Asilah, Arcila en castellano, es una de las paradas más agradables e interesantes del norte de Marruecos gracias a su ambiente relajado, a unas playas kilométricas de ensueño y su pequeña medina realmente bonita.

Mezcla andaluza y marroquí, es un joya que no os podéis perder en vuestro viaje por el país.

Tanto si habéis estado en Essaouira como en algún pueblo de Cádiz, seguro que os resultará familiar.

De hecho, la vinculación histórica con España sigue estando muy presente y es que formó parte del Protectorado Español de Marruecos hasta su independencia en 1956. Ya comprobaréis que muchísima gente habla o «chapurrea» el español o simplemente, viendo como en la carta de muchos de los restaurantes ofrecen tortillas de patatas y paellas.

En Asilah, los ingredientes son muy básicos: el blanco impoluto de las casas, la amabilidad de sus habitantes y la tranquilidad el silencio de sus calles, solo interrumpido por el ruido del mar de fondo.

Así de simple.
No dudamos que Asilah os encantará y se convertirá en uno de los rincones preferidos de Marruecos y con una idea rondando siempre la cabeza: la de que no estaría mal pasar un larga temporada aquí.
Uno no necesita mucho más en la vida.
En esta entrada os contamos todo lo que debéis saber y conocer sobre Asilah, una de las joyas del atlántico marroquí:
- Preparativos para visitar Asilah
- Qué ver y hacer en Asilah
- 1. Conocer su historia
- 2. Acceder por la Bab Al Kasbah
- 3. Recorrer su diminuta medina
- 4. Admirar sus obras de arte callejero
- 5. Tomar el sol en la playa de Asilah
- 6. Maravillarte con el mirador de Caraquia
- 7. Admirar el Palais de Raissouli
- 8. Probar la gastronomía marroquí
- 9. Contemplar el atardecer desde la Playa Lalla Rahma
- 10. Visitar algunas de las playas cercanas
- Otros datos prácticos
Preparativos para visitar Asilah
🚌 Cómo llegar a Asilah:
Desde Tánger:
Asilah está a tan solo 46 kilómetros de Tánger, por lo que es muy sencillo llegar. Disponéis de estas opciones:
- Tren: con una frecuencia de cada 2 ó 3 horas, parten desde la estación de trenes de Tánger. Su precio, 20 dirhams (2€ aprox) y unos 40 minutos de trayecto. El inconveniente es que la estación de Asilah está fuera de la ciudad (a unos 20 minutos a pie), por lo que a la llegada habrá que tomar un taxi hasta el centro.
- Autobús: hay varias compañías siendo Alsa (línea LI2) la más fiable. Los precios rondan los 7/10 MAD (1€ aprox).
- Grand Taxi: es la opción más cómoda ya que se puede ir del centro de Tánger (Plaza 9 de Abril) al centro de Asilah. El precio rondará los 200/300 dirhams (y según vuestra capacidad de negociación) a repartir hasta un máximo de 6 personas. También podéis usar la plataforma inDrive, una app tipo «Uber» que funciona bastante bien en Marruecos.
- Coche: si estáis familiarizados con el país, es una gran opción ya que podréis ir a vuestro aire. Solo hay que tener en consideración que en las medinas no se puede conducir y que hay muchos controles de policía por la carretera (nunca rebasar el límite de velocidad). Podéis comparar y reservar un coche de alquiler de forma sencilla desde este enlace.
- Conductor privado: es la opción más cómoda aunque como podéis imaginar, también la más cara, alrededor de 600 MAD ida y vuelta. Lo mejor es preguntar y negociar con vuestro alojamiento. Seguro que os consigue un buen precio.
- Excursión: podéis reservar esta excursión privada. Es una de las opciones más populares entre los viajeros aunque tiene el inconveniente de que solo estaréis durante unas horas en la ciudad. También podéis reservar esta excursión de un día que incluye la visita a Tánger, Cabo Espartel y Asilah.
Desde Tetuán:
Situada a 100 kilómetros, fue la ruta que hicimos nosotros y tenemos que decir que no es tan fácil como ir desde Tánger ya que no existe conexión directa en transporte público.
Estas son las opciones:
- Grand Taxi: es la manera más rápida y sencilla (poco más de una hora de duración). El precio rondará los 600/700 dirhams por trayecto. Intentamos regatear pero no había manera de bajar y encima no había nadie que hiciera la ruta, por lo que tampoco podíamos repartir gastos.
- Conductor privado con In Drive: nos descargamos la app y pudimos conseguir el viaje por 450 MAD. El trayecto fue genial y nos ahorramos un dinero.
- Transporte público: la única manera que hay es haciendo un trayecto combinado de tren + bus pasando por Tánger. Aunque sale mucho más barato que con conductor privado y grand taxi, se pierde bastante tiempo al tener que cuadrar los dos trayectos (alrededor de 4/5 horas).
🏠 Dónde dormir en Asilah
Si bien la mayoría que visitan Asilah lo hacen solo por unas horas, recomendamos pasar al menos una noche para poder visitarla con tranquilidad.
Lo malo es que la oferta hotelera es bastante limitada y si viajáis en temporada alta (verano) será bastante complicado encontrar algo libre si no se hace con suficiente antelación.
Nosotros nos alojamos en Riad Aicha, ubicado en plena medina.

