Tarifa: qué ver y hacer en nuestro rincón favorito

Tarifa, tierra golpeada constantemente por los vientos de Poniente y Levante y ubicada entre dos mundos: África y Europa, tiene un carácter especial que engancha desde la primera visita.

A nuestro entender es uno de los lugares más bellos de la península y de hecho, cualquiera que nos conozca, sabría que Tarifa es nuestro rincón favorito.

Sí, seguro que hay miles de lugares que son infinitamente más bonitos o exóticos, pero para nosotros esta zona del litoral gaditano es especial.

Es por ello, que no hay un verano en el que no nos escapemos mínimo un par de veces para disfrutar de su arena fina, su buen rollo y en definitiva, para desconectar de todo.

Y por si faltaran razones, en algunas de sus playas es “posible” llevarte a tu mascota. Lo pongo entre comillas porque, aunque esté prohibido, hay mucha gente que viene con sus perritos, sobre todo en algunas de las playas que comentaré más adelante.

Así pues, en este post vamos a recorrer Tarifa de punta a punta y por supuesto, visitar sus mejores playas, para que cuando te animes a conocerla, no te pierdas nada.

¿Te apuntas?.

1. Mirador del Estrecho

Como comentábamos al principio, Tarifa está ubicada en el centro del Estrecho de Gibraltar, siendo el punto de Europa más cercano a África. ¡ De hecho, en su parte más angosta entre Punta Oliveros (España) y Punta Cires (Marruecos), tan sólo hay 14,4 km!

Estamos ante unas de las vías de navegación más importantes del mundo, siendo el paso para aquellos navíos que vienen o van hacia oriente. Pero además, también lo es para los cetáceos o las aves migratorias en sus viajes estacionales entre África y Europa.

Para contemplar este punto geográfico tan importante, lo mejor es pararse en el mirador que hay justo al borde de la carretera N-340 y, que gracias a sus 300 m. sobre el nivel del mar, podrás ver perfectamente y sin necesidad de prismáticos, tanto Ceuta (a la izquierda) como Tánger (a la derecha), además de todo el Estrecho de Gibraltar.

¡Está tan cerca, qué hasta unos miopes como nosotros podemos distinguir las casas sin necesidad de gafas!. 🙂

No hay mejor manera de comenzar la ruta por Tarifa que poniendo en relieve su especial ubicación.

2. Tarifa Pueblo

El pueblo de Tarifa no es ni mucho menos uno de los más bonitos de Andalucía, pero aún así, tiene su encanto.

Es probable que haya “vendido su alma” a la noche, convirtiéndose, sobre todo en verano, en una discoteca al aire libre, algo similar a lo que ha pasado con otros pueblos y ciudades como Conil, Ibiza o Mykonos.

No obstante, puedes disfrutar de un paseo más tranquilo, perdiéndote por sus callejuelas, descubriendo sus rincones, pasmándote con sus tiendas “hippies” y por supuesto, “tapeando” de maravilla con unas ricas croquetas de choco o un buen plato de atún fresco.

Croquetas de choco de “Bar Rico”

Mmm, ¡rico, rico!.

Te recomendamos dos de nuestro sitios preferidos de comida:  Bar Rico Bar Polideportivo. El primero ha sido descubrimiento de este mismo año y todo un acierto, en él podrás degustar las mejores tapas de Tarifa sentado en pleno casco antiguo. Sin embargo, en el segundo compartirás mesa con los locales, eso sí: probarás (para nuestro gusto) el mejor atún encebollado.

¡Ah, nos olvidábamos del postre! Si o si, tienes que probar los pasteles de La Tarifeña, no os vamos a contar como están, ya nos lo diréis vosotros.

Ya con el estomago lleno… vámonos a seguir descubriendo Tarifa.

Visita el Castillo de Guzmán el Bueno, la imponente fortaleza medieval que fue construida en plena reconquista árabe y que más tarde sirvió de defensa de los ataques de los piratas berberiscos o base militar en la Guerra del Independencia contra los franceses.

