Qué ver y hacer en Sapa: guía de viaje por libre

Sapa, ubicado al norte de Vietnam, es uno de los lugares más especiales del país y sin lugar al dudas, el destino más variado en cuanto a experiencias.

Cuando estábamos planeando el viaje, este era uno de los rincones que queríamos visitar sí o sí.

La principal razón era ver sus extensos bancos de arrozales que conforman uno de los paisajes más pintorescos de todo Vietnam. Toda esta emoción se diluyó cuando nos descubrimos que nuestra visita coincidiría con la peor época del año para ello, Noviembre.

No íbamos a poder contemplar los arrozales, ya que la cosecha se recoge en Octubre y en lugar de ello, veríamos simplemente las terrazas excavadas en la montaña con algo de agua y barro, mucho barro.

Aún así, decidimos dedicar 2 días a recorrer la zona y ya os adelantamos que no fue una mala decisión.

¿Merece la pena ir Sapa?

Esta pregunta te rondará mientras planifiques la ruta por el país y la respuesta es bastante sencilla.

Rotundamente, sí.

Y es que aunque no vayas en la época idónea de los arrozales, la verdadera riqueza de Sapa está en sus minorías étnicas, minorías que llenan de color las laderas de esta región montañosa.

En región conviven hasta 24 etnias, cada una con sus propias vestimentas, costumbres e incluso idioma, dándole una diversidad cultural difícil de encontrar en otras partes del mundo.

Pero además de esta variedad cultural, encontrarás unos paisajes asombrosos, con montañas por todos lados, caminos rurales y en definitiva, un lugar totalmente diferente a lo que puedes encontrar en el resto de Vietnam.

Para nosotros, fue sin duda el lugar más especial del viaje. No fue el más bonito, pero si el que más nos llegó al corazón y gran culpa de ello lo tuvo la familia H’mong que nos acompañó durante la estancia.

¿Cómo preparar el viaje a Sapa?

Una vez decidido que sí vais a visitar Sapa, os saldrá otra duda: hacerlo por libre o a través de una excursión con todo contratado.

No somos nadie para decir cual opción es la mejor, ya que cada uno tiene su propia forma de viajar.

Nosotros decidimos hacerlo por libre y de hecho, los trenes nocturnos fue lo único que llevamos contratado desde España.

El alojamiento y las rutas de trekkings lo dejamos a la improvisación, es decir, lo hicimos una vez llegados a Sapa. No os vamos a engañar, íbamos un poco asustados ya que era la primera vez que hacíamos algo así y ya os adelantamos que no nos arrepentimos.

No obstante, también se puede hacer por libre y sin improvisar tanto, reservando el alojamiento y los trekkings antes de llegar.

Si en cambio prefieres llevarlo todo atado, (transporte, alojamiento y trekkings), en Hanoi no te faltarán opciones. Todas las agencias de viajes lo ofrecen y si no, pregunta a tu hotel de Hanoi, verás como te buscan algo.

Otra opción es contratar esta excursión de 2 días.

Incluso puedes reservar únicamente el trekking por los arrozales.

¿Cómo llegar a Sapa?

Para llegar a Sapa (desde Hanoi) hay tres opciones:

Bus nocturno

Se tratan de los famosos Sleeper Bus que además de ser muy baratos, tienen la ventaja de ir directamente de Hanoi a Sapa sin tener que hacer parada en Lao Cai.

Los precios rondan los 8-12 € y tienen una duración de 6-8 horas.

Estos autobuses, a diferencia de los normales, tienen los asientos reclinados (casi horizontales) permitiendo, al menos, dormir unas horas.

No llegamos a probar ninguno de ellos, pero según fuimos viendo, son bastante conocidos y frecuentes entre los mochileros.

Tren nocturno

Para nosotros, la forma más auténtica de llegar a Sapa, aunque también es verdad que nos encantan los trenes.

La gran desventaja es que solo llegan hasta Lào Cai (ciudad fronteriza con China) y luego allí, hay que tomar un minibus que hará los restantes 30 kilómetros por una sinuosa carretera llena de curvas.

La verdad, es que por poco que pueda parecer, se duerme bastante bien en estos trenes y por lo tanto llegarás un poco más fresco que si lo hicieras en bus.

Como dijimos antes, estos trenes se pueden reservar con antelación y de hecho es recomendable hacerlo como mínimo con varios días ya que es posible de que se llenen.

