10 cosas que ver y hacer en Ho Chi Minh City en un día

Ho Chi Minh City, la antigua Saigón y la que fuera capital de la Vietnam del Sur, es la ciudad más grande de Vietnam. Un océano de cemento en el que más de 9 millones de habitantes tratan de buscarse la vida.

Lo tenemos que decir: Ho Chi Minh City fue la ciudad que menos nos gustó del país.

Seguramente fuese porque o no le cogimos el tranquillo; porque le dedicamos muy poco tiempo (solo 1 día); tal vez por haber estado ya en Hanoi, una ciudad mucho más tradicional; o simplemente porque nos hizo un “día de perros”.

Fuere lo que fuere, nos costó entender esta caótica ciudad mucho más occidentalizada, llena de grandes avenidas, rascacielos y edificios más bien feos. No obstante, éste caos se tiene que vivir, así como descubrir algunos de sus rincones más espectaculares que bien hacen merecer una visita.

Tampoco podemos olvidarnos de la simpatía de sus habitantes, mucho más abiertos que los del norte y en el que no reparaban en mantener alguna conversación con nosotros.

Así pues, bajo nuestra experiencia, os contamos que 10 cosas hay que ver y hacer en Ho Chi Minh City en un día.

1. Moverte en moto

Empezamos recorriendo la ciudad de la mejor manera que se puede hacer: ¡subidos en una moto!.

Y es que Ho Chi Minh City, con más de 7 millones motos en una ciudad de 9 millones de habitantes, es la ciudad del mundo con mayor densidad motos.

Y eso es mucho decir.

Así pues, las motos son un elemento más del paisaje de la ciudad más poblada de Vietnam.

¿Cómo nos íbamos a perder esta experiencia?

Hay varias formas de hacerlo:

  • contratando algún tour en alguna de las cientos de agencias que hay repartidas por toda la ciudad.
  • alquilarla por unos 10-12 €  al día para pilotarla por tu propia cuenta, aunque es algo que no recomendamos a no ser que seas un experimentado conductor.
  • utilizar los xe omes decir, las clásicas moto-taxi. Están por todos lados y no deberían cobrarte más de 30.000 VND (poco más de 1 €) en los trayectos cortos.
  • utilizar la app de Uber o Grab. Al final es la mismo que la opción anterior pero te ahorras el proceso del regateo e historias raras.

Esta última fue la que elegimos para ir y volver del barrio de Cholon, ubicado en el Distrito 5, a unos 10 kilómetros de Pham Ngu Lao Street (la zona de los mochileros). El trayecto, a pesar de ser algo más largo, sólo nos costó unos 25.000 VND por persona y tenemos que decir que funciona de maravilla.

Imposible que no se te suba la adrenalina viendo como los coches y motos te pasan a apenas centímetros tuya. Temes por tu vida pero oye, un poco de adrenalina nunca viene mal, ¿no?.

2. Perderse por el barrio de Cholon

Una de las razones por la que decidimos no ir al Delta del Mekong y quedarnos en esta caótica ciudad fue en gran parte por conocer el barrio de Cholon.

Cholon (chợ, lớn) literalmente significa “gran mercado” y tiene su origen en el asentamiento de los chinos en el siglo XVIII. Tanto Cholon como Saigon, que eran dos poblaciones independientes, se fueron expandiendo hasta el punto de unirse físicamente a principios del siglo XX.  A pesar de quedar unidos, el barrio continuó conservando sus tradiciones chinas y su tipografía, algo que podrás comprobar nada más poner un pie en él.

¿Pero qué tiene de especial este barrio?

Sin duda, sus templos.

En él podrás descubrir algunas de las pagodas más bonitas de la ciudad donde los fieles de todas las edades hacen sus oraciones y ofrendas quemando cantidades industriales de incienso creando una atmósfera casi mística.

Son muchos los templos por ver, templos que bien merecen dedicarle mínimo un día entero, así que en una visita de una horas, tendremos que quedarnos con lo más esencial.

