Milán

En Agosto de 2007 hice mi primer viaje fuera de España. Sí, con 22 añitos aun no había salido del país, pero lo iba a hacer por todo lo alto, un circuito de 9 días por Italia, desde el Norte hasta el Sur, visitando algunas de las ciudades más importantes del país: Milán, Venecia, Florencia, Roma, etc… No estuvo nada mal el bautismo viajero y todo gracias a mis padres que me lo regalaron por terminar la carrera.

Pues ahí estaba yo, subiéndome a mi primer avión dirección Milán con escala en Madrid.

Tenía toda una tarde y la mañana del siguiente para recorrer lo imprescindible de esta ciudad. No obstante, hay que decir que no llevaba muy estudiado lo que había que ver, así que fue un paseo sin rumbo hasta que pude conseguir un mapa que indicase lo básico. Sólo había una cosa que sí sabia que iba a ver: el estadio de fútbol de San Siro.

Milán no es la típica ciudad italiana con innumerables monumentos o rincones mágicos, siendo para muchos una ciudad con poco que ver. Cierto es, que cuando sales del casco histórico todo es un poco gris  y monótono, pero hay que tener en cuenta que Milán es una ciudad de negocios e industrial, hasta tal punto, que es el motor económico de Italia.

Paseando por la ciudad, tardamos poco en darnos con la gigantesca Piazza del Duomo, el punto más importante y con una de las catedrales góticas más grande del mundo, el Duomo de Milán.

La plaza es espectacular y en uno de los laterales se encuentra la Galleria Vittorio Emanuele II, conocida como “El Salón de Milán”, un espacio comercial con arquitectura del siglo XIX y que posiblemente sea el punto más bonito, por lo menos desde mi punto de vista. Me encantó su bóveda de cristal.

Otro de los iconos de la ciudad son sus tranvías naranjas, que los verás por todos lados, algo que para mí siempre le da un toque antiguo y fotogénico a la ciudad. Los hay de varios tipos, pero lo mejor es pillar alguno de los históricos y poner el modo “viaje en el tiempo”. Eso sí, antes de subirte no te olvides de comprar el ticket en cualquier estanco. No me seas listillo 🙂

Continuando, tocaba visitar otro de los imprescindibles de Milán: el Castello Sforzesco. Mucha historia hay dentro de sus murallas: empezó como fortaleza en 1.368; pasó a ser un palacio ducal; destruido por la República Ambrosiana y reconstruida por la familia Sforza. Incluso ha estado en manos de españoles y todo esto hasta llegar a la actualidad, un museo de arte.

La tarde no dio para mucho más, paseo por aquí y por allá, mirar algún que otro escaparate (no hay que olvidar que Milán es la ciudad de la moda) y a descansar, ya que el viaje no ha hecho más que empezar.

A la mañana siguiente había dos cosas que hacer antes de dejar la ciudad: visitar el estadio de San Siro y subir a la terraza de la Catedral.

El estadio de San Siro es un dos los más importantes del mundo, ya que aunque se haya quedado un poco obsoleto,  es la sede de dos de los equipos más importantes del mundo: AC Milan e Inter de Milan. Y sí, un mismo campo para dos equipos que se odian; imaginaros que el Real Madrid compartiese campo con el Atlético de Madrid.

Aunque todo el mundo lo conozca como estadio de San Siro, que es como se llama el barrio, el nombre oficial es Giuseppe Meazza, nombre del jugador que militó durante muchos años en el Inter y un breve de tiempo en el AC Milan, así que está claro que equipo lo llama de una forma o de otra.

Me tuve que conformar con el típico circuito por dentro del campo, con vestuarios incluidos y poco más. No me imagino como tiene que ser el ambiente de este estadio cuando está a reventar de “tifosis” italianos.

Visto el estadio, a coger otro tranvía que llevase de vuelta la centro, tocaba la terraza del Duomo de Milán. Hay dos opciones: subir por las escaleras (7 € y 250 peldaños) o por ascensor (12 €); como soy pobre y me gusta el deporte, pues por las escaleras y así le reconforta a uno más las vistas.

La verdad es que la subida merece la pena, con una panorámica perfecta de la ciudad y la posibilidad de ver de cerca los majestuosos pináculos y esculturas del tejado. Uno se siente muy pequeño aquí y abrumado con tanto detalle.

Finalizada la visita tocaba volver a la plaza, punto de encuentro y presentación con el resto de compañeros del circuito.

Estaba todo listo para la próxima ciudad: Verona.

Más: Galería completa de Fotos

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3 Comments

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  1. Preciosas imágenes y bonitas palabras,lo que no hayas visto tu daviloski.
    Aquí empezó tu afición ppr viajar?

    Le gusta a 1 persona

  2. Margarita del Moral Moreno 28 noviembre, 2015 — 8:40 am

    Preciosas fotos, muy bien explicado,

    Me gusta

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