Descubriendo las ciudades de la Costa Daurada: Reus y Tarragona

En nuestra 4ª escapada de #descubriendocatalunya para www.minube.com decidimos dejar de lado los pequeños pueblos, ubicados en un entorno rural y natural, para conocer las dos poblaciones más importantes de la Costa Daurada: Reus y Tarragona.

Un cambio de “chip” del que pasaríamos de la más absoluta tranquilidad, con sus ermitas, sus callejuelas deshabitadas y las curvas de sus espectaculares carreteras de montaña; a preciosos edificios modernistas, ruinas romanas y una gran oferta de actividades.

Dos ciudades, que según  nos comentaron no se pueden ni ver y que sin embargo, se complementan la una de la otra, con una oferta casi complementaria para el visitante.

Reus es más cultural, más comercial y a nuestro entender, más elegante gracias a sus preciosos edificios modernistas.

Sin embargo, Tarragona es historia viva, una Roma en versión reducida y que al igual que esta, mires por donde mires, ese pasado siempre estará presente.

¿Te apetece entonces dar un paseo por estas dos preciosas ciudades?

¡Pues let’s go!

Reus

Reus es una ciudad perfecta para visitarla durante un día, con una amplia oferta de actividades que conseguirá que no te aburras ni durante un segundo.

Para ello vamos a dividir la visita en varios puntos:

Ruta del Modernismo

Reus es una población con una larga tradición emprendedora, siendo incluso durante los siglos XVIII y XIX uno de los centros industriales más importantes de España, gracias sobre todo a la exportación del aguardiente, generando una clase burguesa bastante importante. Por otro lado, a principios del siglo XX, la corriente arquitectónica modernista estaba en plena ebullición, así que con estos ingredientes no quedaba otra que Reus se minara de lujosos edificios construidos bajo este estilo, convirtiéndola en la ciudad con más edificios modernistas de Cataluña por detrás de Barcelona.

Son casi 80 los catalogados bajo esta corriente, pero para conocer los más importantes, se ha creado la llamada “Ruta del Modernismo de Reus” que te llevará por los 29 más importantes y mejor conservados. Alucina con los edificios creados por arquitectos de la talla Pere Caselles, Joan Rubió i Bellver y sobre todo, Lluís Domènech i Montaner, mundialmente conocido por su obra del Palau de la Música de Barcelona.

Casi todos estos edificios están repartidos por el centro, siendo la ruta muy fácil de recorrer.

Si quieres seguir un orden, lo mejor es que te hagas con un mapa como éste en la oficina de turismo.

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De todas formas no es necesario verlos todos, siendo los más importantes y bonitos (a nuestro entender) los siguientes:

    • Casa Navas

    • Casa Bartolí

    • Casa Querol

    • Casa Rull

    • Casa Munné

Instituto Pere Mata

Este centro psiquiátrico, construido en el año 1898, forma parte de la anterior Ruta del Modernismo, pero por su valor patrimonial bien merece un trato aparte.

Ubicado a las afueras de la ciudad, fue uno de los proyectos más importantes de Lluís Domènech i Montaner.

El psiquiátrico aún sigue en funcionamiento pero el pabellón más espectacular, el “de los distinguidos”, si está abierto al público para deleite de los visitantes.

No hay que ser muy listo del por qué del nombre: era el pabellón donde ingresaban los pacientes más adinerados.

Esta joya del modernismo rebosa detalles por los cuatro costados, desde su espectacular fachada hasta su amplio hall, pasando por sus habitaciones, el comedor y los pasillos.

¡Incluso los baños son llamativos!.

Precio: 5 €

Gaudí

Antonio Gaudí, el famosísimo arquitecto catalán, nació en Reus, pasando aquí toda su infancia y adolescencia antes de que se marchara a Barcelona para dar rienda suelta al genio que llevaba dentro. Curiosamente, no hay ninguna obra suya en la ciudad, cumpliendo con la premisa de que “nadie es profeta en su tierra”. Hubo varios proyectos para que Gaudí construyera en su ciudad, pero por una cosa u otra, nunca llegaron seguir adelante.

No obstante, Reus está orgullosa de su paisano y sólo hay que darse un paseo por la ciudad para comprobar que su recuerdo está muy presente, habiendo incluso una ruta que te llevará a descubrir las huellas que dejó el arquitecto.