Nosotros lo reservamos a través de Baolau, una web desde la cual podrás comparar todas las posibilidades, precios, horarios y resto de información de cualquier trayecto en Vietnam y de otros países del Sudeste Asiático. La web es muy sencilla e intuitiva pudiendo además, reservar y pagar en el mismo momento.

Aquí podéis consultar todas las opciones de la ruta Hanoi – Sapa.

Vehículo propio

Para los que sean más aventureros y sobre todo, tengan más tiempo, siempre existe al opción de alquilar una motocicleta y cubrir los 380 km que la separan de Hanoi.

¡Eso si que sería una gran experiencia!

¿Dónde y cómo alojarse en Sapa?

En Sapa hay muchas alternativas de alojamiento.

Puedes optar por hacerlo en la propia ciudad, repleta de hoteles y hostales para todo tipo de presupuestos.

Si quieres reservar una habitación a un precio económico, puedes hacerlo directamente aquí.

La otra opción, para nosotros la más interesante, son los homestay, que no es más que alojarte en la casa de alguna familia local.

Estos homestay están ubicados en las aldeas y en su mayoría son su propio hogar, así que es una oportunidad única para convivir y compartir experiencias con una familia de una cultura completamente diferente a la nuestra.

Muchos de estos homestay se pueden reservar desde España (filtrando por habitaciones en casa de particulares), pero también puedes hacerlo una vez que llegues a Sapa.

Como dijimos, esta parte del viaje era pura improvisación, así que lo primero que teníamos que hacer al llegar a Sapa era conseguir alojamiento, algo sencillo, ya que al bajar del microbus ya nos esperaban unas 20 o 30 chicas, casi todas H’mongs.

¿Cuál decidir?

¡Son todas iguales!

Sinceramente, dará igual, ya que son encantadoras. De hecho, habíamos leído muchas experiencias y en todas hablaban bien ellas.

A la llegada, hubo una que nos llamó la atención, Xyooj. Ella llevaba una libretita pequeña con muchas reseñas, algunas de ellas escritas en español. Nos hizo mucha gracia que lo llevase así.

Junto a ella, también iba Mama Pai, así que llegamos a un acuerdo. El primer día de trekking, Xyooj haría de guía y nos alojaríamos en su casa; y para el segundo día, Mama Pai nos guiaría. Este paquete de alojamiento, trekking y varias comidas solo nos costó algo más de 30 dólares.

Sí, un precio muy bajo a nuestro parecer.

No os lo negamos, íbamos bastante asustados con el tema del alojamiento y en nuestra cabeza nos surgían varias preguntas:

¿Nos estarían engañando?

¿Y si nos dejan tirado?

¿Con esta lluvia y niebla?

Sí, nuestra mente retorcida europea no nos dejaba ver la verdadera realidad: Xyooj nos iba a hospedar mejor que ningún otro hotel lo haya hecho.

Y no nos referimos a la mejor cama, comida o decoración.

Nos referimos al calor humano y a algo que no se compra con dinero: LA MEJOR EXPERIENCIA DEL VIAJE.

Qué ver en la ciudad de Sapa

No os vamos a engañar, la ciudad de Sapa es fea.

Pero tampoco os asustéis, nadie viene hasta aquí solo por ella, siendo más bien una ciudad base para recorrer los alrededores.

Sapa, ubicada a 1.600 metros de altitud, fue una antigua estación de montaña creada por los franceses en 1922, de ahí que se puedan encontrar algunas casas coloniales de estilo alpino. No obstante, tras las guerras con franceses, estadounidenses y chinos, junto con el actual desarrollo turístico moderno, han hecho que su estilo colonial casi haya desaparecido.

El punto más importante de la ciudad gira en torno a su inmensa plaza principal. Allí está la Catedral de Notre Dame de Sapa, construida en 1895. Es una de las pocas edificaciones que perduran de aquella época colonial francesa.

Es justo aquí, donde llegan los microbuses procedentes de Lào Cai cargados de turistas. Y a su vez, donde las chicas Hmongs y de otras etnias se ofrecen para que las contraten de guía para los trekkings y alojamiento.

Otro atractivo, y como en cualquier ciudad de Vietnam, es visitar su mercado.

A pesar del poco atractivo de la ciudad, Sapa es una excelente base de operaciones con gran cantidad de servicios: hoteles, hostales, restaurantes y tiendas.

Todo lo que necesites lo encontrarás aquí.

Trekking en Sapa, ¿por libre o con guía?

El trekking por los alrededores de Sapa es sin duda la actividad obligada en esta región y el motivo principal por el que uno viene hasta aquí.