Solo podemos hablar de cosas buenas, salvo un detalle: no tiene desayuno incluido.

Las instalaciones están genial al igual que la habitación, muy espaciosa y bastante limpia.
Además, el chico que está al cargo es muy amable y atento. No nos faltó de nada.
Puedes reservar en Riad Aicha directamente desde aquí y o bien, consultar el resto de opciones de la ciudad.
🏥 Seguro de viaje
No os olvidéis que para viajar a Marruecos, sí o sí debéis contratar un seguro de viaje que os proteja ante cualquier problema o accidente.
Nosotros siempre confiamos en Iati Seguros que además tienen el producto Iati Familia, que incluye coberturas específicas para los pequeños.
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Qué ver y hacer en Asilah:
1. Conocer su historia
Los inicios de la ciudad se remontan a la época fenicia (sobre el 1.500 a.C.) y desde siempre, debido a su posición estratégica frente al mar, ha sido considerado como un puerto importante llevándola a tener una turbulenta historia llena de conquistas y batallas.
Cartagineses, romanos, normandos o califatos como el omeya, almohade y almorávide, dejaron su sello.
No obstante, fue en el siglo XV cuando la ciudad fue conquistada por los portugueses, construyendo, por orden Alfonso V, las esbeltas murallas defensivas que rodean la medina y que han logrado mantenerse hasta nuestros días.
Un siglo más tarde, tras una desafortunada campaña, el Rey portugués Dom Sebastián de Portugal fue derrotado y asesinado y el territorio pasó a ser de los españoles.

En el año 1691, Mulay Ismail recupera la ciudad y reconstruye la medina que podemos ver hoy día. Es el inicio de una época en la que la ciudad se convertiría en una base de barcos piratas que atacaban constantemente a países vecinos.
Este hecho llevó a un primer bombardeo de la flota austriaca en 1829 y a otro de la flota española en el año 1860 durante la primera guerra de África. No obstante, Asilah seguía a lo suyo y en 1906 cae en manos del extravagante Mulay Ali Ibn Raissouli (El Raisuni), nombrándose a sí mismo pachá y convirtiéndose uno de los bandidos más famosos y temidos de la historia reciente. Toda una pesadilla de las potencias europeas.
Finalmente en 1912, con El Raisuni aún en el poder, Asilah pasó a formar parte del Protectorado Español de Marruecos hasta 1956, fecha en que se proclamó el reino de Marruecos.
2. Acceder por la Bab Al Kasbah
La mejor manera de comenzar una visita por esta bella localidad es accediendo por la puerta principal de entrada a la medina: Bab Al Kasbah.
Nada más cruzar nos toparemos con una coqueta casa de detalles blancos y maceteros azules que nos recordarán, como ya hemos dicho a cualquier punto de Andalucía.

Y así será durante toda la visita.
Nos obstante, continuando unos metros más llegamos a la Gran Mezquita de Asilah (entrada solo permitida para musulmanes) para recordarnos que seguimos estando en Marruecos.
Un salto en el tiempo sin coches y motos y ajeno a las modernidades del siglo XXI.
Continuamos la calle hasta llegar a la Plaza Adbdellah Guennoun, la principal y más importante de la ciudad.

