Howth

Si vas a pasar varios días en Dublín y te apetece realizar una excursión a algún rincón más tranquilo, sin duda Howth es la mejor opción.

Howth es un pequeño pueblo de pescadores, rápido de ver y que apenas necesita más de medio día para ver lo esencial. Pero aun así, conseguirás llevarte una buena impresión del estilo de vida irlandés en este tipo de pueblos tan frecuente en la costa irlandesa.

Lugar de “domingueo” de los dublineses y residencia de algunos famosos de Irlanda, como por ejemplo el batería de U2, algo tiene que tener.

En nuestra estancia de dos días en Dublín, decidimos sacrificar parte del primer día para escaparnos a este rincón y os puedo asegurar que merece bastante la pena, sobre todo si te gusta el ambiente marinero.

Lo primero:

¿Cómo llegar?

Howth está muy cerca de Dublín, a tan solo 13 km por el norte y hay varias opciones:

  • Bus: lineas 31, 31a o 31b. El billete sencillo cuesta aproximadamente 2 € y dura casi 1 hora de trayecto. La parada principal de estos autobuses están cerca de O’Connell Bridge.
  • Tren DART: es una especie de tren cercanías y el billete sencillo cuesta unos 3 € y la duración es de 30 minutos aprox., por lo tanto, es la mejor opción.

Nosotros nos levantamos bien temprano y partimos desde la estación Connolly, la más importante de Dublín.

Como se puede ver, el día amaneció muy soleado, lo perfecto para visitar Howth. Ya veréis por qué.

¿Qué hacer en Howth?

Puerto de Howth

Una vez que llegas y sales de la estación, lo primero que te llama la atención es el olor a mar y pescado que hay en el ambiente. La causa, el puerto, que está justo al lado de la estación.

El puerto es sin duda una de las atracciones del pueblo, o mejor dicho, sus habitantes, unas focas muy mal acostumbradas por los turistas y pescadores que no paran de alimentarlas.

Aunque estaban al otro lado del muelle, se podían ver sus cabecillas por encima del agua. Si te apetece darles de comer, en la misma lonja venden bandejas preparadas exclusivamente para ellas.

Otro de sus habitantes, aunque estos más comunes en un puerto, son las gaviotas, cientos de ellas por todos lados a la espera de pillar algún trozo de pescado.

Adéntrate en alguno de los muelles para tener una fantástica panorámica del pueblo que se levanta a lo largo de una pequeña colina. Cómo se puede ver, muy grande no es, pero pintoresco es un rato.

A la izquierda, cientos de mástiles de los veleros atracados en el puerto deportivo, ainss, ¡quién tuviera alguno!

The Ireland’s Eye

Desde ese mismo punto (y en un día soleado como este), si miras hacia atrás, tienes a menos de 1 km. a “The Ireland’s Eye” (el Ojo de Irlanda), una pequeña isla solo accesible mediante un pequeño barco turístico en verano.

La isla está deshabitada y debe su nombre a los vikingos que surcaron y dominaron estas tierras y mares durante muchos siglos. Los únicos signos humanos que quedan son las ruinas de una pequeña iglesia, que era la única que había en Howth y obligaba a los fieles a tomar un barco para cada ceremonia, hasta que hace un par de siglos fue reemplazada por otra en el pueblo. Además, en el extremo oeste de la isla se conserva una de las muchas torres Martello que hay repartidas por todo Irlanda. Ésta en particular sólo es accesible mediante una cuerda que cuelga de la ventana.

Al noreste de la isla hay un pequeño islote en el que habitan una gran variedad de aves marinas, como alcatraces, fulmares, etc. Además, en la isla principal es posible ver a los conocidos frailecillos, convirtiendo la isla en un lugar muy bueno para la observación de aves.

Fue una pena no poder visitarla. Sin duda, si hubiese estado en verano, no me lo pensaba.

Senderismo en Howth

La oficina de información turística está en el mismo muelle principal y podéis informaros de las atracciones del pueblo, pero sobre todo, de los 4 senderos que recorren toda la península, una de las razones por la que quería visitar el pueblo.

En el siguiente enlace podéis informaros de todas las rutas: www.howthismagic.com/walking-loops/

Nosotros cogimos el sendero azul, aunque si tienes un poco más de tiempo, haced la morada que se adentra en la parte más salvaje de la península, además de llegar al Faro de Baily.

Tramline_loop

El sendero, de 7 km de trayecto, es de nivel fácil y permite bordear buena parte de los acantilados, sin duda uno de los atractivos de Howth. No son los de Moher pero algo es algo, ¿no?

La primera parte del sendero no es que sea muy bonita, vamos que prácticamente es como ir de paseo por las calles del pueblo.

Casi llegando a lo alto, nos encontramos con este banco. ¿Qué opináis?

Bonito ehhh, una preciosa panorámica del puerto y del Ojo de Irlanda. Como dije al principio, el tiempo acompañaba y permitía ver incluso más lejos, como la isla Lambay. Con unos bueno prismáticos o cerrando un poco los ojo es posible hasta que veas la Costa de Gales o Irlanda del Norte.

Seguimos recorriendo el sendero hasta llegar a los acantilados, ahora sí empezaba lo bueno.

Lo primero, es aconsejable no realizar el trayecto con lluvia por una sencilla razón, el sendero está justo al borde y con un mínimo resbalón es posible que no lo cuentes. Por todos lados hay señales recordando del peligro.

A la derecha, al fondo de un saliente rocoso, el Faro de Baily. Simplemente espectacular, hay que ver lo que me gustan lo faros…

Nosotros no llegamos hasta allí porque no nos queríamos demorar mucho, pero sin duda tiene que merecer mucho la pena situarse a los pies del mismo.

Continuamos por el sendero intentando no mirar mucho abajo, pero no debería haber problema si se va con precaución.

De pronto nos dio por mirar al mar y vimos como algo oscuro que se movía, entrando y saliendo del mar.

Juraría que eran delfines, pero vaya ya os confirmo que no soy un experto en esto temas y además que desde lo alto los tamaños se confunden un poco. Eran unos cuantos y prácticamente nos acompañaron todo el sendero.

Pronto se volvía a divisar el Ojo de Irlanda, acercándonos de nuevo al pueblo. Mucha gente venía en dirección contraria, ya que si no tienes ganas de hacer el sendero, puedes empezar por el final y por lo menos ver algunos de los acantilados.

El sendero de tierra dejó paso a una carretera que nos llevaría de vuelta al mismo puerto.

Era ya más de media mañana y él hambre que teníamos no era normal. 🙂

¿Dónde comer?

La oferta de restaurantes no es que sea muy grande, pero está claro que un pueblo tan pesquero como éste y con un pescado o marisco tan fresco había que probarlo, así que directo a pedir un Fisch & Chips en un restaurante que había en la misma avenida del puerto.

A ver, todo el mundo dice que no es para tanto, pero que queréis que os diga, a mí me gustó mucho, aunque no es para comerlo muy a menudo ya que se hace un poco pesado.

Sólo sirven para llevar, así que en uno de los banquitos “nos pusimos las botas”. Con una comida tan típica, el sonido de las gaviotas y los barcos entrando y saliendo, ¡estábamos super ambientados!

Con el estómago ya lleno era la hora de volver a Dublín y empezar a descubrirla ya de una vez.

Sin duda, Howth merece unas horas. Horas que se sacrifican de Dublín como por ejemplo visitar la Biblioteca del Trinity College o algún que otro museo. Pero que os puedo decir, rincones tan auténticos como éste son los que mejor recordarás el día de mañana.

¡Hasta la próxima Howth!

 

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