Estos trekking discurren a través de caminos rurales que conectan las diferentes aldeas que hay desperdigadas a lo largo de las laderas de las montañas y que por supuesto, están rodeadas de arrozales.

Un lugar precioso, perfecto para desconectar de todo.

Ahora bien, aquí tenéis que tomar otra decisión: por libre o con guía.

Nosotros lo teníamos muy claro, nos íbamos a dejar llevar por nuestra anfitriona y de hecho, fuimos sin mirar ningún mapa.

Total desconocimiento de la zona.

Sabíamos que habían algunas aldeas muy pintorescas como la de Cat Cat o lugares naturales imponentes como es la cascada Tha Bac. Pero como esta parte del viaje era para la aventura y la improvisación, pues dejamos nuestra ruta al destino.

¿Fue el sendero más bonito?

Ni idea.

¿Fue bonito?

Bastante. De hecho, nos encantó.

El trekking comenzó, cómo no, desde la puerta de la iglesia.

Antes de abandonar la ciudad, pasamos por el mercado para aprovisionarnos con algo de fruta para el camino y casi sin darnos cuenta, ya estábamos subiendo la ladera de la montaña.

¡Comenzaba el trekking!

Este primer día de consistiría en llegar a la casa de Xyooj, atravesando senderos y caminos rurales.

Nosotros no lo sabíamos, pero nos quedaban por delante unos 10 kilómetros de camino que en circunstancias normales no tendría demasiada dificultad.

El problema estaba que a lo largo del camino el tiempo se puso bien feo, con una espesa niebla a la que se le sumó la lluvia.

Combinación letal: barro + cuestas = caídas.

Aquí es donde entra el factor guía.

Siempre están para ayudarte, te agarras a ellas y puedes seguir el camino. Bueno, eso fue para Lorena, porque yo perdí la cuenta de las veces que me resbalé. Algunas, incluso rodaba un par de metros por la ladera. 🙂

Eso sí, a pesar de la inclemencia del tiempo, estábamos disfrutando de lo lindo.

A lo largo del camino vas viendo la típica estampa rural de Sapa, con los cerditos vietnamitas,

las gallinas,

e incluso los bueyes de agua.

La única pega fue que la niebla apenas no nos dejó ver las impresionantes montañas y sus terrazas de arroz.

Xyooj nos iba contando las particularidades de su etnia, nos preguntaba por nuestras vidas y en definitiva, nos daba bastante conversación, todo en un inglés que mas quisiera yo hablarlo así.

Sin darnos cuenta, aunque bastante cansados y embarrados, llegamos a la casa, ubicada en plena ladera y rodeada de arrozales.

¡Qué pena que no fuera la buena época!

Habíamos llegado a la aldea de Ta Van, donde conviven dos etnias: H’mong y Dzay. En las partes más altas viven los H’mongs y los Dzay en las zonas más próximas al valle.

Para el segundo día de trekking, la ruta fue mucho más corta y tranquila.

Mama Pai nos llevó a conocer toda la región de Ta Van, bajando desde la ladera hasta el fondo del valle.

Ese día el tiempo si respetó y por fin pudimos ver la amplitud de la región.

Al igual que Xyooj, Mama Pai también hablaba bastante bien inglés y nos iba contando cosas de su familia y costumbres.

Mientras, íbamos pasando por pequeños caminos rurales,

plantaciones de bambú

y terrazas llenas de bueyes de agua.

Pero el momento cumbre de la ruta fue ver la fabulosa cascada Cau May y su puente de madera colgado entre dos árboles.

Este puente también es conocido como el Puente de las Nubes ya que en los días de niebla se produce un fenómeno que hace parecer que flota entre las nubes.

Fue el punto y final de un ruta preciosa.

Ya desde la carretera principal, vinieron a recogernos en moto para llevarnos de nuevo a la ciudad.

Tocaba despedirse de Mama Pai y de este lindo lugar.

Pero esta fue nuestra experiencia y como podéis ver con el siguiente mapa, solo conocimos una pequeñísima parte de todo lo que puedes encontrar aquí.

Sapa-Trekking-Map-Sapa-Tours-From-Hanoi

Aquí podrás consultar las principales aldeas y puntos de interés. Además, también podrás ver que etnia habita en cada una de ellas.

Conviviendo con una familia H’mong

Como antes comentábamos, uno de los mayores tesoros de Sapa es la gran variedad cultural que le dan sus minorías étnicas, que con sus propias vestimentas, costumbres e incluso idioma, le dan un toque de color a estas tierras de arrozales y persistente niebla.

