25 cosas que ver y hacer en Mallorca en una semana

Mallorca es la isla más grande del archipiélago balear y cuenta con los suficientes ingredientes como para ser el destino vacacional perfecto.

A lo largo de sus 550 kilómetros de costa encontrarás playas de todos los tipos: pequeñas calitas, extensas playas de arena fina, urbanas, vírgenes o con mucha fiesta, e incluso playas de piedras.

Todo un surtido bien variado que hará las delicias de cualquier turista que venga buscando sol y playa, sean cual sean sus gustos.

A pesar de la variedad, hay una cosa en común en todas ellas: el maravilloso color turquesa del agua.

Una delicia para los ojos y el resto de los sentidos.

Vamos el paraíso hecho color.

Pero Mallorca es mucho más que una isla de sol y playa.

De hecho, cuenta con una buena ristra de coquetos pueblos mediterráneos; varios puertos marineros anclados en el tiempo; miradores, carreteras de ensueño, una Sierra de Tramuntana que es todo un paraíso natural con sus senderos; y una capital vibrante y con mucha vida.

Todo ello hará que vuestro viaje a Mallorca sea de los más completo y variado.

En esta entrada os contamos 25 lugares que debéis visitar a través de un itinerario que dará la vuelta a toda la isla.

¡Os prometemos un gran viaje!

  1. Cala Agulla
  2. Cala Moltó
  3. Cala Mesquida
  4. Cala Torta
  5. Playa de Muro
  6. Mirador Es Colomer
  7. Faro Formentor
  8. Sa Calobra
  9. Fornalutx
  10. Sóller
  11. Valldemosa
  12. Torre del Verger
  13. Palma de Mallorca
  14. Gastronomía
  15. Cala Pi
  16. Es Trenc
  17. Caló des Moro
  18. Cala s’Almunia
  19. Cala Llombards
  20. Es Pontás
  21. Cala Figuera
  22. Parque Natural de Mondragó
  23. Portocolom
  24. Cala Romántica
  25. Cala Millor

1. Comenzar con la bonita Cala Agulla

Ubicada en la localidad de Capdepera, Cala Agulla es una buena primera toma de contacto con las playas de Mallorca.

Se trata de una playa amplia y familiar, gracias a su sencillo acceso y una entrada al agua bastante suave. Además, cuenta con un restaurante, varios chiringuitos y todos los servicios posibles.

Así que en temporada alta no esperes un rincón aislado.

A pesar de ello, Cala Agulla está ubicada en un entorno natural, el Parque Natural de la Península de Llevant, rodeada de pinos, sobre todo la zona de la izquierda (la parte de la derecha sí que está edificada).

Cuenta además con una arena blanca que enamora y el agua bien limpia y cristalina, perfecta para hacer snorkel.

🅿️ Aparcamiento: hay dos zonas. En el propio pueblo de Capdepera, aunque aparcar será una tarea casi imposible en temporada alta o en el aparcamiento público de pago (ubicado en la zona de los pinos). Este aparcamiento es bastante grande y cuesta 5 € por día, da igual el tiempo que estés.

🚶 Acceso: fácil.

2. Descubrir la escondida Cala Moltó

La anterior playa está muy bien, pero si lo que buscas es un rincón más salvaje y tranquilo, os aconsejamos que vayáis a Cala Moltó, una pequeña calita que se accede desde Cala Agulla.

Vais a flipar con este lugar.

De verdad, ¡qué agua!

Eso sí, no esperéis una cala de arena. Sólo hay dos pequeñísimos huecos en el que apenas caben 5 sombrillas.

La otra opción es instalarse en la parte de las rocas.

Pero no os va a importar, porque vais a estar la mayor parte del tiempo metidos en el agua.

Y es que aunque al entrar hay algo de profundidad (sin llegar a cubrir), unos metros adentro hay un bancal de arena de esos que solo se ven en las islas paradisíacas.

De todas las playas y calas que vimos en Mallorca, Cala Moltó está en el top 3.

Para acceder a ella sólo tienes que tomar un pequeño sendero que parte desde la zona izquierda de Cala Agulla. Son 5/10 minutos de caminata, aunque hay que llevarse agua y comida ya que allí, como puedes imaginar, no hay nada.

3. Sentir la fuerza del viento en Cala Mesquida

La siguiente parada queda muy cerca de la anterior y tiene la fama de ser una de las mejores playas de la isla.

Cuenta con unos 350 metros de largo y a pesar de estar junto a una urbanización (por la zona de la izquierda), buena parte del entorno es salvaje, rodeada de pinos y dunas.

Pero el verdadero protagonista de Cala Mesquida es su arena fina y por supuesto, el agua de color turquesa.

El único problema es que es una playa bastante expuesta a los vientos y por tanto, no es raro encontrarse la playa con grandes olas o fuertes corrientes. Así que mucho cuidado si vas con niños pequeños.

🅿️ Aparcamiento: es gratuito pero puede ser complicado en temporada alta. En la entrada hay un gran aparcamiento y si no, hay que buscar por la urbanización y zonas cercanas.

🚶 Acceso: fácil. Sólo hay que andar unos 200 metros desde la zona de aparcamiento.

4. Visitar la recóndita Cala Torta

Llegamos al municipio de Artà para dirigirnos a una de las calas vírgenes más bonitas de la isla: Cala Torta.

A pesar de estar muy cerca de Cala Mesquida (separada por apenas un par de acantilados), se tardan 30 minutos en coche. Y es que hay que volver a la carretera principal y dar un buen rodeo a todo el Parque Natural de la Península de Levante.

