las arterias bien empapadas de aceite, jejeje, tocaba ir dando fin a la visita de Gante, dando una vuelta por el barrio.

Patershol era el corazón medieval de la ciudad y son un conjunto de callejones adoquinados bastante tranquilos.

Si buscas algún restaurante acogedor para comer o cenar, éste es el sitio.

Nuestras horas en Gante llegaban a su fin con la tristeza de saber que nos dejábamos muchas cosas por ver y hacer, como un crucero por el río Lys, visitar alguno de los tres Begijnhoven o simplemente de disfrutar del atardecer y la noche.

Pero no estuvo mal, aprovechamos al máximo las horas que tuvimos y podemos decir que Gante es una maravilla de ciudad, preciosa, monumental y con un ambiente buenísimo gracias a la cantidad de estudiantes que andan aquí.

Sólo quedaba visitar Brujas y hacer la eterna pregunta: ¿cuál te gusta más, Brujas o Gante?

Todas las fotos en su álbum de Flickr.

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