De las 54 etnias que habitan en Vietnam, 24 de ellas se pueden encontrar en la provincia de Lao Cai, en la cual se ubica Sapa.

Con nombres que podrían parecer un trabalenguas, las principales son los H’mong, Dzao, Dzay, Tay, Giay, Xa Pho o Nung; y sin olvidar a los Kinh (Viet) los considerados vietnamitas “auténticos”. El resto de minorías son mucho más pequeñas y habitan en unas cuantas aldeas con apenas cientos de miembros.

La etnia H’mong es la más numerosa de Sapa y son los que normalmente ofrecen los servicios de trekking y homestay.

Si había algo que queríamos hacer en Sapa, aparte de contemplar los arrozales, era convivir una noche con ellos y así conocer de primera mano una cultura totalmente distinta a la nuestra.

Los H’mong, también conocidos como Miao (aunque este nombre es considerado por ellos como una falta de respeto) se dividen a su vez en varios subgrupos, como son los Black H’mong, Flower Hmong, Red H’mong o Green H’mong.

Originarios del sur de China, muchos de ellos tuvieron que emigrar hace unos 300 años porque sus tierras fueron invadidas. Así fue como llegaron al norte de Vietnam, Laos, Camboya y Tailandia.

En Vietnam se instalaron en las regiones montañosas del nordeste, unas tierras que estaban desocupadas por ser poco productivas. Pronto, con trabajo y esfuerzo, supieron sacarle provecho y en sus mentes siempre estaba la aspiración de conseguir una autonomía e independencia territorial.

Esta independencia territorial nunca ha llegado a fraguarse y de hecho, cuando acabó la guerra, sufrieron represalias muy duras ya que tomaron una posición contraria al bando nortvietnamita, formando parte de un ejército secreto apoyado por los E.E.U.U.

Hoy día, esto ha quedado atrás, pero el gobierno de Vietnam trata a esta minoría (y en general al resto de ellas), como ciudadanos de segunda clase y como os podéis imaginar, se las tienen que ingeniar casi por sí solos.

Los servicios de salud brillan por su ausencia, el acceso al agua es deficiente y en la escuela, el gobierno intenta que su cultura quede en el olvido prohibiendo, por ejemplo, que hablen en su idioma.

Lo que sí le interesa al gobierno son sus pintorescas estéticas, algo que ven como una fuente golosa de divisas, tal y como si de un escaparate se tratase.

No podemos evitar sentirnos parte del problema, pero por lo menos se nos limpia un poco la conciencia al saber que todo el dinero que le dimos sería íntegramente para ellos, algo que no ocurre si se hace a través de agencias, donde ellos no se llevan casi nada (hay algunas que sí, como por ejemplo Ethos – Spirit of the Community).

Con todos estos ingredientes, es inevitable evitar el nivel de pobreza de sus habitantes, algo que no verás, por ejemplo, en la capital.

Curiosamente, y aunque suene a tópico, fue aquí donde más vimos a la gente sonreír, sobre todo a Xyooj, nuestra gran anfitriona.

Como contamos más arriba, conocimos a Xyooj de forma totalmente aleatoria de entre unas 20 o 30 chicas más y esta decisión aleatoria, fue la más acertada. Y es que Xyooj se portó de maravilla con nosotros y de hecho, hoy día seguimos en contacto por redes sociales, preguntándonos como nos va la vida.

Xyooj y su familia pertenecen al subgrupo de los Black H’mong, el más común de Sapa, distinguible por su tradicional traje negro y preciosos bordados de colores conocido como batik h’mong.

Su familia está compuesta por su marido y cuatro hijos que nos hicieron pasar unos de los mejores momentos del viaje.

Aunque los H’mong sean una sociedad muy patriarcal, donde las mujeres siempre pertenecen a un hombre (primero su padre y, luego, su marido), son ellas las que llevan realmente el timón de la familia.

Sus jornadas comienzan bastante temprano, sobre las cuatro/cinco de la mañana, cocinan para toda la familia, tejen y bordan sus vestimentas, salen a trabajar a los bancales de arroz y sacan tiempo para bajar a la ciudad en busca de algún turista para hacer de guía o dar alojamiento.

Todos los días, uno tras otro.

Y sin perder la sonrisa.

Durante el trekking, Xyooj y Mama Pai nos estuvieron contando sus costumbres y tradiciones, algunas de ellas bastante chocantes.