Podríamos empezar por su casa natal, en el nº4 del Carrer Sant Vicenç, donde una placa recuerda su nacimiento.

Justo al lado está la escultura “Gaudí adolescent”, que representa al arquitecto jugando con unas bolas doradas.

Para continuar siguiendo los pasos de Gaudí, nada mejor que visitar el lugar en el que fue bautizado, la Iglesia Prioral de San Pedro, la más espectacular de la ciudad.

Para terminar, dirigete a la Plaça Mercadal para visitar el Gaudí Centre, sin duda la joya de la corona del turismo de Reus.

Más que de un museo, se trata de un centro interpretativo en el que a través de sencillas explicaciones con audiovisuales y maquetas se repasa la carrera de este genio de la arquitectura sumergiéndote en su universo.

Me encantó la maqueta del Parc Guëll de Barcelona, en el que te explican como ya en esta época diseñaba sus edificios de una manera ecológica.

¡Dale al botón!

Sin duda, el Gaudí Centre es el mejor homenaje que Reus podía hacerle a su hijo más predilecto.

Precio: 9 € /  Mas info: www.gaudicentre.cat

Shopping

Fruto de la tradición emprendedora, Reus siempre ha sido una ciudad con una gran oferta comercial, habiéndose mantenido hasta nuestros días. Es tal la oferta, que se considera el casco histórico como un “centro comercial al aire libre”.

No obstante, en las últimas décadas, muchos de los negocios históricos han sido sustituidos por las típicas franquicias que podemos encontrar en cualquier lugar.

Sólo algunos de estos “históricos negocios”, como por ejemplo la Cereria Salvadò, Queralt, Jofre o la Pastisseria Padreny, han conseguido sobrevivir a estos tiempos modernos.

¡Démosle un aplauso!

Ruta del Vermut

Bien es sabido que en Reus ha existido una gran cultura del vermut, habiendo sido a finales del siglo XIX una de las pioneras en la producción de esta bebida elaborada a base vino, alcohol y una mezcla de hierbas naturales. Hasta más de 30 empresas se dedicaron a la elaboración de este brebaje, convirtiendo la ciudad como una de las capitales mundiales en la producción de bebida.

Lamentablemente, a finales del siglo XX, el vermut pasó de moda y por consiguiente, cerraron casi todas las fábricas de Reus.

Hoy día el vermut ha vuelto a ponerse de moda, ocurriendo algo parecido que con el “gin-tonic”, siendo raro no ver las terrazas a rebosar de gente tomando el aperitivo.

Así pues, para que una visita a Reus sea considerada “visita”, deber incluir alguna actividad relacionada con esta bebida.

Una buena opción es conocer la antigua fábrica de Rofes, hoy reconvertida en un restaurante que mantiene un ambiente industrial bastante melancólico. Podrás disfrutar del aperitivo sobre alguno de sus antiguos toneles y rodeado de la antigua maquinaria de la fábrica.

¡A qué mola!

Pero si hay algo que nos gustó, fue el Museo del Vermut, el primero del mundo.

El museo fue abierto por Joan Tàpias, un amante del vermut que empezó a coleccionar cualquier cosa que estuviera relacionada con esta bebida hasta llegar lo que es hoy día, una recopilación con más de 5.000 artículos que por cierto, tenía apilados como podía en su casa.

Así surgió la idea de montar un museo para que todo el mundo pudiese disfrutar de la colección.

El museo, que es además un restaurante, se levantó sobre un edificio abandonado (cómo no modernista) en el había una antigua fábrica de tejidos, del que tuvieron que respetar buena parte de lo que había, dándole un toque industrial y añejo que tanto se lleva ahora.

No le falta detalle y solo con ver las fotos uno puede hacerse la idea la cantidad de artículos que hay.

Y por supuesto, nos tomamos un vermut en su preciosa terraza al aire libre.

Relajados, picando unas patatillas con aceitunas y disfrutando del momento.

Después de todo el día recorriendo la ciudad, ¡nos merecíamos un descanso!.

Más info:

Tarragona

Abandonamos Reus para adentrarnos en la capital de la Costa Daurada y la que durante dos años fue capital del impero romano: Tarragona.

Tarraco, que eran como la llamaban los romanos, sigue estando muy viva y su legado se ha conservado hasta tal punto que es imposible encontrar un rincón sin que esté presente.