En ella, podéis sentaros en la terraza del café viendo la vida pasar o haceros un tatuaje de henna.

Además, en esta plaza también está la torre defensiva Borj Al Kamra, la más importante de la muralla y símbolo de la ciudad.

Ahora sí, estamos ya metido de lleno en el interior de la medina.

3. Recorrer su diminuta medina
La medina de Asilah es pequeña y tranquila pero llena de detalles que merecen ser descubiertos.

Callejones de un blanco brillante;
maceteros con preciosas flores que adornan las calles;
y un zoco con coquetas tiendas de decoración y artesanía marroquí.

Además, cuenta con puertas de muy diversas formas y colores, en especial azul añil y verde esmeralda, y que son perfectas para hacer un buen collage o una buena dosis de postureo.
La mejor manera de disfrutarla es dando un agradable paseo mientras se escucha el sonido del mar.
No merece la pena ir rápido.
Hay que comentar que la medina está encajonada en la esbelta y firme muralla portuguesa que ha aguantado perfectamente el paso de los años, por lo que para acceder y salir de ella solo es posible por algunas de sus puertas: Bab Al Kasbah, Bab El Bahr y Bab Al Homar.
Por cierto, Bab Al Homar, la entrada sur de la medina, cuenta con escudo portugués erosionado.

Si queréis ir a «tiro fijo», no os podéis perder Ibn Khaldoune, la calle que bordea la muralla costera.
Sin duda alguna, la más bonita de toda la medina con preciosos encuadres de la muralla, arcos de medio punta y vistas a la playa.

En esta calle también está la Torre San Francisco, un pequeño espigón de la muralla con excelentes vistas aunque lamentablemente, está cerrada a día de hoy por seguramente.
Otras de las calles principal son Rue Alkadira y Rue Bab Rmel, ambas repletas de murales, puertas y encuadres chulos.

4. Admirar sus obras de arte callejero
Junto con la playa y la medina, el tercer gran atractivo de Asilah son sus espectaculares murales de arte callejero.
Para ir a su origen, hay que remontarse hasta los años 70, cuando se hizo el primer Festival Anual de las Artes con el objetivo de dinamizar la ciudad y darle un nuevo toque a una medina que por aquellos años estaba bastante descuidada.
Todo un éxito que aún sigue celebrándose (cada mes de Agosto) y que han regado la ciudad de increíbles y fotogénicos murales.
Uno de estas obras es por ejemplo esta puerta artística que tanto se comparte en redes sociales.
Recomendamos ir en busca de ellas para admirarlas o simplemente posturear un poco.

Lo mejor, es que cada año se van sumando alguna nueva, renovando el catálogo, siendo la excusa perfecta para volver.
Además, como era de esperar, en la medina hay también varias galerías para que los artistas den rienda suelta a su imaginación y puedan vender sus obras.

Una de ellas es la de Omrani, un pintor marroquí con una pintorescas galería repleta de cuadros pintados únicamente de azul.

5. Tomar el sol en la playa de Asilah
Después del paseo por la medina, que mejor que relajarse un buen rato en la playa urbana de Asilah, también llamada Playa de los Cañones.
Se accede desde el parking que hay justo al lado de la Bab El Bahr (puerta del mar), cerca del puerto.
La mejor hora para visitarla es durante la marea baja ya que nos permitirá dar un paseo y acceder a la otra playa que hay tras cruzar la Torre de San Francisco.

Esta zona impresiona bastante con las rocas y las imponentes murallas que se levantan tras nuestra.

Solo hay una pega: las playas tienen algo de basura, sobre todo micro plásticos. Lamentablemente, es algo frecuente en todo el país, que aún no cuenta con una concienciación medioambiental como la que tenemos en Europa.

6. Maravillarte con el mirador de Caraquia
En el extremo más occidental de la muralla (al final de la calle Ibn Khaldoune) se encuentra uno de los puntos fuertes de la visita: el precioso mirador de Caraquia (o Krikia).

Se trata de un pequeño espigón que hay justo al lado de la torre Borj Krikia, muy similar a la Torre San Francisco.

La vistas son inmejorables, tanto a un lado como el otro.