Un buen comienzo sería por la espectacular Pagoda de Thien Hau, con el que quedarás embobado con los detalles del tejado.

Una vez dentro, te verás abrumado con la gran cantidad de rollos de incienso que hay colgados del techo;

las escenas de los fieles rezando;

y los mil y un detalles.

Os aseguramos que se siente algo especial en cada uno de estos rincones.

Muy cerca, queda la Pagoda de Quam Am, dedicada a bodhisattva, una de las más coloridas y activas de la zona.

Y por último, os proponemos la Pagoda dePhuoc An Hoi Quan, posiblemente la más bonita de Cholon.

Como podéis comprobar, merece mucho la pena visitar el barrio de Cholon y no solo por sus templos, si no además por descubrir una de las pocas zonas que aún conserva la antigua esencia de la ciudad.

3. Regresar a occidente con la Catedral de Notre Dame

La Catedral de Notre Dame es uno de los símbolos arquitectónicos de la ciudad y como podéis imaginar, de origen colonial. Construida por los franceses a finales del siglo XIX (1877-1883), se utilizó granito proveniente de canteras cercanas pero a su vez fue recubierta con azulejos rojos traídos directamente desde Marsella.

Hoy día es el lugar típico para las fotos de bodas o fin de estudios de los locales y por supuesto, parada obligatoria de todo aquel turista que se deja caer por la ciudad.

4. Admirar la Oficina de Correos

En la misma línea que la catedral, la Oficina Central de Correos es otro imponente edificio histórico herencia de la época colonial francesa. Construido a finales del siglo XIX por Gustavo Eiffel, es uno de los edificios más bonitos de Saigon, dándole un aire de antigua estación de tren.

En su interior destaca el retrato Ho Chi Minh, el padre de la nación y quien le da le nombre a la ciudad tras la reunificación del país. Además, en las paredes del vestíbulo hay unos espectaculares mapas antiguos del sur de Vietnam y la ciudad.

Hoy día es un lugar muy turístico, habiéndose quedado su uso al mero envío de postales y tienda de souvenirs, pero no hay que olvidar que hasta hace bien poco, este era uno de los rincones más importantes de la ciudad.

Como curiosidad, es frecuente ver por las mañanas al último escritor epistolar que queda. Se trata de Duong Van Ngo, un señor con casi 90 que lleva desde los 17 escribiendo y traduciendo las cartas de aquellos que no saben leer o escribir a cambio de algunos miles de dongs. Nosotros no lo vimos por allí, pero nos hubiese encantado haberlo conocido personalmente.

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Duong Van Ngo / Fuente: http://www.ginkgovoyage.com

5. Explorar el mercado de Ben Thanh

Abandonamos la ruta de los edificios históricos para sentir el auténtico bullicio asiático en el mercado de Ben Thanh, el más importante de la ciudad.

En sus más de 13.000 metros cuadrados podrás comprar de todo: los típicos sombreros vietnamitas (Nón Lá), ropa de imitación, calzado, especias, flores, artesanías y todo lo que puedas imaginar.

Por extraño que parezca, no solo los turistas vienen a comprar aquí, sino que es un lugar frecuentado por los locales, algo que siempre se agradece.

Al igual que comentamos en los posts de Hanói, es en estos mercados donde más nos gusta perdernos, deambulando sin ningún rumbo fijo y a la espera de cualquier sorpresa.

6. Probar algún plato típico

En Ho Chi Minh será mucho más fácil que en otras partes de Vietnam caer en las redes de las franquicias occidentales. Las encontrarás por todos los sitios pero eso no es excusa para no seguir descubriendo la gastronomía vietnamita.

El bahn mi (bánh mì) es posiblemente el plato más frecuente de los puestos callejeros y no solo en esta ciudad, si no en todo el país. Si todavía no lo has probado, os obligamos a que vayáis a por alguna de estas baguettes rellenas de paté, verduras y algunas cosillas más.

Dicen que en Ho Chi Minh se hacen los mejores…

Como nosotros ya lo habíamos probado en otras ciudades, buscamos otro plato típico que no hayamos probado todavía. Un buen sitio para ello es en alguno de los puestos de comida del mercado de Ben Thanh. 

