50 cosas que ver y hacer en Nueva York en una semana

Nueva York, esa ciudad frenética, multicultural, llena de vida y energía, es a nuestro entender una de esas grandes urbes que hay que visitar al menos una vez en la vida.

Una ciudad repleta de museos, mercados, barrios étnicos, espectaculares rascacielos y por supuesto, experiencias únicas.

Son tantas las cosas que hay por ver y hacer, que hará las delicias de cualquier tipo de visitante.

Y es que Nueva York es la ciudad que nunca duerme.

Aquí nombramos una lista de 50 cosas que al menos deberías hacer y ver en tu visita a Nueva York:

1. Perderte por el barrio de Chinatown

Es el barrio más sucio, caótico y laberíntico de Manhattan pero a su vez, uno de los más pintorescos.

Su aspecto es inconfundible, con cientos de tiendas que se suceden una tras otras sin apenas poder diferenciarlas, la jungla de letreros en chino, las típicas escaleras de incendio, puestos de comida, restaurantes, tiendas de antigüedades y por supuesto, tiendas de falsificaciones.

Canal St y Mott St. son sus arterias principales, pero su calle más curiosa es Doyers St, antiguamente conocida como Bloody Alley (Callejón Sangriento). Aquí era donde casi siempre los tongs (bandas callejeras) se tendían las emboscadas.

Y cómo no, en Chinatown también puedes visitar algún templo, como el Eastern States Buddish Temple, oculto tras un simple escaparate.

En esta entrada os contamos todo lo que puedes ver y hacer en China Town.

2. Decepcionarte con Little Italy

Algo normal cuando veas que se ha quedado reducido literalmente a una sola calle, Mullberry St. El resto de calles han sido absorbidas por el barrio chino, así que pocos italianos quedan ya por aquí.

Hoy día, Little Italy se alimenta del turismo, por ello lo único que encontrarás son pizzerías, pastelerías y restaurantes de renombre como Ferrara Bakery o la Pizzería Lombardi’s, la primera de Estados Unidos.

Pero oye, si lo intentas, podrás imaginarte al Vito Corleone haciendo sus trapicheos en la puerta de su negocio de importación de aceite oliva.

3. Sentirse cool paseando por el SoHo

Pasear por el SoHo es adentrarte en un barrio de mezcla de estilos, en el que hipsters, alternativos, modernos y los no tan modernos, tienen su lugar.

Durante los años 60 y 70 fue el barrio bohemio de Nueva York, gracias al aprovechamiento de antiguas fábricas que permitieron a los artistas disponer de alojamientos baratos y muy espaciosos, perfectos para montar sus propias galerías, estudios y lofts.

Su popularidad llamó el interés de los especuladores y los alquileres empezaron a subir como la espuma. Los artistas no tuvieron más remedio que marcharse a otras zonas. Con ellos, llegaron las boutiques, tiendas de lujo y locales de fiesta a la vez que se quedaron las galerías de arte, anticuarios y tiendas de ropa vintage.

4. Y aprovechar para conocer sus edificios de hierro fundido

Y es que en el SoHo, además de tiendas y galerías de arte, podrás contemplar los mejores edificios de hierro fundido de la ciudad, unas auténticas maravillas arquitectónicas.

Greene St. es la calle con más edificios de este tipo, en el que hasta diez de ellos se presentan de forma ininterrumpida, destacando los edificios Queen y King of Greene St.

5. Cruzar a pie el Puente de Brooklyn

Todo un “must”.

Es el puente más famoso de la ciudad y compite con el Empire State y la Estatua de la Libertad por el título de monumento más importante de Nueva York.

Sin duda, una de las mejores experiencias.

Os animamos a que lo hagáis en las últimas horas de la tarde, justo cuando el color bronce del puente se vuelve hipnótico.

¡La cámara echará humo con tantas fotos!

6. Disfrutar de un atardecer mágico desde Brooklyn Bridge Park

Tras cruzar el Brooklyn Bridge, llegamos a este moderno parque situado al otro lado del East River.

Formado por varios muelles panorámicos, zonas verdes, instalaciones deportivas y columpios, tiene las que son, posiblemente, las vistas más famosas de Nueva York.

