Brujas

Brujas, apodada la “Venecia del Norte”, es sin duda uno de los lugares que hay que ver sí o sí una vez en la vida. En flamenco se escribe Brugge que literalmente significa “puente”, así que podéis haceros una idea de lo que nos vamos a encontrar.

Situada a tan sólo 20 km del Mar del Norte, la ciudad se fundó en el siglo XI y fue durante la Edad Media cuando tuvo su mayor apogeo, gracias al comercio internacional de los tejidos fabricados con lana inglesa de alta calidad. Todo pasaba por el canal marítimo Zwin, construido para que la ciudad tuviese acceso al mar.  Todo entraba y salía por aquí, y los habitantes de la ciudad eran bastantes ricos. Fue tanta la importancia que cobró la ciudad, que por aquella época, Brujas tuvo el doble de habitantes que Londres. Pero poco a poco, las relaciones de los señores con los trabajadores agremiados eran cada vez más conflictivas y además, el canal empezó a encenagarse, perdiendo el vital acceso al mar. La ciudad quedó a su merced, y pocos quedaron por allí durante los próximos 400 años.

Gracias a este anonimato y tras una profunda restauración a principios del siglo XX, tenemos a lo que es hoy Brujas, un auténtico museo al aire libre, habiendo conservado casi por completo toda su arquitectura medieval. Calles adoquinadas, edificios medievales, canales, puentes de piedra cubiertos de vegetación…

No hace falta describir más ¿no?

¿Como llegar?

En Bélgica, el tren es la mejor forma para desplazarse, así que:

  • Si vienes desde Gante: precio del billete sencillo 6,50 € y 23 min. de trayecto.
  • Si vienes desde Bruselas: precio del billete sencillo 14,10 € y 56 min. de trayecto

Para nosotros Brujas, sería nuestra segunda parada del día, tras haber pasado la mañana y parte de la tarde en Gante, así que unos 23 minutos más en tren, y ya estábamos en la estación.

Entre que nos entretuvimos demasiado en Gante; que el tren tardó más de media hora en llegar; más 25 min. del mismo trayecto, llegamos a Brujas ¡¡a las 5 de la tarde!!

Mal asunto, una de las ciudades más bonitas de Europa y sólo teníamos unas cuantas horas para recorrerla. 😦

Estábamos un poco desanimados, pero intentamos cambiar el chip, ¡había que disfrutar de esta maravilla ciudad!.

Cuando sales de la estación, hay que andar 1,5 km para llegar al centro. Puedes tomar un bus o simplemente ir andando que es lo más recomendable. No hay pérdida, ya que todo el mundo va en la misma dirección y además, nada más cruzar la primera calle, uno se adentra en el precioso parque de Minnewater y en el Begijnhof. Nosotros pasamos de largo, ya que íbamos escopeteados hacia el centro.

Conforme íbamos entrando al casco histórico, todo empezaba a ser mágico. Íbamos por la calle comercial Steenstraat, donde las típicas tiendas se sucedían una tras otra, pero todas, con fachadas que respetaban la arquitectura de la ciudad, hasta el Mc Donald’s.

Esta calle, desemboca en la Grote Markt, la plaza mayor de la ciudad, que al igual que el resto de ciudades belgas, es el lugar más importante.

Puestos de comida, carruajes de caballos esperando a que los turistas se dejen el dinero, las terrazas llenas de gente ya cenando y todo rodeado de edificios típicos belgas, presidido por la torre Belfort, de 83 metros de alto y 42 campanas.

Justo en ese momento, empezó a sonar el carillón de la torre Belfort, vaya, ni a cosa hecha.

Si te quieres ambientar, dale al play:

Fue la mejor banda sonora para una entrada triunfal a la ciudad. Ya si estábamos más contentos y eufóricos, así que había que completarlo con las mejores vistas de Brujas, desde arriba del campanario. Allá que fuimos.

Belfort

Meeeec, el campanario it’s closed.

No podía ser, ¡había cerrado unos minutos antes! ¿Cómo es posible que cierren tan pronto las cosas aquí?

Encima, empezó a llover, jajaja Brujas tenía ganas de pelea.

¿Qué hace uno cuando llueve y espera a que escampe?, pues gastar, comprando souvenirs o tomando algo. Nos decantamos por lo primero, ya que las tiendas de aquí están bastante chulas.

Un llaverito y algo de chocolate belga para el cuerpo.

Una vez que paró de llover (fueron solo cuatro gotas), era el turno de callejear un poco, que es lo que uno debe hacer aquí, perderse.

No hay ningún rincón que desentone o que no sea fotogénico y por todos lados veía una foto. Un agobio. 🙂

De buenas a primera, dimos con Rozenhoedkaai (el Muelle del Rosario), el lugar más fotogénico de Brujas, sin discusión.

