Ruta de los Pueblos Blancos de Cádiz: Olvera, Zahara, El Gastor y Setenil de las Bodegas

 

Si os dijéramos que pensarais en Cádiz, ¿qué se os vendría a la cabeza?. Seguro que la imagen de algunas de sus hermosas playas en un atardecer de ensueño, como por ejemplo las de Tarifa.

Pero Cádiz, además de buenas playas, tiene un interior que tampoco se queda atrás, con pueblos que cumplen las expectativas de todo aquel que vaya buscando el “típico pueblo andaluz”.

Ponemos rumbo a la conocida Ruta de los Pueblos Blancos de Cádiz, una ruta que mezcla un patrimonio rural espectacular acompañado de un paisaje que quita el hipo.

Y no, no estamos exagerando.

Para nosotros, que de Andalucía ya conocemos un poco, es una de las zonas más bonitas de toda la comunidad.

Son hasta un total de 19 pueblos en el que gracias al proyecto de A Una Hora De, pudimos ponerle cara a unos cuantos a través de esta espectacular ruta.

La mejor forma de hacer la ruta es en coche, ya que la comunicación entre los pueblos a través del transporte público no es muy buena, condicionando el viaje y la ruta. Si no dispones de coche, la mejor opción es contratando esta excursión desde la misma ciudad de Cádiz o esta otra desde Málaga.

¿Os apetece?

¡Pues vamos a por ella!.

Olvera

Olvera, que es uno de los pueblos más importante de la zona, podría ser el punto de inicio perfecto en esta Ruta de los Pueblos Blancos.

Olvera está construida sobre dos peñascos, donde las casas trepan tal que si fueran una enredadera, habiéndose ganado con merito haber sido declarado como Conjunto Histórico-Artístico.

Si hay un monumento que destaca sobre el resto, es la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación de estilo neoclásico y que es visible desde cualquier punto del pueblo y alrededores.

Su casco antiguo está repleto de bellos rincones que invitan a pasear lentamente, subiendo y bajando poco a poco sus infinitas cuestas.

Posiblemente el rincón más bello sea la calle Calzada, una pintoresca calle escalonada y empinada con la iglesia de fondo.

¡Preciosa!

Una vez arriba, tendrás la plaza más grande del pueblo y el acceso al castillo, desde donde obtendrás unas vistas espectaculares gracias a su ubicación, situado encima de uno de los peñones que hay dentro del pueblo.

No tuvimos tiempo de subir, quedándonos con las ganas de contemplar esta preciosa panorámica. No obstante, desde la plaza también se pueden contemplar buenas vistas.

Si lo que te va es el turismo activo, seguro que ya conoces este pueblo gracias a su famosa Vía Verde de la Sierra, la más importante de Andalucía.

Se trata de una ruta habilitada para bicicletas de montaña en lo que antes eran unas antiguas vías del tren. El recorrido incluye hasta 30 túneles, 4 viaductos y 5 estaciones mientras se atraviesa un espectacular entorno natural a rebosar de vegetación, fauna y caudalosos ríos.

El punto de inicio es como no podía ser de otra forma, en la antigua estación de tren de Olvera, estación que ha sido transformada en un restaurante, además de haberse habilitado justo al lado el centro de interpretación de la vía.

Sin duda es algo que haremos algún día.

¡Volveremos a Olvera!

Zahara de la Sierra

Zahara de la Sierra es posiblemente el más bonito de todos los que forman la Ruta de los Pueblos Blancos y es básicamente porque tiene todos los ingredientes para que así lo sea.

Así pues, lo primero que hace falta es presentar un bonito casco urbano, algo que Zahara lo tiene, de hecho fue declarado en 1986 Conjunto Histórico Artístico.

Su entramado urbano es el típico andalusí, con casas tradicionales encaladas de blanco y calles laberínticas, estrechas y escalonadas, que invitan a perderse por ellas.

Pero un pueblo bonito necesita también tener imponentes monumentos y para ello están los restos de la antigua Villa Medieval y la Torre del Homenaje, prácticamente lo único que se conserva del castillo del siglo XIII.