Desde ella se vislumbra el perfil blanco impoluto de la medina, la muralla y por supuesto, la preciosa playa de aguas turquesas e imponentes rocas.
Simplemente, la postal más conocida de la isla.

Sobra decir que es uno de los mejores punto para ver el atardecer o si os quedáis a dormir, el amanecer.

Además, desde aquí se puede ver también el cementerio muyaidín con unas tumbas cubiertas de cerámicas esmaltadas junto con el Mausolée Sidi Ahmed Ben Mansour, saadí que reconquistó la ciudad tras la batalla de los tres reyes.

Nos quedamos con la boca abierta con los adolescentes que saltaban al mar desde la torre. Por muy controlado que lo tuvieran, nos pareció una locura. 🤯

7. Admirar el Palais de Raissouli
Ubicado justo al lado de la Torre de San Francisco, es el edificio más importante de la ciudad, también llamado el Palacio de las Lágrimas.
De estilo andalusí, fue construido en 1909 por el famoso y temido pirata El Raissouli, quien amasó una gran fortuna con sus fechorías, aunque murió asesinado antes de que estuviera finalizado.
Tal y como dijimos al principio, El Raissouli fue un temido bandido que la «liaba bien parda» junto con su banda en aquella época. Secuestrador, agitador y todo lo que uno se pudiera imaginar, empezó su carrera desde bien temprano en las montañas del Rif.
Se comentaba que era un asesino despiadado y que entre otras cosas, obligaba a sus prisioneros a saltar desde la terraza del palacio cayendo sobre las rocas situadas 30 metros más abajo.

Fue todo un quebradero de cabeza e incluso los sultanes trataron de controlarlo otorgándole cargos políticos como el de gobernador de Asilah o de Tánger.
Pero como la «cabra siempre tira para el monte», siguió a lo suyo amansado una gran riqueza y controlando a las tribus rifeñas. Finalmente, El Raissouli fue arrestado en 1925 por un rebelde rifeño (Abd el-Krim) muriendo poco después por «causas naturales».
Volviendo al palacio, fue remodelado en los años 70, pasando a ser el Palacio de la Cultura de Asilah y con el inconveniente de que solo abre durante el Festival de Asilah y para eventos especiales.
8. Probar la gastronomía marroquí
En cualquier lugar de Marruecos se come de maravilla y en Asilah no iba a ser menos.
Como buena localidad marinera, se puede comer todo tipo de pescados y mariscos en cualquier restaurante, sobre todo en los que están a alrededores de la Bab Al Kasbah.

Aunque hay que tener cuidado con los precios ya que al ser una localidad turística se aprovechan un poco.
Si os apetece gastronómica marroquí a un precio medio y entorno pintoresco, os recomendamos el restaurante Dar Al Maghrebia.
Está ubicado fuera de la medina y comimos bastante bien. Pedimos un tajine de vacuno y otro pescado, que curiosamente se parecía mucho a nuestras gambas al pil-pil.

Si buscáis algo más asequible, recomendamos Alibaba, un local de comida rápida que tienen de todo: pescado, pizzas, hamburguesas, kebab,…

Suele estar muy frecuentado por gente local.
Para el desayuno, fuimos a Jus Farid recomendados por chico del Riad. Está ubicado en Rue Mjima’a, dentro de la medina y cuenta con diferentes combos de desayuno tradicional marroquí a muy buen precio.
No olvidéis pedir el m’semen con mantequilla o mermelada, si duda el plato estrella de los desayunos marroquíes.

Por cierto, nos llamó mucho la atención la gran cantidad de puestos de cacahuetes que había por toda la ciudad. Todo un vicio.

9. Contemplar el atardecer desde la Playa Lalla Rahma
Si os quedáis hasta al atardecer, os recomendamos salir de la medina e ir hasta la Playa Lalla Rahma.
Allí tenéis el Café Daya desde el que poder contemplar el atardecer desde la misma terraza.

Decir que está playa siempre está llena de gente local y esto es sinónimo de alegría y vida en el que los niños corretean por todas partes y los adultos juegan al fútbol playa con intensidad que la de cualquier partido de la Champions.