El río Djiver se retuerce aquí como una serpiente, bordeando los muros de los edificios medievales y al fondo el campanario sobresaliendo por encima de todos ellos. Un lugar mágico, pero una lástima que las nubes le quitaran algo de belleza al lugar.

Era la hora del postureo.

A la derecha, entrando por una pequeña calle, llegamos al Huidenvettersplein (Plaza de los Curtidores), una pequeña plaza con varios restaurantes. Si salimos por el otro extremo, llegamos al puente que da acceso al Burg, la otra plaza principal de la ciudad.

Desde este puente tenemos unas vistas espectaculares, da igual hacia donde mires…

Es a la derecha por donde discurre el canal Groenerei (Muelle Verde), llamado así por culpa del reflejo de toda la vegetación que hay a lo largo del canal.

Peerdenbrug

No hay palabras para describirlo, así que lo mejor es poner varias fotos y juzguéis vosotros mismos.

La mezcla del agua, la vegetación, los puentes, los edificios o los cisnes, hacen sentirte como si estuviéramos en un cuento de hadas.

Siguiendo el curso del canal y desviándonos por Langestraat, nos adentramos en una Brujas menos turística y más autentica, pero aun así, seguía sin perder la belleza.

Llegamos hasta el Kruispoort, la única puerta medieval que se mantiene en pie, pero nosotros no venimos hasta aquí por la puerta, si no por los 3 molinos de viento (Kruisvest) que pusieron simbólicamente para recordar por donde discurría la muralla.

Motivadísimo el chaval

El lugar es bastante pintoresco y encima se tienen unas buenas vistas de las torres de la ciudad.

Skyline de Brujas: Belfort y la iglesia de Nuestra Señora

Fue en ese justo momento, cuando ya perdida toda esperanza de tener una buen atardecer, empezó a salir el Sol.

¡No podía ser! El atardecer precioso y yo fuera del casco antiguo. 😦

No se podía desaprovechar y fuimos lo más rápido posible al Rozenhoedkaai.

Allí mismo, íbamos a disfrutar del atardecer. Unas cuantas fotos y a disfrutar del espectáculo, cerveza en mano, desde la misma cafetería que hay en la esquina, el Cafe ’t Klein Venetië. Sí, como auténticos reyes, sentaditos, vimos como poco a poco se iban iluminando los edificios.

La magia de Brujas comenzaba a aparecer, porque si durante el día es bonita y pintoresca, de noche la ciudad se supera a si misma y creo que hay pocos lugares que tengan una mejor iluminación, por lo menos que yo haya visto.

Había que aprovecharlo, trípode en mano, no había rincón que no quisiese inmortalizar.

Mientras, maldecía por no habernos quedado a pasar la noche aquí, hubiese sido el colofón perfecto. Mi consejo, es que si podéis quedaros a pasar la noche, hacedlo, no hagáis como nosotros. 🙂

La Grote Markt tampoco se quedaba atrás, luciendo igual de espectacular que durante el día.

Era la hora de volver y coger uno de últimos trenes del día, y con tanta foto y tontería, se nos pasó la hora y teníamos 15 minutos para llegar a la estación. Si 1,5 km nos separaba de ella, así que a correr como Forrest Gump. Obviamente en 15 min. no llegábamos, y más después de todo el día turisteando, pero bendita puntualidad belga. El tren venía retrasado 20 min. así que nos libramos de una buena. 🙂

Por fin ya en el tren, muertos literalmente, llevábamos los dos una sonrisilla fruto de haber alucinado con una ciudad tan mágica. Pocas horas, muchas cosas pendientes por hacer, pero sin duda una ciudad más que disfrutada.

Todas las fotos en su álbum de Flickr.

3 Comments

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  1. Margarita del Moral Moreno 7 febrero, 2016 — 2:37 pm

    Que bonito, Espero algún día poder disfrutar como tú , de todos esos lugares tan maravillosos y que tú plasma muy bien con tus comentarios y fotos

    Le gusta a 1 persona

  2. Mi nombre es Claudia, voy a viajar a Belgica, voy a estar 2 dias. Ya que estuviste en Brujas y Gante. Que ciudad es mas bonita y cual se ve mejor por la noche? Para ver a cual le dedico mas tiempo

    Saludos

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    • Muy buenos días Claudia. No te podría dar a elegir solo una porque las dos son igual de bonitas. Nosotros vimos las dos en el mismo día, y aunque es un poco apretado, lo básico lo ves. Brujas es más pequeña que Gante, pero por la noche, Brujas me robó el corazón. Gante solo estuve por la mañana, pero he visto muchas fotos y creo que Brujas por la noche es mejor. Es lo que hicimos nosotros: mañana en Gante y tarde noche en Brujas. Espero haberte ayudado y muchas gracias por pasarte por mi blog. ¡Qué tengas un viaje perfecto! Cuando lo hagas, pásate de nuevo por aquí y nos cuentas. 😄 Saludos!!

      Me gusta

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