Se trata de uno de los pocos rincones de la isla que ha conseguido librarse del ladrillo y cómo podéis imaginar, se agradece.

Para comprobarlo, que mejor que hacerlo desde el mirador que hay a mitad de camino.

Un poco más adelante, llegaremos a una pista que está en bastante bacheada. Puedes dejar el coche allí y continuar un kilómetro a pie o bien, arriesgarte y seguir con el vehículo (eso hicimos nosotros).

Una vez llegues a la cala, sabrás que ha merecido la pena llegar hasta aquí.

150 metros de agua turquesa y rodeada de un entorno 100% natural.

La Mallorca más virgen.

Hay que decir que desde Cala Torta parte un pequeño sendero de muy fácil acceso y que te llevará a Cala Mitjana y Cala Estreta. Éstas dos calas son aún más tranquilas aunque también más pequeñas.

La verdad, es que es un lugar bastante bueno para practicar senderismo en aquellos meses de menos calor.

¡Una maravilla que no te deberías perder!

🅿️ Aparcamiento: fácil y gratuito.

🚶 Acceso: medio. Si se deja el coche a la entrada de la carretera, habrá que andar un buen rato.

5. Pasear por la extensa Playa de Muro

Y es que la Playa de Muro, con sus casi 6 kilómetros, es la más larga de toda la isla y para muchos, una de las más bonitas.

Además, gracias a sus tranquilas aguas y suave entrada al mar (hay que meterse bastante adentro para que cubra), es una de las playas más idóneas para ir con niños.

Está ubicada en la bahía de Alcúdia y aunque la mayor parte del litoral está bordeado por grandes hoteles, paseos marítimos y restaurantes, hay varias zonas vírgenes gracias al Parque Natural de S’Albufera.

Una de estas zonas es donde se ubica la Torre d’enfilació, en el sector 3 (hay 4 sectores), también conocida como Es Comú de Muro. Se trata de una basta extensión de pinares y dunas de arena al que solo se puede acceder a pie desde algunos de los extremos. Nosotros accedimos desde el lado del hotel Iberostar.

Una playa virgen en toda regla y es que, a pesar de estar muy cerca de los hoteles o de Can Picafort, da la sensación de estar alejado del mundo.

Lo único malo es que el día que elegimos no era precisamente el idóneo.

Y es que el cielo amenazaba tormenta y nos privó de la clásica postal de esta playa, con su arena blanca, sus aguas cristalinas y un azul turquesa que nada tiene que envidiarle al Caribe.

Pero nosotros, esperanzados con que el cielo abriese, estuvimos allí esperando.

Pero no, al final hubo tormenta y nos pilló justo al final de una de las larguísimas pasarelas de maderas (100 metros) que también han hecho conocidas a esta playa, sobre todo para los instagramers.

Tocó correr hacia al coche, secar a la pequeña y esperar a que se fuese la tormenta. Pero como no me quería ir así de la playa, me asomé un segundo para hacer alguna que otra foto.

Lo que no me iba a imaginar es que iba a conseguir una de las mejores fotos que había hecho hasta la fecha. Y es que tenía ante mis ojos un perfecto arcoíris que cubría todo el horizonte.

Así, ¡de pura «chorra»!

No obstante, unos días después me vine al amanecer, ahora sí con el día despejado.

Un buen madrugón que mereció mucho la pena ya que desde aquí se pueden contemplar uno de las mejores amaneces de la isla.

Y es que esa pasarela da mucho juego.

De verdad, si podéis hacerlo, veniros al amanecer. No hay mejor forma de empezar el día.

🅿️ Aparcamiento: fácil y gratuito

🚶 Acceso: muy fácil. Se aparca cerca de la playa.

6. Alucinar con las vistas del Mirador de Es Colomer

Nos adentramos en la península de Formentor, uno de los espectáculos naturales de la isla, repleta de asombrosos acantilados y un entorno prácticamente libre del ladrillo.

El Mirador de Es Colomer, también conocido como el Mirador de Sa Creueta, está ubicado poco después del comienzo de la icónica carretera MA-2210, la que termina llegando al Faro de Formentor.

Desde él, disfrutaréis de una de las mejores vistas de las isla. E incluso para muchos, el mejor atardecer.

Cuenta con varios puntos panorámicos conectados por escaleras, pudiendo contemplar los paisajes desde distintas perspectivas, todas ellas con los mismos protagonistas: los afilados acantilados de la Sierra de Tramuntana, la inmensidad del Mar Mediterráneo y una abundante vegetación.

Visita obligada en vuestro viaje a Mallorca.

⚠️Importante: en los meses de verano, el tráfico privado de la carretera está restringido de 10:00 a 19:00 horas y solo se puede acceder en autobús (Línea 334) desde el Puerto de Pollensa, o en bicicleta.

7. Contemplar el mejor atardecer desde el Faro Formentor

Llegamos a uno de los puntos fuertes del viaje y una de las visitas que más dolores de cabeza dan a la hora de llegar.

El Faro de Formentor es el lugar más impresionante de la isla, por lo menos a nuestro gusto.

Se trata de una faro ubicado en el punto más oriental del Cap de Formentor y que se llega única y exclusivamente por la carretera que antes mencionábamos: la MA-2210.

Esta carretera es una poesía hecha a través de curvas y desniveles y no es de extrañar que la mayoría de marcas de automóviles la hayan utilizado para el rodaje de sus anuncios.