Desde su punto más alto, elevado a 605 metros sobre el nivel del mar, se obtienen un vistas panorámicas que harán fundir la cámara de fotos.

Durante nuestra visita, tuvimos el privilegio de ser recibidos con la Recreación Histórica de la Toma de la Villa de Zahara, evento que se celebra todos los años y que es una buena  forma de conocer su historia.

Fue una puesta en escena perfecta, cuidando hasta el más mínimo detalle.

Así pues, podíamos ver algunas de las escenas cotidianas de la época, como las criadas lavando la ropa en los lavaderos o los señores del pueblo descansando en la plaza principal.

Preciosa fue la ambientación de la torre, en el que las antorchas de fuego creaban una atmósfera mágica.

¡Nos encantó!

Y por último, lo que no puede faltar tampoco, es que esté ubicado en un entorno bonito y el de Zahara, sí que lo es.

A sus pies, se extiende el embalse de aguas turquesas de Zahara-El Gastor que contrasta con el verde del paisaje y el blanco de las casas encaladas.

Un panorama digno de inmortalizar en un cuadro.

Sí, Zahara de la Sierra lo tiene todo para ser un pueblo precioso y espectacular, pueblo al que os animamos a conocer.

El Gastor

Llegamos al pequeñísimo pueblo de El Gastor, una villa poco conocida al estar siempre a la sombra de los otros pueblos más importantes de la zona, como son Zahara o Setenil de las Bodegas.

¿Y qué pasa entonces?

Pues que tenemos un pueblo mucho más auténtico que hará las delicias de todo aquel que venga buscando la esencia andaluza.

Así pues, no podrían faltar las pintorescas callejuelas empinadas llenas de preciosos maceteros;

el omnipresente color blanco de las casas encaladas;

y cómo no, un ambiente rural que engancha.

Pero si hay algo por lo que es conocido el pueblo es por su espectacular Corpus Christi, una fiesta declarada de Interés Turístico Nacional que se celebra en Junio. Y es que todo el pueblo se vuelca en la preparación de esta fiesta, decorando cada una de la calles con un manto hecho a base de ramas de olivos, eucaliptos y chopos entre otros; construyendo arcos de flores; engalanando los balcones con preciosas colchas de hilo fino; y levantando altares en los portales. Hasta tal punto llega el asunto, que los vecinos compiten en conseguir la calle más bonita de cada edición.

Y por si fuera poco, durante la celebración, los habitantes sacan a relucir sus tradicionales trajes de espigadores, cuyo origen se remonta al siglo XVII.

Por suerte, gracias a nuestra visita organizada, pudimos ver sólo una mínima parte de como sería esta fiesta, pudiendo contemplar algunos de sus vecinos ataviados con los trajes tradicionales.

Además, nos hicieron una demostración de la “Gaita Gastoreaña”, que nos dejó embobados.

Menudo instrumento musical curioso. 🙂

Y no nos podíamos olvidar de sus pleitas, un tipo de trenzado local con el que elaboran alpargatas, esterillas y mucho más.

Tenemos que remarcar que los gastoreños son encantadores haciéndonos la visita muy agradable y didáctica. Se volcaron con la causa, posaron sin ningún problema para las fotos y por supuesto, se mezclaron con nosotros.

Hacía tiempo que no nos sentíamos también en un pueblo.

¡Gracias!.

La Muela

Entre tanto pueblo, no viene nada mal un poco de naturaleza, así que nos dirigimos a La Muela, una pedanía de Algodonales que nos hizo aprender el idioma del medio ambiente y la naturaleza.

Este lugar es famoso por ser uno de los puntos más idóneos para la práctica del parapente sin motor gracias a su ubicación, en plena Sierra de Líjar, y a sus cuatro pistas de despegue, que permiten el vuelo en un buen número de días del año.