Por último, deja atrás del casco histórico y dirígete a la Islas de las Palomas, donde hay un inmenso cartel recordándote que estás en el punto más meridional de la europa continental.

¡Cómo nos gustan a los viajeros este tipo de carteles! 🙂

La isla, al ser un recinto militar, no se puede visitar, pero bien merece la pena recorrer el espigón que la une con el pueblo haciendo de frontera física entre el Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico.

A un lado podrás contemplar la playa de los Lances con su extenso arenal y al otro la Punta del Santo con África al fondo.

No hay que decir que estamos ante un rincón especial…

3. Playa de los Lances

La Playa de los Lances, con sus más de 7 kilometros de litoral, es la más extensa de Tarifa, partiendo desde el mismo pueblo y llegando hasta la Punta de la Peña.

Está claramente diferenciada en dos partes, Lances Norte y Lances Sur, haciendo el río Jara de frontera.

Los Lances Sur es la zona que queda incluida dentro del núcleo urbano de Tarifa, siendo una “pseudo” playa urbana, con todos los servicios que se le suponen a este tipo de playas: baños, chiringuitos, duchas, etc.

Aunque no es la mejor playa de Tarifa, sus puestas de Sol desde la carretera que une el pueblo de Tarifa con la Isla de Las Palomas, son espectaculares, pudiendo contemplar no solo toda la playa de los Lances, sino también Punta Paloma con su característica duna.

Los Lances Norte, al contrario del Sur, es mucho más salvaje, con apenas servicios, salvo el de varios campings y chiringuitos. Al ser mucho menos densamente ocupada, es una de las zonas favoritas para los que practican kitesurf y windsurf.

Por cierto, si te gusta la observación pájaros, esta es una zona buenísima, sobre todo los días de fuerte viento, donde una gran concentración de aves se salvaguardan a la espera de un viento más favorable que les permita cruzar el Estrecho rumbo a África.

4. Playa de Valdevaqueros

La continuación de la Playa de Los Lances nos lleva a la meca del kitesurf y el windsurf: la Playa de Valdevaqueros.

Un gran cartel que hay la entrada nos da la bienvenida a otro mundo. Aquí todo el mundo parece “guay”, con sus caravanas, campers vans y por supuesto, las “Volkswagen Hippies” todas forradas con pegatinas de marcas surferas. Mucha gente guapa por aquí, en buena forma y con ganas de tirarse buena parte del día “colgados de una cometa”.

Mola mucho y por qué no decirlo, miramos con mucha envidia ese ritmo de vida.

Pero como primero, nos da miedo el agua y segundo, no tenemos tantas vacaciones como para amortizar una caravana de este tipo, seguiremos mirando desde la orilla “jugando con la arena”. 😦

Y éste es el verdadero problema de esta playa, que está repleto de gente practicando el kitesurf y windsurf, siendo algo molesto para el bañista de “a pie”.

Por ello, aconsejamos que te dirijas un poco más a la derecha, dirección a la duna y donde podemos considerar que comienza la playa de Punta Paloma.

5. Playa Punta Paloma

Hablar de Punta Paloma, es hablar de nuestra playa favorita.

Como decíamos antes, la única diferencia con la de Valdequeros, es la menor presencia de gente practicando kitesurf, estando más orientada a la gente que viene a disfrutar de la playa sin más.

Se extiende desde el inicio de la duna, hasta llegar a la punta, donde todo el mundo se pega su paseo de 15-20 minutos para esparcirse por el cuerpo un barro que se “supone” que es bueno para la piel.

Para nosotros, esta playa es la razón por la que venimos todos los años a Tarifa. De hecho, siempre nos alojamos en el camping Jardín de las Dunas, ubicado justo en la entrada de la misma.

No sabríamos como explicarlo, pero es pisar la arena fina de esta playa y ya se nos mete el “buen rollo” por el cuerpo y lo mejor, nunca nos cansamos de ella.

Otro de los puntos fuertes de esta playa, es la gran cantidad de gente que viene con su perro, que si bien sabemos que está prohibido, aquí parece que “se hace la vista gorda” (de momento, no hemos tenido ningún problema). Si nos multan a nosotros, tendrán que hacerlo a muchos más.