Y es que es realmente bonita.

Pero como dijimos también antes, debido a la gran influencia de visitantes y al poco espacio que hay para aparcar en las inmediaciones del faro, durante los meses de verano, la carretera queda cerrada de 10:00 a 19:00 horas, siendo solo accesible mediante transporte público.

Si no os queréis complicar mucho la vida, vais a medio día, cogéis ese bus y listo.

💡Puedes contratar esta completísima excursión que incluye la visita a un mercadillo artesanal, traslado la playa de Formentor y al Faro de Formentor.

Pero sinceramente, para disfrutar del faro en su plenitud, hay que venir al atardecer y como la carretera se reabre a las 19:00 podrás llegar con tu propio vehículo. Ahora bien, el segundo consejo es que tratéis de llegar lo antes posible, porque todo el mundo querrá hacer lo mismo.

Hay que echar paciencia, porque lo que se forma es un lío de narices. Coches por todos lados, pero con paciencia seguro que encuentras un hueco.

Una vez aparcado, toca disfrutar del mejor atardecer de la isla.

Una puesta de sol en pleno Mar Mediterráneo rodeado de afilados acantilados que transmiten una sensación de vértigo pocas veces comparable.

Sentirás una vibración especial y es que se trata de un rincón único.

Ábrete una cerveza y disfruta de ese momento.

📸 Si te gusta la fotografía, unas curvas antes de llegar al faro hay una pequeña montañita que se accede sin complicaciones. Desde ella, se obtiene uno de los mejores encuadres del faro con la carretera a sus pies. Con una larga exposición se obtiene una foto de revista.

8. Conducir por la diabólica carretera de Sa Calobra

Dejamos atrás la espectacular carretera del Faro de Formentor para coger otra igual o más de espectacular: la carretera de Sa Calobra.

Os podéis imaginar de donde viene el nombre, ¿no?

Una impresionante carretera que se retuerce, literalmente, como una serpiente a lo largo de sus 12 kilómetros entre escarpadas montañas.

Para muchos, una de las carreteras más bonitas de España.

De hecho, hay un punto que se le conoce como «nudo de corbata», un looping digno de cualquier pista de scalextric que volverá loco a cualquier aficionado de los coches.

Nosotros, lamentablemente, recorrimos la carretera con una intensa niebla y por tanto, apenas pudimos contemplar su espectacularidad.

Pero el motivo real para adentrarse en esta demoniaca carretera no es más que llegar a la recóndita playa de Torrent de Pareis.

Se trata de una cala salvaje muy muy pequeña (apenas unos metros) y encajonada entre dos acantilados rocosos.

Decir que aquí no hay arena, si no guijarros de piedras bastante molestos y además, debido a su estrechez en parte de la orilla, no hay apenas hueco ya que se pone hasta la bandera de gente.

Vamos, que no es ni mucho menos una playa para echar el día.

Es una playa para disfrutar del paisaje y el entorno y por ello, os recomendamos que vengáis a última hora del día, cuando ya se haya ido casi todo el mundo.

Vais a ver uno de los atardeceres más bonitos de toda la isla.

Sin duda alguna, uno de los momentos más mágicos del viaje.

💡Si lo de conducir por carreteras diabólicas no es lo vuestro, podéis llegar a Sa Calobra en este en barco que sale desde Sóller. O también esta excursión que incluye una visita a Valldemosa más el barco a Sa Calobra.

9. Enamorarse de Fornalutx

La Sierra de Tramuntana está salpicada de pequeños y coquetos pueblos de montaña, muchos de ellos ocupando siempre los puestos más altos de cualquier lista de «pueblos más bonitos de Mallorca».

Fornalutx es uno de ellos y es, para muchos, el más auténtico de la isla.

Y no podemos decir lo contrario.

Y es que Fornalutx es una delicia para los ojos, con sus callejuelas empedradas, los maceteros adornando las puertas y cientos de preciosas casas de piedra, todas del mismo estilo y color que crean una armonía difícil de superar.

Así es Fornalutx y así se ha ganado con todo derecho ser miembro de los Pueblos Más Bonitos de España.

Pasea sin prisas, observa y disfruta de este pequeño paraíso en forma de pueblo rodeado de una exuberante naturaleza.

10. Contemplar el tren histórico de Sóller

A tan solo 4 kilómetros de Fornalutx se sitúa otra de las paradas clásicas en Mallorca: Sóller.

Sóller está dividido en dos núcleos, la parte costera (Puerto de Sóller) y la del interior, rodeada de campos de naranjos y olivos.

Nosotros solo pudimos conocer la parte del interior y tenemos que decir que no tiene nada que ver con el resto de pueblos de la Sierra de Tramuntana.

Y es que Sóller es mucho más urbana, pero esconde ciertos atractivos que la hacen de parada obligada.

De todos ellos, el que se lleva todas las miradas es su antiguo tren de madera que data del año 1912 que conecta con Palma de Mallorca.

Un tren que es complementado con otro tranvía, también de época y que conecta Sóller con el Puerto de Sóller.

Es en la Plaza de la Constitución donde mejor podrás inmortalizar el tranvía con la Iglesia Neogótica de San Bartolomé de fondo.

En esta misma plaza también destaca el Banco de Sóller, un espectacular edificio de aires medievales.

11. Visitar el pueblo más bonito de Mallorca: Valldemosa

Seguimos recorriendo los pueblos de la Sierra de Tramuntana y la siguiente parada es en Valldemosa, para muchos, el pueblo más bonito de la isla.