La idea era poder probar esta actividad, pero el viento y las nubes (¡vaya puntería!) suspendieron el vuelo 😦

Eso sí, La Muela es mucho más, siendo el lugar ideal para desconectar del estrés urbano para a su vez, conectar con las plantas y los animales. Para aprender a hacerlo, lo mejor es visitar el centro de interpretación de Unedco, donde el guía David transmite toda su sabiduría y entusiasmo por la naturaleza y todo aquello que le rodea. Si eres un aventurero, podrás organizar desde aquí experiencias tan intensas como el paracaidismo, espeleología, senderismo o escalada entre otras actividades.

Para lo más relajados siempre quedará, prismáticos en mano, observar las espectaculares buitreras que hay por toda la zona.

A nosotros nos encantó y por supuesto, volveremos para probar el parapente. 🙂

Convento de Caños Santos

Ubicado entre Olvera y Alcalá del Valle, el Convento de Caños Santos bien merece una visita gracias a su espléndida ubicación, desde donde se obtienen unas vistas espectaculares de la Sierra de Cádiz.

El convento, del siglo XVI, fue habitado por monjes franciscanos y está compuesto por una iglesia, claustro y el resto de las típicas dependencias que suelen tener los conventos.

Actualmente y pesar de la restauración a la que está sometido desde el año 1998, presenta algunos rincones algo deteriorados como puede ser el interior de la torre de la iglesia.

Sin duda, es un buen lugar para contemplar el final del día.

Setenil de las Bodegas

Para finalizar la ruta, que mejor que visitar uno de los pueblos que siempre está incluido en las listas de los mejores de España: Setenil de las Bodegas.

Podemos decir que este pueblo lo tiene todo, hasta un nombre con “solera”. 🙂

¿Qué es lo más característico de esta población que lo hacen tan especial?.

Pues sin duda, su entramado urbano.

Ubicado en pleno tajo del río Guadalporcún, las casas están construidas sobre, debajo y en el interior de la roca, creando una espectacular fisionomía y cómo no, la sorpresa de todo visitante.

Estas casas reciben el nombre de “abrigo bajo rocas” ya que no están excavadas en la roca como sucede en otros rincones de Andalucía, sino que previamente se cerraron las paredes rocosas para después hacer las casas.

Una maravilla visual.

Lo mejor que puedes hacer al llegar al pueblo es perderte por él, deambulando sin rumbo fijo y descubriendo cada uno de sus rincones especiales y únicos.

Uno de estos rincones especiales son las calles de las Cuevas de la Sombra y las Cuevas del Sol, que se convierten en la típica postal del pueblo.

¿En cual creéis que están todas las terrazas? 🙂

Fácil, ¿no?.

No os podéis perder tampoco la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación y lo que queda del castillo medieval, su Torre del Homenaje y el Aljibe, desde donde podrás obtener una de la mejores panorámicas.

Aunque si lo quieres es obtener la mejor toma, ve al Mirador de Evelyn, muy cerca de la Ermita de Nstra. Sra. del Carmen.

Un mirador espectacular.

En definitiva y como decíamos al principio: callejea, piérdete y disfruta de uno de los mejores pueblos de Andalucía.

Eso sí, que no todo sea subir y bajar cuestas.

Siempre tiene que haber tiempo para tomar una cerveza fresquita o vino acompañado de una buena tapa.

Con Setenil damos por concluida esta impresionante ruta que nos dejó maravillados.

Y ya sabéis, si os preguntan por Cádiz, decidles que no solo tiene playas bonitas.

¡Viva Cádiz!

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2 comentarios en “Ruta de los Pueblos Blancos de Cádiz: Olvera, Zahara, El Gastor y Setenil de las Bodegas

  1. Lo que cuentan, esos paisajes y sus fotos, me han dejado loca! Sueño con ir. Besos y gracias por toda la info, genial!

    Le gusta a 1 persona

    1. Ohh! Muchísimas gracias. La verdad es que es una zona espectacular y éstos son solo una parte de todos los pueblos que hay desperdigados por esta parte de Andalucía. Un abrazo!

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