Allí probamos uno de los platos más populares de Vietnam, el bun bo hue (bún bò huế), una sopa caliente con fideos de pasta de arroz, vegetales, especias (entre ellas la citronela) y picante; mezcla que le da un color y sabor intenso que harás que llores de la emoción.

Y como no, no podía faltar la buena cerveza local: Bia Saigon 🙂

La verdad es que comimos bastante bien y aunque seguramente sea un sitio turístico, nos quedamos saciados por apenas unos euros.

7. Tomar conciencia en el Museo de los Restos de la Guerra

No te puedes marchar de Ho Chi Minh sin visitar su museo de la guerra, ubicado curiosamente en el antiguo edifico del Servicio de Información de E.E.U.U.

Es el más importante de este tipo en todo Vietnam y está dirigido a mostrar las atrocidades que el pueblo americano infringió durante los 20 años que duró la cruel Guerra de Vietnam.

Por supuesto, también alardean de como los vietnamitas le plantaron cara. Solo hay que ver como en el patio exterior del museo se exponen como trofeos varios helicópteros, aviones y tanques que fueron capturados por el Viet Cong (Ejército de Vietnam del Norte).

Si bien estos “trofeos” impresionan, es una vez dentro cuando realmente sientes la crueldad de la guerra con las cientos y cientos de fotografías que se exponen sin ningún tipo de censura. Adelantamos que no son aptas para todos los públicos.

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Nick Ut, autor de la famosa fotografía: “The Terror of War” / Fuente: http://www.vice.com

Fotografías muy duras fruto del trabajo arriesgado de los incontables fotógrafos de guerra que convirtieron la Guerra de Vietnam en la más fotografiada de la historia y que además, gracias a ellos, pudimos saber realmente lo que estaba pasando en ella. No en vano, 135 fotoperiodistas murieron tanto en la Guerra de Vietnam como en la de Indochina, entre ellos uno de los mejores fotográfos de toda la historia: Robert Capa. 

Fueron estos fotógrafos los que consiguieron cambiar la opinión pública de una guerra sin sentido y dura para ambos lados. No hay que olvidar que fueron muchos los marines americanos que perecieron en este sin sentido, lastrando a una generación entera y a una división en el país difícil de igualar.

Otra parte importante del museo es la dedicada a la maldita herencia que dejó el Agente Naranja, una mezcla de herbicidas y defoliantes muy tóxica que fue rociada sin control y pudor por todo el país. Fue uno de los mayores ataques químicos que se recuerdan, llevando no solo a la muerte instantánea de infinitas vidas, si no a la condena de las futuras generaciones. Hoy día, miles de bebés siguen naciendo con malformaciones heredaras de padres o abuelos contaminados, algo que lamentablemente seguirá ocurriendo en futuras generaciones.

No es ni mucho menos una visita agradable, pero pensamos que no viene mal recordar que la raza humana está llena una maldad y facilidad extrema para liquidarnos unos a los otros.

Ojalá podamos vivir sin alguna guerra en el mundo pero es algo que lamentablemente vemos muy lejos…

8. Sentir la historia de la ciudad en el Palacio de Reunificación

Edificio más importante por su historia que por su belleza, fue el escenario de uno de los momentos más importantes de la guerra: su fin.

Ese momento fue inmortalizado con las famosas fotografías de los tanques comunistas atravesando las puertas de hierro forjado y con uno de los soldados entrando al edificio para desplegar la bandera del Viet Cong desde uno de sus balcones.

Anteriormente se le llamaba el Palacio de la Independencia y era el palacio presidencial de Vietnam del Sur, el cual se ha conservado intacto hasta el día de hoy. Sin apenas uso oficial en la actualidad, se puede visitar prácticamente en su totalidad, que según hemos leído, esconde curiosas salas y muchas anécdotas.