Pasear por su calles es hacerlo por siglos de historia.

Acueducto de Les Ferreres o Pont del Diable

Antes de adentrarnos en sus calles y aprovechando que está al lado de la autopista, os propongo contemplar una de las maravillas romanas de España: el acueducto de Les Ferreres.

Una ciudad con tanta demanda de agua como Tarraco necesitaba un acueducto que estuviera a la altura de ella. Y así fue, los romanos levantaron uno digno de la Antigua Roma, el cual llevaba el agua del río Francolí hasta las puertas de la ciudad. Por suerte, un tramo de este acueducto se ha conservado en perfectas condiciones y es sin duda uno de los monumentos de obligada visita en Tarragona.

Esta arquería, de 27 metros de alto y mas de 200 metros de largo, está ubicada en un entorno natural que hará las delicias de cualquier visitante.

¡Simplemente espectacular!.

Anímate tanto a cruzarlo, si no tienes vértigo claro, como a pasar por debajo del mismo. Una vez abajo, es cuando uno llega a ser consciente de su envergadura y se pone a pensar como en aquella época eran capaces de levantar semejante estructura.

Por cierto, el acueducto está dentro del Parque Ecohistórico del Puente del Diablo, con mesas para preparar el pic-nic, jardines, numerosas rutas de senderismo y la Casa del Guarda, la antigua casa del vigilante reconvertida en un bar/restaurante perfecto para tomarse un refrigerio.

¡Planazo!

Precio: Gratis

Mas info: www.pontdeldiabletarragona.com

Mercado Central

Ahora sí, comenzamos con la visita a la ciudad siendo una buena idea empezar por  su Mercado Central y más ahora que lo acaban de reabrir tras casi de 10 años de rehabilitación.

De corriente modernista, es un amplio espacio repleto de puestos de fruterías, pescaderías, carnicerías, especerías, etc.

No hace falta decir lo fotogénicos que pueden llegar a ser estos mercados, pudiendo retratar los mejores productos locales y a su gente local.

Callejeando por la Parte Alta

La Parte Alta de Tarragona es el casco antiguo de la ciudad y está reconocido como Patrimonio de la Humanidad.

¿Por qué?

Simplemente porque es único.

Allí donde se levantaron las edificaciones más importantes de Tarraco, como el Foro Provincial,  el Circo o la monumental Plaza Pública (la más grande del impero), fueron más tarde, durante la época medieval, sustituidos por pequeños edificios que le dieron el aspecto actual.

Claro está que el legado romano no desapareció.

Ni mucho menos.

La gran mayoría de los edificios comparten paredes y suelo con las primitivas edificaciones romanas siendo todo un lujo pasear por sus pequeñas callejuelas rebosantes de historia.

Piérdete por ellas y descubre sus rincones escondidos, como por ejemplo el Correló de Sant Magí (la calle más estrecha de la ciudad) o el Carrer de Santa Tecla.

Esta última tiene sin duda una de las mejores fotos del casco antiguo.

Por supuesto, no te limites sólo a callejear y visita los monumentos más importantes.

Entre ellos está el Circo, que tenía una capacidad para 30.000 personas, justo el mismo que el total de población de la ciudad. Hoy día se ha conservado buena parte del mismo aunque el resto, sigue oculto bajo los edificios construidos en el siglo XIX.

Siéntate en una de sus gradas e imagina alguna de las carreras de cuádrigas que aquí sucedían.

Justo a lado del Circo, está el Pretorio, una torre que alojaba las escaleras que permitían el paso desde la ciudad baja hasta el Foro Provincial, con el que está comunicado por pasillos subterráneos.

También puedes dirigirte a la Antiga Audiència, donde hay una reconstrucción en miniatura de Tarraco, miniatura a la que no le falta detalle y con la que te darás cuenta del tamaño que tenía la ciudad en aquella época.

Precio: 3,30 € por recinto o entrada conjunta por 7,40 € que te dará acceso a todos los monumentos recogidos dentro del MHT (Museo de Historia de Tarragona).

Mas info: www.tarragonaturisme.cat

Catedral

La catedral, construida sobre el mismo lugar en el que se levantaba el templo romano de la antigua Tarraco, es por supuesto el legado medieval más importante la ciudad.