Mientras, uno se sirve un poco de té y le sigue dando vueltas a eso que antes comentábamos: que no estaría mal pegarse una buena temporada aquí.
Sin duda, no hay mejor plan para despedir el día.

10. Visitar algunas de las playas cercanas
Si tenéis tiempo de sobra, os recomendamos visitar la cercana Paradise Beach (a 6,5 km de Asilah), una de las más espectaculares de la zona.
También llamada Rmilate Beach o Playa de las Cuevas, es una playa casi salvaje, protegida del viento (al estar rodeada de acantilados) y con unas cuevas que aparecen durante la marea baja.
Para llegar se puede ir en taxi desde Asilah aunque hay que considerar que el precio rondará los 200 MAD (bastante caro para el trayecto tan corto). Si disponéis de coche propio es obligado ir.
Cuenta con algunos chiringuitos por lo que podéis echar un estupendo día de playa.
Si tenéis ganas de más playas, os dejamos otras no menos interesantes:
- Playa Briech: está a 5 minutos en coche al norte de Asilah. Es una playa muy extensa y arena fina.
- Playa Tahaddart: ubicada un poco más al norte de la anterior es una playa bastante familiar y con todo tipo de servicios en verano: chiringuitos, alquiler de hamacas, sombrillas…
- Playa Sidi Mghrit: ubicada un poco más al sur que la Paradise Beach.

Otros datos prácticos
💵 Efectivo y tarjetas
En Marruecos, la moneda oficial es el Dirham aunque en ciertos lugares os pueden pedir Euros como por ejemplo, a la hora de pagar en el alojamiento (hay que intentar evitarlo porque se aprovechan con el cambio).
Lo que hay que tener muy presente es que casi todo lo vais a tener que pagar en efectivo ya que el pago por tarjeta está muy poco extendido.
Así pues, hay que llevar siempre dinero en efectivo y para conseguirlo tenéis estas opciones:
Llevarlo desde casa
Si queréis Dírhams antes de viajar, podéis hacerlo con Exact Change. Aplican un mejor tipo de cambio que en bancos o aeropuertos, aunque también peor que el de las casas de cambio que hay por todo Marruecos.
Os envían el dinero directamente a vuestra casa con envío gratuito si cambiáis más de 500€.
Cambiar directamente en Marruecos
Una vez en el país, podéis conseguir efectivo de forma sencilla cambiando Euros (o vuestra moneda local) en las casas de cambio que hay repartidas por todo el país.
Sacar dinero de un cajero
Sí o sí, cuando se acabe el efectivo, llegará el momento de tener que sacar dinero de algún cajero.
Para ello, hay que hacerse con algunas de esas tarjetas que cobran pocas comisiones (Revolut, N26, Vivid,…). Nosotros usamos la N26 y funciona muy bien. De hecho ya la hemos usado en países como Tailandia y cero problemas.
Si os dais de alta desde este enlace, os regalarán 15 euros al activarla y hacer la primera operación.
🛜 Internet
Para tener internet en Marruecos hay varias opciones:
Tarjeta SIM local
Existen 3 principales compañías: Maroc Telecom, Orange e Inwi.
En nuestra opinión, preferimos Maroc Telecom ya que ofrece mejor cobertura. Cuenta con un paquete de 20 GB por 20€ (y que se pueden ir recargando si os quedáis sin ellos).
Se pueden comprar en el mismo aeropuerto (o en cualquier parte del país) y en el mismo stand os instalan y configuran la tarjeta SIM.
eSIM
Se trata de una tarjeta digital que se activa mediante un código QR que se recibe por mail, por lo que no tenéis que reemplazar vuestra tarjeta física.
Solo hay que tener en cuenta que esta opción es más cara que la anterior y que solo funciona con algunos modelos de teléfonos compatibles.
Holafly es la más conocida que ofrece este servicio. Puedes informarte de todo y reservar directamente desde aquí.
O bien la de Civitatis. Desde enlace podéis comprarla con distintos precios según días y gigas.
Hasta aquí toda la información y recomendaciones sobre esta ciudad que nos encantó.
Esperamos que os sirva de ayuda y sobre todo, que os guste Asilah tanto como a nosotros.
Shukran شكرا















































2 comentarios en “10 cosas que ver y hacer en Asilah”