9. Maravillarte con la Pagoda del Emperador de Jade

Si bien por la mañana ya nos quedamos maravillados con los templos de Cholon, es posible que el más espectacular de toda la ciudad y del país, sea la Pagoda del Emperador de Jade o como realmente se llama, la Pagoda Phuoc Hai Tu o Templo de Ngoc Hoang.

Merece bastante la pena desviarse del centro de la ciudad sólo para visitar esta increíble pagoda taoísta, la cual fue construida por chinos cantoneses que llagaron desde la provincia china de Guangzhou.

Nosotros llegamos de noche, en un momento que llovía a mares, ya que nos estábamos comiendo los restos del tifón que justo habíamos esquivado en Hoi An. Faltaba apenas una hora para que cerrase, así que teníamos el templo prácticamente para nosotros solos.

Buff, que sensación fue entrar en este lugar tan místico con el sonido de la tormenta de fondo.

No lo vamos a negar, nos entró un breve cosquilleo por el cuerpo, de esos que solo te pasa cuando estás en un lugar especial.

Decorado con amenazadoras e imponentes esculturas que representan grandes mitos y leyendas budistas junto a los colores vivos, hacen que el templo sea una auténtica maravilla visual.

El recinto, algo caótico, tiene varias salas dedicadas a dioses taoístas y budistas, siendo la sala principal dedicada al Emperador de Jade, Dios supremo del Taoísmo que decide quien va al cielo o al infierno. Lo normal es que esta sala esté a rebosar de humo de los inciensos, al estilo de los templos de Cholon, creando una atmósfera muy especial.

Tomando la salida de la izquierda, llegarás a la sala de los 10 Infiernos. En ella, en cada uno de los laterales, se representan en espectaculares paneles de madera las 1000 tormentas que han de soportar los que han sido condenados en uno de los 10 infiernos.

Os recomendamos a que os perdáis por sus pasillos, descubriendo el resto de pequeñas salas que te dejarán igual de boquiabiertos.

Imprescindible en tu visita.

10. Cogerle el pulso a su noche

Al contrario de Hanói, ciudad que queda prácticamente desierta a partir de la media noche, en Ho Chi Minh City la noche es larga y desenfrenada.

Vamos, que si vienes buscando fiesta, tendrás fiesta.

Algunas discotecas son ya conocidas a nivel mundial, como son Apocalypse Now o Lush.

No obstante, buena parte del jolgorio se monta alrededor de la zona mochilera de Pham Ngu Lao Street, con decenas de bares que compiten por ver quien tiene la música más fuerte; discotecas; y por supuesto, locales de masaje…

Si esto no es lo que buscas, os proponemos que subáis a algunas de las espectaculares terrazas que hay en los rascacielos que marcan el techo y crecimiento de la ciudad. Desde estas terrazas, tendrás la ciudad a tus pies pudiendo ver a vista de pájaro todo lo que has recorrido durante la ruta que os estamos proponiendo.

Hay muchas para elegir: Air 360, The view, Chill Sky Bar, OMG, EON Heli Bar, …

Por desgracia, nosotros no pudimos subir, ya que como comentamos anteriormente, el día se puso bastante feo con la tormenta tropical, fastidiando las vistas y haciendo que nos quedásemos con las ganas.

Con este plan tranquilo ponemos el colofón perfecto al completísimo día que os proponemos para conocer la ciudad más grande de Vietnam.

Imposible aprovecharlo más.

Y bien, ¿te apetece descubrir esta caótica ciudad?.

Nosotros seguro que volveremos para dedicarle el tiempo que se merece.

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2 comentarios en “10 cosas que ver y hacer en Ho Chi Minh City en un día

  1. Qué gusto da leer un blog que cuida las fotos 🙂 Ho Chi Minh a mi me resultó desagradablemente atractiva o actractivamente desgradable pero, como dices, no tiene el encanto de otros lugares de Vietnam. ¡Un abrazo, amigo!

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    1. Muchas gracias Sergio! A mi también me gusta leer blogs con buenas fotografías y al tuyo no le faltan. He bicheado unos cuantos posts y molan mucho. Los de Marruecos van directo al buzón de lectura para cuando vayamos. Un abrazo!

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