Se empezó a construir en el siglo XII bajo un estilo románico para después pasar al gótico, su estilo definitivo. Tal vez su tamaño no es del todo tan abrumador si atendemos al resto de catedrales que hay repartidas por otras ciudades de España, pero hay que tener en cuenta que se trata de una obra inconclusa por culpa de la peste. Pero no te desilusiones, gracias a su acabado, su ubicación y entorno, quedarás enamorado/a de ella.

Una buena forma de conocer la catedral es haciendo una visita guiada que incluye una subida al campanario, la atalaya de la ciudad.

A lo largo de la subida hay varias paradas, donde podrás ver la catedral desde otra perspectiva, adentrándote en el interior del campanario y sobre todo, contemplando Tarragona con las mejores vistas 360º de la ciudad.

Ojo, el guía ya te avisará, pero por si no lo hace, cada media hora suena la campana que está justo al lado tuya. Considerando que el sonido llega a toda la ciudad, ¡es mejor que te tapes los oídos! 🙂

Una vez abajo, no te puedes perder su claustro, un claustro que nos recordó mucho a los de los Monasterios Cistercienses de Santes Creus y Poblet.

Precio:

  • Visita sencilla 5 €
  • Visita guiada con subida al campanario: 15 €. Hay que reservar con antelación.

Mas info: www.catedraldetarragona.com

Anfiteatro

El anfiteatro de Tarragona es sin duda el monumento más icónico de la ciudad y no es para menos, dada su envergadura, su ubicación y su excelente estado de conservación.

Con un tamaño de 109 metros de largo y 86 de ancho, tenía capacidad para 14.000 espectadores y si consideramos que es la misma capacidad que tiene el actual estadio de futbol de la ciudad, podemos hacernos la idea de la importancia y el tamaño que tenía.

El recinto, al igual que el Coliseo de Roma, fue destinado a la lucha de gladiadores y animales bajo el fervor de un público con ansia de espectáculo.

Por suerte, no es necesario ver la película de Gladiator para hacerse una idea de estas batallas. Todos los años, se celebra Tarraco Viva, el mejor festival romano del mundo en el que durante una semana se hacen recreaciones históricas, exposiciones y sobre todo, lucha de gladiadores en el propio anfiteatro.

¡Fuerza y honor!

Balcón del Mediterráneo

Tal y como dicen los tarraconenses, en Tarragona hay que “anar a tocar ferro”. Esto no es más que tocar la barandilla “modernista” del paseo más famoso y bonito de la ciudad: el Balcón del Mediterráneo.

Por el nombre no hace falta decir que desde aquí se obtienen unas vistas espectaculares, donde podrás contemplar el anfiteatro, toda la Platja del Miracle y buena parte del puerto. Situado al final de la Rambla Nova, siempre estará a rebosar de gente, sobre todo al final de la tarde, la hora perfecta para pasear en los días calurosos, con helado en mano y el color rojizo del atardecer.

Por cierto, ¡dicen que da suerte tocar la barandilla!.

Platja y Punta del Miracle

Para poner punto y final al viaje, no hay mejor manera que hacerlo de forma relajada, “colgado” de un acantilado y contemplando un bonito atardecer.

Para ello, dirígete al final del día a la Platja del Miracle, descálzate y pasea por su “dorada” orilla hasta llegar a la Punta del Miracle.

Una vez allí, despreocúpate de todo y disfruta de los pequeños placeres de la vida.

En ese justo momento entenderás por qué el emperador Augusto la llamó como la ciudad de la “eterna primavera”.

Sin duda fue el perfecto broche de oro a una completísima escapada que nos llevó a conocer las dos principales poblaciones de la Costa Daurada: Reus y Tarragona.

No sé si a vosotros os han entrado ganas de visitarlas, pero solo os podemos decir que son dos ciudades espectaculares.

¡Ha sido un placer!

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5 Comments

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  1. De verdad que me encantan todas tus fotografías… Espero que tu arte me inspire y finalmente me salgan fotos medio decentes en mi próximo viaje jejeje 😉
    ¡Besotes!

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  2. A juzgar por las fotos, la Costa Daurada pasa (injustamente) desapercibida a la sombra de Port Aventura… 😅 Nosotros estuvimos un día en el parque hace un par de años, durante una escapada que hicimos por Barcelona, pero está claro que tenemos que volver a Tarragona para conocer a fondo toda la Costa, que bien merece la pena. 😊

    ¡Un abrazo!

    Le gusta a 1 persona

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