Una de ellas es que si se muere el marido, ella debe casarse con alguno de sus hermanos (o convertirse en su segunda esposa, si ya está casado) o si no, tendría que pagar una compensación económica a la familia de su esposo para conseguir su libertad.

También nos explicó el motivo por el que tienen las manos azules, culpa de la planta del índigo y con la que consiguen el tinte natural para teñir sus trajes tradicionales, hechas a base de fibras de cáñamo.

Durante la tarde, cuando llegamos a la casa, Xyooj nos presentó a su familia y se fue para seguir con sus tareas diarias.

Fueron varias horas en los que estuvimos jugando con sus hijos y que, a falta de idioma común, siempre son efectivos los dibujos y gestos.

La verdad, es que fue un momento muy especial, sobre todo para Lorena.

Cuando llegó la noche, todos nos reunimos en torno al fuego y los niños nos hacían perrerías mientras se preparaba la cena.

Después de cenar, nos sacaron un montón de souvenirs para ver si queríamos algo.

Eran monederos, bolsitos, pulseras e inclusos adornos para la pared. Como sabíamos que este momento llegaría, ya habíamos reservado un dinero para estos souvenirs y de hecho, todos los regalos que hicimos a nuestra familia, venían de aquí.

Sin duda alguna, convivir con esta familia fue la mejor experiencia de Vietnam.

Fueron solo unas horas, pero nos hicieron sentir como uno más de ellos.

Una experiencia que recomendamos al 100%.

Información útil

¿Cuándo ir a Sapa?

En Sapa, además del clima, tenemos que tener en cuenta el estado de las plantaciones de arroz:

  • Marzo y Abril: buena época para contemplar los arrozales ya que están recién plantados y además, es cuando la temperatura es más agradable.
  • Mayo, Junio y Julio: la mejor época de arrozales, ya que además de que están a tope, es cuando más verdes están pudiendo conseguir esas preciosas postales que tan famoso han hecho este lugar. En cuanto a la temperatura, te encontrarás con mucha calor e humedad, así que prepárate para sudar. Además, las lluvias son frecuentes, aunque de pocos minutos.
  • Agosto y Septiembre: aquí los arrozales se empiezan a poner amarillos y aunque no tienen la vistosidad de los meses anteriores, sigue siendo una buena época para verlos. La temperatura también sigue siendo calurosa, sobre todo en Agosto.
  • Octubre: a finales de Septiembre y a lo largo de Octubre es cuando recogen el arroz. Aunque no podrás contemplar los arrozales en su esplendor, si podrás ver a los locales echándose al hombro los canastos llenos de manojos de arroz. Sin duda, otra de las escenas más típicas de la región. En cuanto a la temperatura, ésta se vuelve mucho más agradable.
  • Noviembre a Febrero: los peores meses para visitar Sapa. Primero, porque las terrazas están vacías, solo con algo de agua y barro. Y segundo, por el clima, mucho más lluvioso, con niebla bastantes días e incluso con días de intenso frío.

Como dijimos al principio, nuestra visita coincidió a primeros de Noviembre y aunque la temperatura fue bastante buena, la niebla estuvo presente durante los dos días y los arrozales, justo como lo hemos descrito, “pelaos, pelaos”.

Equipaje

Nuestra recomendación es ir lo más ligero posible, dejando en Hanoi tu equipaje principal, sobre todo si vuestra intención es alojarte en algún homestay.

Piensa que una vez que llegues a Sapa, tendrás que ir caminando hasta la aldea y como os contaba, son varios kilómetros por senderos llenos de barro.

Nosotros, por ejemplo, dejamos el equipaje en el hotel de Hanoi, llevando en una pequeña mochila únicamente lo básico para dos días.

Ropa

Al ser una zona montañosa, y en contraste con el resto del país, suele ser hacer algo de frío durante cualquier época del año. A ver, no esperes un frío polar, pero si lo suficiente como para tener que llevar como mínimo una chaqueta y un pantalón largo.

Así que, si vas a visitar Sapa, no olvides echarlo en la maleta.

En cuanto a calzado, olvídate de chanclas. Llévate al menos unas zapatillas cómodas.

No obstante, si algo se os olvida, siempre podréis comprarlo en el mismo pueblo de Sapa.

Como podéis ver, Sapa no debería faltar en un viaje por Vietnam ya que viviréis algunas de las mejores experiencias del viaje.

Para nosotros, las más intensas y si hay algo que tenemos claro, es que volveremos para reencontrarnos con nuestra “familia” vietnamita.

¡Esperamos que os guste tanto como a nosotros!

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