¿Lo es?

Pues sinceramente, podríamos decir que sí.

Y es que es una auténtica pasada de pueblo.

El único pero que se le puede poner, es que es mucho más visitado que por ejemplo Fornalutx y por tanto, encontrarás algo menos de tranquilidad.

Pero el bullicio lo encontrarás sobre todo en la parte más cercana a la entrada y una vez que te adentres por sus callejones, podrás disfrutar de su auténtica esencia.

El estilo es prácticamente el mismo que el de Fornalutx: un laberinto de callejuelas, casas de piedra color terracota, plantas decorando las calles y muchísimos detalles.

Una delicia para los ojos.

No es de extrañar que haya sido refugio de artistas de la talla de Rubén Darío, Chopin o George Sand, quienes vinieron en busca de la inspiración y la creatividad.

Cada rincón de este pueblo merece ser fotografiado, aunque si te tienes que quedar con una calle, la Calle Rectoría es posiblemente la más fotogénica de todas.

Por cierto, no te vayas sin probar las famosas cocas de patata, siendo las de Ca’n Molinas las más buenas.

💡Conoce las calles o puntos más interesantes de Valldemosa reservando este free tour.

12. Contemplar las vistas desde la Torre del Verger

Antes de abandonar la Sierra de Tramuntana, os recomendamos que hagáis una pequeña parada en Banyalbufar, un pequeño pueblo que se extiende a base de bancales.

Aunque el real motivo de acercarse hasta aquí es para disfrutar de otro de los miradores clásicos de la isla: Torre del Verger.

Se trata de una antigua torre de vigilancia, desde la cual se obtienen una vistas impresionantes de todo el Mediterráneo y sus abruptos acantilados.

13. Perderte por las calles de Palma de Mallorca

Si vuestro viaje gira en torno al Sol y la playa, seguramente os dé algo de pereza el adentrarse en una ciudad. Pero tenemos que decir que tanto si os apetece o no, debéis visitar la capital de las Islas Baleares porque básicamente, merece muchísimo la pena.

Aunque sea al menos unas cuantas horas.

Y es que Palma de Mallorca tiene multitud de atractivos desde el punto de vista cultural, monumental y por supuesto, gastronómico.

No hace falta decir que de todos sus monumentos, el más importante y conocido es su impresionante catedral, La Seu.

Unas de las catedrales más importantes de España y que se contempla de forma maravillosa desde el Parque del Mar.

La postal más típica de Palma de Mallorca.

💡 Si quieres entrar a la catedral, compra esta entrada sin colas.

Pero Palma es mucho más.

Justo al lado de la catedral está el Palacio de la Almudaina y a sus espaldas se extiende un laberinto de callejuelas de las que se disfrutan deambulando sin rumbo fijo.

No dejes de observarlo todo y de asomarte por las rejas de algunos de los patios señoriales, toda una ventana al pasado gracias a los carruajes y un estilo arquitectónico que apenas ha sido alterado.

La calle Can Savellà es un buen ejemplo de todo esto que estamos hablando.

Como dijimos antes, deambulad sin rumbo y seguramente pronto daréis con la Plaza Mayor, el centro neurálgico de la ciudad.

💡Si quieres conocer de forma fácil la ciudad, apúntate a este free tour por Palma de Mallorca. O bien, hacer este Tour por Palma, mercado del Olivar y el Castillo de Bellver.

Un viaje a Mallorca no estaría completo sin conocer su capital.

14. Disfrutar de su gastronomía

Justo la capital nos lleva a comentar lo rico de la gastronomía de Mallorca.

Hay que tener en consideración que en las zonas más turísticas va a ser complicado encontrar locales de cocina tradicional, al menos sin que nos dejemos un ojo de la cara.

Será en los pueblos o zonas menos turísticas donde podrás probar de la auténtica gastronomía mallorquina. Nosotros, por ejemplo, disfrutamos de un delicioso menú a muy buen precio en Artà.

Por ello, uno de los motivos de visitar Palma de Mallorca es para comer en algunos de sus clásicos restaurantes como por ejemplo Celler Sa Premsa, ubicado en un antiguo almacén y que tiene mucha solera con sus viejas barricas de vino y carteles descoloridos.

Buen precio, buena comida y súper ambientado.

Pero una vez comido, ¿qué es lo que toca?

Obviamente, la ensaimada.

En Palma hay varios sitios famosos como son Horno San Antonio, Ca’n Joan de S’Aigo, Forn del Santo Cristo o Fornet de la Soca.

Nosotros probamos los de Ca’n Joan de S’Aigo y que os podemos decir. Vaya cosa más rica.

Y por supuesto, hay que llevarse al menos una de souvenir.

Pero la gastronomía de Mallorca es mucho más que ensaimadas o sobrasadas.

No te vayas sin probar el tumbet, el arroz brut, pa amb oli, caracoles, cocas, …

¡Todo delicioso!

15. Posturear en Cala Pi

Volvemos al turismo de sol y playa para visitar la instagrameable Cala Pi.

Y es que se trata de una de las calas que más aparecen en los muros de la redes sociales de aquellos que visitan la isla.

Y más en particular, la famosa foto hecha desde la plataforma que sobresale en el aire.

Cuenta con una anchura de 50 metros y está encojando entre dos acantilados de 20 metros de altura, por lo que siempre está resguardada del viento.

En uno de sus laterales hay varias barracas y casetas de pescadores que le dan un toque más auténtico.