¡La unión hace la fuerza!. 🙂

Así que por supuesto, nos llevamos a nuestra pequeña Bianca, que siempre disfruta de lo lindo cuando el viento levanta sus orejotas o mientras se revuelca en la arena. 🙂

Para rematar el día, quédate a disfrutar del atardecer sobre su arena fina, viendo como el Sol se oculta detrás de la duna, una duna a la que te obligamos a que subas durante el día para disfrutar de una bella panorámica de toda la ensenada, el pueblo de Tarifa y las montañas de Marruecos.

Una vez que cae el Sol, el espectáculo no ha acabado, ya que las estrellas hacen acto de presencia y al frente, las luces de Tanger harán recordarte que Marruecos no está tan lejos.

Si a todo esto, le unes una Luna Llena, solo hará que te enamores más de esta preciosa playa.

Enamorado nos tiene. 🙂

6. Calas de Punta Paloma o Paloma Baja

Situadas a continuación de Punta Paloma llegamos a una franja de litoral a rebosar de pequeñas y preciosas calitas que se suceden una tras otra y lo mejor, gracias a su difícil acceso, están prácticamente vacías.

También son una buena alternativa para los días de viento de Levante, estando mucho más reguardado del molesto viento.

Esta sucesión de calitas se extienden hasta llegar a la conocida playa de Bolonia y para acceder a ellas hay varios puntos:

  • Por la playa de Punta Paloma: es lo que solemos hacer siempre nosotros, pegándonos una pequeña caminata de 30-35 minutos para llegar hasta la 4ª o 5ª cala. Cuanto más adentro, más solitaria.
  • Entrando por el otro extremo a través de la playa de Bolonia.
  • En coche desde la carretera A-2325: desde esta vía que bordea la duna, se accede al vecindario de Paloma Baja donde podrás dejar tu coche, previo “tarifazo” de parking en el Restaurante El Mirlo (si comes en el restaurante, no pagas parking).

Con la última opción, llegarás justo a la parte central del litoral, conocida también como la playa de los Militares por el cuartel que había en esta zona. Hoy día el cuartel está en desuso y abandonado, pero hace ya unos años, cuando cogíamos esta carretera, sí que estaba en activo, e incluso te pedían la identificación para seguir adelante.

¡Alto ahí jovenzuelo!

Por cierto, en los días de Levante, que no se te ocurra coger esta carretera, ya que lo más normal es que la duna se “coma” la carretera y te quedes incomunicado.

Al estar tan escondidas estas calitas, no hay ningún problema por venir con tu mascota y si además, es traviesa como la nuestra, podrás soltarla sin ningún tipo de problema.

7. Playa de Bolonia

Llegamos a una de las playas que siempre se sitúan en los puestos más altos de cualquier lista de “mejores playas de España”.

Y razón no les falta.

Son casi 4 kilómetros de puro espectáculo, con un arena fina y dorada, aguas limpias, un entorno natural y virgen, y para rematar, una preciosa duna rodeada por un bosque de pino piñonero.

¿Algo más?.

Pues sí, también puede presumir de unas ruinas romanas en excelente estado de conservación: la ciudad de Baelo Claudia.

En esta ciudad romana, asentada literalmente sobre la arena de la playa, vivían principalmente de una actividad económica que hoy día se mantiene muy activa en la zona, la pesca del atún mediante la técnica de la almadraba.

Sí, los romanos ya sabían disfrutar de este manjar.

Uno de los principales usos de este atún era, a parte del salazón, para preparar la “salsa garum”, muy codiciada y que se exportaba por todo el imperio.

El conjunto arqueológico se puede visitar, y lo mejor, es gratis, así que no hay excusa para descubrir este pedacito de la historia congelado en el tiempo.

En él se conservan en perfecto estado buena parte del plano de la ciudad con sus vías, muros y tiendas, el teatro, la curia, los depósitos de salazones y de salsa garum, templos e incluso una estatua de Trajano.

La postal es preciosa, con las columnas romanas en primer plano y al fondo el azul intenso del Atlántico junto a la duna de arena dorada de Bolonia.