Hemos de decir, que la cala nos decepcionó un poco.

Seguramente, la gran afluencia de gente o las horas del día, ya por la tarde, habían hecho que no fuese para nada la idílica agua cristalina que uno podría imaginarse o esperarse. De hecho, el agua estaba bastante turbia.

En otra época del año, seguro que es el paraíso que se ven en las fotos.

No obstante, decir que desde arriba si que mola y la foto, pues por supuesto que debe caer.

Nunca viene mal un poco de postureo. 🙂

🅿️ Aparcamiento: puede ser complicado. Hay que buscar por la urbanización pero es gratuito.

🚶 Acceso: medio. Solo se puede bajar por unas escaleras

16. Disfrutar del paraíso de Es Trenc

Para muchos, Es Trenc es la mejor playa de la isla.

Y no vamos a ser nosotros quiénes digamos lo contrario y es que es una auténtica pasada de playa.

Más de 2 kilómetros de arena blanca y fina; un agua de intenso color turquesa y un entorno natural gracias a unas salinas que la han protegido de la especulación urbanística.

¿Qué más se puede pedir?

Eso sí, como ya podéis estar imaginando, esta playa se llena de gente durante la temporada alta.

De muuuucha gente.

Ese es su gran inconveniente y lo que hace que pierda un poco de su magia.

¿Consejo?

Madruga y no solo para conseguir plaza en el único párking que hay en la playa principal, sino también para poder disfrutarla de una forma más tranquila.

Eso hicimos nosotros.

Llegamos a las 9 de la mañana, justo con la apertura del parking y la playa estaba prácticamente vacía.

Segundo consejo: no te quedes en la entrada ya que unas horas después, estarás rodeado de gente.

Dirígete a la parte derecha y cuánto más te adentres, más tranquilos estaréis. Y es que estarás en una tierra de nadie en el que se entra por aquí o desde el otro extremo, desde el pueblecito de Ses Covetes.

Siguiendo estos dos consejos, tendrás asegurado una de las mejores experiencias de la isla.

Y de la playa, poco más podemos decir.

Una maravilla que hay que visitar sí o sí.

Y por cierto, aquí va un tercer consejo: ven también para el atardecer.

Bañarse en esta playa con la puesta de Sol de fondo sí que es otro rollo.

Ojalá la disfrutéis como nosotros.

💡 Si quieres disfrutar de un planazo, puedes contratar este paseo en catamarán a Es Trenc y Es Caragol.

🅿️ Aparcamiento: caro y muy limitado. El principal cuesta 7 € (sin importar el tiempo que estés) y tiene un horario de 9 a 21 horas. También se puede aparcar cerca de Ses Covetes por 5 € y se tiene la opción de ir andando hasta la playa (15 minutos a pie o cogiendo un bus lanzadera por 1,5 € más).

🚶 Acceso: fácil.

17. Intentar visitar Caló des Moro

Caló des Moro es el claro ejemplo de unos de los grandes problemas de la isla: la sobreexplotación turística.

Y junto a ello, una popularidad en Instagram que han llevado a esta pequeña calita encajonada entre acantilados a salir incluso en los informativos.

Y es que en Agosto se llegan a formar colas varias horas para acceder a ella, obligando incluso a las autoridades de imponer un control de acceso.

Podríamos estar horas debatiendo sobre el origen real del problema pero nosotros, nos vamos a limitar a describir si merece o no la pena en hacer el esfuerzo.

Como podéis ver en las fotos, sí que merece la pena, pero siempre y cuando vengáis temprano, sobre todo si es temporada alta.

Y el que dice temprano, dice estar sobre las 9:00 o 10:00 como muy tarde. Si piensas llegar más tarde, es posible que te encuentres con esa gran cola que te dará el día.

Nosotros hicimos justo eso, llegar temprano, pudiendo disfrutar de este pequeño paraíso de forma tranquila y sin agobios.

Decir que el acceso no es sencillo. Primero porque hay que aparcar algo lejos, a unos 15/20 minutos a pie y es que en toda la urbanización el tráfico está limitado solo a residentes.

Cuando se llegue a la entrada de la playa, hay que tomar un pequeño sendero que bordea el acantilado hasta llegar al último tramo, donde prácticamente hay que descender (con mucho cuidado) por las rocas. Esto último hay que tenerlo muy en cuenta si vas con niños pequeños.

Una vez abajo y tras el esfuerzo, el baño será de lo más reconfortante.

Decir que la playa es toda una piscina natural de aguas turquesas y que a pesar de los filtros que suelen verse en las redes sociales, en la vida real no decepciona.

¿Las hay mejores en Mallorca?

Seguramente.

Pero no quita que sea una delicia para los ojos.

Nosotros estuvimos apenas una hora, justo cuando empezamos a notar que la avalancha de visitantes comenzaba a llegar.

Una vez abandonéis la playa, os recomendamos dar un paseo por el otro lado del acantilado, desde donde se obtienen unas espléndidas vistas tanto de la cala como del mar abierto.

La verdad, es que es un lugar que impresiona.

💡Una manera muy original y diferente para conocer esta playa es contratando este paseo en lancha que te llevará a Caló des Moro y Es Pontás.

🅿️ Aparcamiento: cerca de la Cala Llombards, a 30 minutos andando. Es gratuito pero se llena con rapidez.

🚶 Acceso: difícil

18. Darte un chapuzón en Cala s’Almunia

Cala s’Almunia está justo a las espaldas de Caló des Moro y es otro de esos rincones paradisíacos de esta zona de Mallorca.

Como dijimos antes, nada más que vimos lo que se venía de gente a Caló des Moro, cogimos nuestras cosas y nos marchamos a disfrutar de algo de más tranquilidad en esta preciosa calita.

Y es que a pesar de la gran cantidad de gente que hay al otro lado, en Cala s’Almunia se respira un ambiente completamente distinto.

Se trata de una pequeñísima calita sin arena que se ubica a los pies de varias casitas de pescadores.

El agua suele estar muy clara y es un lugar ideal para meterse con las gafas y bucear un poco por los roquedales.

Tenemos que admitir que se convirtió en uno de nuestros rincones favoritos de la isla.

¡Nos encantó!

19. Pasar un buen rato en Cala Llombards

Cala Llombards fue otra de las playas que nos encantó, a pesar de que estuviese hasta los topes.

Nuestra pequeña se lo pasó en grande ya que es una playa muy familiar gracias a su poco oleaje y gradual acceso al agua.

Desde el punto de vista paisajístico, hemos de decir de que se trata de la clásica cala de Mallorca, con altas paredes rocosas en ambos lados, con pinares y algunas construcciones.

Pero sin duda, lo más llamativo, son las pequeñas casetas de pescadores en las que aún se guardan los antiguos aparejos de pesca y que le dan un toque muy auténtico.

Hoy día, las entradas de estas casetas hacen de perfecto solarium para quienes huyen del jaleo de la arena.

Decir, aunque nos repitamos otra vez, que aquí el mar también es una maravilla, sobre todo cuanto más te alejes de la orilla.

🅿️ Aparcamiento: gratuito y a las puertas de la playa. Si está completo, se puede aparcar en los alrededores de la urbanización.

🚶 Acceso: fácil.

20. Contemplar el arco natural de Es Pontás

Ubicado muy cerca de Cala Llombards, se trata de uno de los monumentos naturales más conocidos de la isla.

Un gigantesco arco de piedra que es un imán para los que practican psicobloc, un tipo de escalada sin cuerdas.

Para contemplarlo, tendrás que llegar hasta la Cala de Santanyí y tomando un pequeño sendero de unos 10 minutos, llegarás a un impresionante mirador.

¡Seguro que se te encoge el estómago!

Para los más valientes, se puede bajar hasta abajo (desconocemos como es el trayecto), nadar hasta el arco y columpiarse y lanzarse al agua desde la cuerda que hay en la base del mismo arco.

Sin duda alguna, un rincón que debes visitar en Mallorca.

21. Recorrer el coqueto puerto de Cala Figuera

En una isla con tanto desarrollo turístico costero, encontrarse con un lugar como éste es casi un milagro.

Y es que Cala Figuera ha conseguido preservar el auténtico ambiente marinero de antaño.

Se trata de una pequeña cala dividida en dos partes: Caló d’en Boira y Caló d’en Busques.

En ambos lados, las casas llegan hasta los mismos muelles y con los almacenes casi a ras del agua.

De hecho, hay que tener cuidado con las mareas, ya que a ciertas horas, algunos tramos del paseo quedan bajo el agua.

Os recomendamos que paseéis y recorráis lentamente todo el puerto, contemplando los tradicionales llaüts mientras se esquivan las redes y nasas de pesca.

Y por supuesto, disfruta de las escenas cotidianas de los vecinos, siempre en las puertas de sus casas charlando y viendo la vida pasar.

Una vez recorrido el puerto, lo mejor es cruzar todo el pueblo y contemplar las excelentes vistas del mar Mediterráneo y los abruptos acantilados.

A nosotros nos encantó este pequeño pueblecito.

22. Maravillarte con las calas del Parque Natural de Mondragó

Es que, sin duda alguna, te adentrarás en uno de los rincones más bellos de la isla.

En su interior dos preciosas calas y una decisión que tomar: echar la toalla en Cala Mondragó o en S’Amarador.

Dos calitas casi idénticas y que están unidas por un pequeño camino que hace también de trampolín para saltar al agua.

Aquí el color turquesa pega fuerte y una vez estires la toalla, te irás directamente a zambullirte en el mar.

Decir que estas playas están bastante protegidas por los acantilados, como si fuesen dos lenguas de agua que se adentran en la tierra.

Es por ello, que en días de fuerte viento, en estas calitas se estará bastante bien.

Nuestro consejo, además de visitar las dos playas, es que deis un pequeño paseo por algunos de los caminos que bordean el acantilado.

Precisamente, desde la playa de S’ Amarador parte un pequeño sendero que te llevará a un espectacular mirador con vistas a las dos playas.

¡Una maravilla!

Solo hay un inconveniente: es un lugar muy conocido y por tanto, a reventar en temporada alta.

Si deseas algo más de tranquilidad, aquí va otra recomendación: ir a Caló des Borgit.

Se trata de una pequeñísima calita muy poco conocida y que te permitirá disfrutar de una Mallorca mucho más tranquila.

🅿️ Aparcamiento: hay dos zonas de aparcamientos. Una es el parking Cala Mondragó y cuesta 6 €. El otro aparcamiento es el de S’ Amarador y cuesta también 6 €.

🚶 Acceso: fácil pero hay que andar un poco desde ambos aparcamientos.

23. Pasear por el puerto de Portocolom

Al igual que Cala Figuera, Portocolom es otro pueblo marinero que ha conseguido conservar su raíces, sobre todo gracias a sus antiguas casas de pescadores.