La playa también dispone de un mini “mercado hippie” con varios puestos que venden pulseras, collares, tobilleras o trenzas que te pondrán allí mismo y puedas acordarte durante todo el año, dentro de la oficina, lo bien que lo pasaste aquel verano en aquella preciosa playa de Cádiz. 🙂

Otro punto positivo de la playa son los restaurantes y chiringuitos que hay concentrados a la entrada, siendo una buena oportunidad para probar la “carne de Retinto”, una deliciosa carne de vacuno que se cría por toda la dehesa del Campo de Gibraltar. De hecho,  es muy común que en esta playa, las vacas de Retinta se paseen por ella sin importarles mucho si ésta está a rebosar de gente.

¡No olvidemos que ésta es su casa y nosotros estamos de visita!.

Nosotros fuimos al chiringuito Sirocco, que aunque es algo caro, se está de maravilla y la hamburguesa estaba de miedo.

¡Ambiente 100% tarifeño!.

8. Playa del Cañuelo

Llegamos a la última playa de Tarifa y a una de las pocas playas vírgenes que se conservan en el litoral andaluz. Sin chiringuitos, papeleras, acceso en coche o cualquier otro equipamiento que suelen tener las playas, la convierten en un rincón puro y apartado de la civilización. Es este aislamiento el que la diferencia de sus vecinas Cala de los Alemanes (al Oeste) y Bolonia (al Este).

Su acceso no es fácil y además está completamente escondida, sólo visible desde la Punta de Gracia o desde la Punta Camarinal. En Punta de Gracia, se ubica el Faro Camarinal, donde parte un pequeño sendero que te llevará a la playa. Olvídate de llevar todos los bártulos que normalmente llevas como sillas de la playa, mesas o pesadas neveras. El sendero no es sencillo, ni tampoco corto (unos 15-20 minutos) ¡así que ve ligero, lo agradecerás!

Allí abajo, te espera la playa de 800 metros de largo y otros tantos de ancho, con una arena de color dorado y un agua tan limpia que desearás meterte en ella nada más llegar.

Como habéis podio adivinar, tampoco hay problema en llevarse la mascota a esta playa, por lo menos, nosotros no lo hemos tenido nunca.

Por último, hay que remarcar que en estos tipos de playas el nudismo es muy común, así que si te gusta practicarlo, tienes tu playa perfecta.

9. Faro de Camarinal

Llegamos al último punto de Tarifa, el Faro de Camarinal o también llamado Torre de Cabo de Gracia, accesible desde la lujosa urbanización de Atlanterra.

Su ubicación es espectacular, encaramado en el saliente del acantilado y con preciosas playas a los lados, como son la del Cañuelo (que comentábamos anteriormente) y la Cala de los Alemanes, ya en Zahara de los Atunes.

Su función como faro es realmente reciente (desde que fuese restaurado en el año 1990), habiendo sido toda la vida una de las muchas torres de vigilancia que Felipe II mandó a construir para proteger la costa gaditana de los ataques berberiscos.

En su base, parten unas bonitas escaleras de madera que te permiten llegar un poco más abajo del acantilado, perfecto para admirar con total plenitud la inmensidad del Océano Atlántico.

Allí te sentirás pequeño, con la bravura del mar, el graznido de las gaviotas y la brisa del viento.

Respira hondo y disfruta del momento.

Como no podría ser de otra manera, nos quedamos aquí para contemplar uno de los mejores atardeceres de Andalucía, donde el Sol se oculta en el mar y a modo de decoración, varias playas de Zahara de los Atunes y el Faro de Trafalgar en la lejanía.

A partir de aquí, comienzan otras espectaculares playas, las de Zahara de los Atunes y Barbate, aunque eso ya es otra historia.

Sin duda, es el broche de oro para un recorrido espectacular por uno de los litorales más bonitos de España.

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2 Comments

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  1. Cádiz es de los pocos lugares de España que aún no conozco, así que me apunto todas las recomendaciones para cuando me saque la espinita 🙂
    ¡Besotes!

    Le gusta a 1 persona

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