Y es que sus casas de colores pasteles, junto con las barracas que hay a sus pies, son la postal que mejor define el carácter de Portocolom.

Así pues, lo mejor es dejarse llevar y pasear por los muelles del antiguo puerto que ocupa toda la bahía.

Cierto es que hay embarcaciones modernas, pero cuando se llega a uno de los extremos, podrás disfrutar de una buena colección de antiguos llaüts, las barquitas tradicionales de la isla, que como podéis ver, son muy pintorescas.

Nosotros, lamentablemente, llegamos muy tarde y nos quedamos con las ganas de llegar hasta el faro que data del siglo XIX.

Si hacéis una búsqueda rápida, veréis que se puede conseguir una espectacular foto encuadrando el faro dentro de un arco natural.

¡Nos encantó el ambiente de este pueblecito!

24. Relajarte en la cómoda Cala Romántica

Subiendo un poco hacia el norte, se suceden una serie de calitas bastante parecidas entre sí y que son sencillas de aparcar, tienen algún chiringuito y además son bonitas.

Hablamos de Cala Mendía, Cala Romántica y Cala Anguila. Todas buenas opciones para disfrutar de un buen rato de playa sin grandes complicaciones.

Nosotros hicimos una pequeña parada en Cala Romántica, ya que en esta zona no hay restricciones para volar el dron y queríamos volarlo un ratillo.

Como podéis ver, es justo lo que os contábamos: son playas calitas prácticas y bonitas.

Lo chulo de estas calitas es que además están conectadas entre sí a través de un sendero que discurre por los acantilados.

🅿️ Aparcamiento: gratuito y a las puertas de la playa. Si está completo, se puede aparcar en los alrededores de la urbanización.

🚶 Acceso: fácil.

25. Visitar las turísticas playas de Sa Coma y Cala Millor

Y para terminar la vuelta a la isla y casi llegando por donde empezamos, nos trasladamos a la zona de Sa Coma y Cala Millor.

Tenemos que decir que esta zona no la hubiésemos incluido salvo por el hecho de que fue donde nos alojamos y que a pesar de ser una zona bastante turística, repleta de hoteles y apartamentos, las playas conservan bien su apariencia, sobre todo en Sa Coma.

La playa de Sa Coma cuenta con el típico paseo marítimo y hamacas en la arena, pero el ambiente es bastante tranquilo y tenemos que reconocer que la playa estaba bastante bien, ideal para ir con los niños pequeños.

Vamos, mucho mejor de lo que podíamos esperar en una zona con hoteles.

Cala Millor, en cambio, es un poco más urbanizado y con menos naturalidad, pero desde aquí se pueden contemplar unos buenos amaneceres.

Información Práctica

Cómo moverse en Mallorca

Mallorca cuenta con una excelente red de transporte público pudiendo llegar sin problema a casi todos los puntos de interés de la isla. Puedes consultar todo en la web oficial: www.tib.org.

Pero para disfrutar realmente de Mallorca, lo mejor es alquilar un coche y así no estarás condicionado a sus horarios. Así pues, salvo que la intención del viaje sea estar gran parte del tiempo en las instalaciones de hotel y en playas cercanas, es casi obligado disponer de vehículo propio para moverse por la isla.

Por ello, la oferta de empresas que vais a encontrar es muy extensa. Puedes reservar al mejor precio directamente desde este enlace.

No obstante, nosotros os recomendamos que le echéis un vistazo a www.offugo.es.

Fue la que nosotros elegimos y en esta entrada os contamos al detalle nuestra experiencia con ellos.

Pero ya os decimos que por calidad/precio, le damos un 10.

Y si por alguna razón no vais a poder disponer de coche, siempre podéis contratar algunas de estas excursiones:

Hay muchas más en www.civitatis.com.

Aparcar en Mallorca

Tal y como habéis podido ir leyendo, aparcar en Mallorca es uno de los mayores quebraderos de cabeza, sobre todo en temporada alta.

En las playas más famosas, los parkings son pago, como en Es Trenc o Cala Agulla y en otras, aunque sea gratuito, se llenan con facilidad.

Parking de Es Trenc

Los aparcamiento de pago suelen tener una tarifa diaria, sin importar el tiempo que vayas a estar y algunos funcionan con parquímetros que solo aceptan monedas. Por ello, intentad siempre llevar algo suelto ya que si no, tendréis que dar media vuelta.

Y por supuesto, respetad siempre las señales de prohibido aparcar. La policía suele hacer el «Agosto», nunca mejor dicho…

Excursión en barco

Una de las experiencias más chulas por hacer en Mallorca es darse un paseo en barco. Hay infinitas opciones y para todo tipo de presupuestos.

El plan soñado es alquilar un barco durante varios días e ir fondeando por las calas más inaccesibles de la isla.

De hecho, puedes alquilar un barco sin licencia o un barco con patrón.

Pero si no dispones del presupuestos o del tiempo, siempre se puede optar por algunas de las excursiones en el que podrás disfrutar durante varias horas de un agradable paseo.

Aquí os dejamos algunas:

Dónde alojarse en Mallorca

En Mallorca podéis encontrar cualquier tipo de alojamiento y para todos los presupuestos. Pero ese no es el problema. El problema está en decidir en que zona de la isla y ya os adelantamos que no es fácil.

Todo dependerá del tipo de ambiente que vayas buscando:

  • Palma de Mallorca y alrededores: si tu viaje es Sol, playa y fiesta, la zona cercana a Palma de Mallorca es lo que buscas. Pero ojo, hay zonas demasiado heavies como Magaluf o S’Arenal. Tal vez sea demasiada fiesta. Encuentra aquí tu mejor opción.
  • Sur de la isla: la zona sur, entre la Colonia de Sant Jordi o Santanyí, es posiblemente la más interesante ya que muchas de las mejores playas de la isla se concentran aquí. Tendrás a mano multitud de atractivos. Busca aquí tu alojamiento.
  • Este de la isla: aquí hay bastantes alojamientos del tipo apartamento vacacional y hoteles de todo incluido. Es una zona mucho más familiar y aunque es muy turístico, el ambiente es tranquilo. Aquí fue donde nos alojamos nosotros, Apartamentos Europa, en Sa Coma. La verdad, es que estuvimos de maravilla. Busca aquí tu alojamiento.
  • Norte de la isla: la zona norte también cuenta con muchos alojamientos, sobre todo en la zona de Alcudia. Al igual que la anterior, es una zona muy familiar y donde están la mayoría de cadenas hoteleras. Busca aquí tu alojamiento.
  • Interior y Sierra de Tramuntana: repleto de alojamientos rurales en los que seguro disfrutarás de la más absoluta tranquilidad. Busca aquí tu alojamiento.

Cuando viajar a Mallorca

A Mallorca se puede viajar perfectamente en cualquier época del año, pero como podéis imaginar, si queréis disfrutar de las playas tenéis que visitarla al menos durante los meses de verano (o como mucho al final de la primavera o principios de otoño).

En invierno, la isla está muy tranquila y las zonas turísticas prácticamente cerradas, incluso los hoteles. Es la mejor época para hacer senderismo por la zona norte, disfrutar de la capital o recorrer los pueblos y playas en la más absoluta tranquilidad.

Los meses de Mayo, Junio y Septiembre son los mejores para visitar la isla ya que la afluencia baja bastante y por tanto, se puede disfrutar de la isla sin grandes aglomeraciones y con buen tiempo.

Son los meses de Julio y sobre todo Agosto, cuando la isla se masifica. De hecho, nuestro viaje fue en Julio y ya habéis visto que hacemos mención en numerosas ocasiones de los problemas que acarrean la sobrexplotación turística.

Pero es lo que hay y seguramente muchos que leáis esta entrada tenéis planeado viajar en Julio y Agosto.

Así que os damos unos consejos:

Consejos

Aquí unos cuantos consejos que os harán la vida más sencilla:

  • Madruga para ir a las playas más famosas y deja para las horas centrales del día o la tarde las que menos os guste. Playas como Es Trenc, Caló des Moro o Cala Mondragó es mejor ir al principio del día, así podréis disfrutar al menos de algo de tranquilidad. Encontrareis aparcamiento, no hará tanto calor y habrá mucha menos gente.
  • Planifica bien los días: las isla es grande y por tanto los desplazamientos pueden llegar a ser largos. Intenta visitar varios rincones de cada zona. Nosotros solíamos visitar dos playas al día (una a la mañana y otra a la tarde) y entre medias o al final del día, visitábamos algún pueblecito o mirador.
  • Consulta previamente si la playa dispone de servicios o si el acceso es sencillo para ir bien previsto de agua, comida y crema solar. Por ejemplo, playas como Cala Torta, Cala Moltó o Caló des Moro son playas vírgenes sin ningún tipo de servicios y por tanto hay que ir preparados.
  • Sí o sí, hay que hacerse con una sombrilla. Muchos hoteles la ofrecen e incluso las compañías de alquiler. Y si no, cómprala en cualquier tienda.
  • Y por supuesto una nevera y si puede ser de mochila, mejor. Nosotros nos llevamos de casa la nevera-mochila del Decathlon (¡el mejor invento!). Como a esa nevera no se le puede meter hielo, nos llevamos también las placas de hielo de la nevera. ¡No nos faltó la bebida fría en todo el viaje!
  • Lleva gafas de bucear. Las vas a utilizar en muuuuuchas playas. Todo un disfrute.
  • Si vais con niños pequeños no hace falta decir que hay que evitar las horas centrales del día. Y olvidaros del carrito para las playas. Mochila de porteo a todas partes. De hecho, nosotros dejamos el carrito en Málaga…

Pues hasta aquí este completísimo recorrido alrededor de la isla.

No son todos los rincones, y es que Mallorca cuenta con infinidad de rincones con los que disfrutar de la vida.

Y como habéis podido comprobar, Mallorca, a pesar de sus cosas malas o inconvenientes, es el destino vacacional perfecto. Tiene de todo y para todos los públicos y seguro que cumplirá con creces las grandes expectativas que tengáis en ella.

Ese era uno de nuestros miedos, que la isla nos defraudase.

Y para nada: ¡Mallorca nos enamoró!

¡Ojalá os guste tanto como a nosotros!

3 comentarios en “25 cosas que ver y hacer en Mallorca en una semana

  1. Para la próxima visita os recomiendo, si no lo habéis hecho ya, una visita al PN sa Dragonera, se va en golondrina desde el pueblo de st Elm. Aunque el PN de Cabrera es mucho màs conocido el viaje es muy caro para mi gusto desde la Colònia de st Jordi.

    Le gusta a 1 persona

    1. Muchas gracias! Vimos esas dos excursiones pero no nos cuadraban bien. La verdad, es que nos quedamos con las ganas de visitar los dos sitios. Seguro que para la próxima lo visitaremos!! Muchas gracias por la recomendación. 🙂

      Me gusta

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