Por lo tanto, si lo que buscas son fotones, aquí te vas a hartar.

A la izquierda llegarás a Brooklyn Heights, desde donde tendrás una buena panorámica de todo el Lower Manhattan e incluso la Estatua de la Libertad. .

Y a la derecha, llegarás a DUMBO (acrónimo de Down Under the Manhattan Bridge Overpass) con la mítica postal del skyline de la ciudad con sus dos puentes más famosos, el de Brooklyn y el Manhattan Bridge.

7. Hacer la clásica foto desde Washington St

Se trata de encuadrar el Empire State entre unos de los arcos del Puente Manhattan Bridge y a su vez el puente, entre los edificios.

Sí, es muy típica, ¡pero mola mucho!

8. Sentir el ritmo de la ciudad en Times Square

Cierra los ojos e imagínate una postal de Nueva York. Probablemente se te habrá venido a la cabeza la imagen de los cientos de carteles luminosos, los taxis amarillos y los miles de transeúntes correteando por este cruce de avenidas.

Sí, Times Square es el corazón de Nueva York y por supuesto, no podía faltar en este ranking.

Se trata de una de las intersecciones de calles más concurridas del mundo y sus paneles publicitarios los más caros, así que imagínate lo que hay montado aquí.

Tráfico, ruido, luces, … ¡esto es Nueva York!

9. Ir a ver un partido de la NBA

La NBA es uno de los mejores espectáculos deportivos del mundo y el Madison Square Garden una de sus catedrales.

Si te gusta el baloncesto, no puedes irte de Nueva York sin antes pasarte por ese mítico estadio y por qué no, tratar de conseguir alguna entrada para ver a los Knicks.

Si la entrada sale muy cara, consulta para los Brooklyn Nets, el otro equipo de la ciudad.

Un par de horas antes del partido, ¡conseguimos unas entradas por sólo 5 $!

Y de verdad, te guste o no el baloncesto, ¡te lo pasarás en grande!

10. No parar de hacerle fotos a los taxis

Sí, son simples taxis pintados de amarillos, pero es que le pegan tanto a la ciudad.

Estos taxis forman parte del paisaje neoyorkino, siendo muy difícil conseguir una foto en los que no aparezca un yellow cab.

¿Cuántas fotos les harás?

11. Y ya que estamos de cosas típicas, comerte un perrito caliente

Los puestos de hot dogs están por todas partes y no deberían costar más de 3$ (fuera de las zonas turísticas suelen estar a 1$).

Además, están buenísimos.

Por cierto, Gray’s Papaya tiene la fama de servir los mejores de la ciudad por solo una par de euros más.

12. Probar las mejores hamburguesas

Como puedes imaginar, en Nueva York hay un montón de opciones para disfrutar de una buena hamburguesa y lo mejor, las hay para todo tipo de bolsillos.

Las hamburgueserías más conocidas son Burguer Joint (escondida en el Hotel Le Parker Meridien), Corner Bistro o Five Napkin Burger entre otras. Pero si hay dos cadenas que deberías probar, son Shake Shack y Five Gyus para decidir, por ti mismo, cual te gusta más.

Por cierto, aunque sea la cadena de hamburguesa más típica del mundo, no pierdas la oportunidad de entrar al McDonald’s de Times Square.

¡Mola mucho!

13. Y disfrutar de la comida en general

Porque en Nueva York hay miles de opciones para comer, desde los restaurantes más selectos del mundo a los puestos callejeros que inundan de olores las calles de la Gran Manzana.

Tomarse una porción de pizza grasienta a 99 centavos, probar los cannoli en Little Italy, disfrutar con el delicioso sándwich de pastrami de Katz’s, hacerse adicto a los bagels o saborear la comida asiática en China Town son algunas de las experiencias gastronómicas que no te puedes perder.

14. Pasear por sus calles como si estuvieras en una película.

Y es que son tantas las películas que se han rodado en la ciudad que hasta te será familiar.

Podrías pasar todo el viaje yendo a los diferentes lugares en el que se ha rodado alguna película importante.

Si te interesa, puedes hacer este Tour por los escenarios de películas y series.

15. Visitar la Bolsa de Nueva York en Wall St

Y ponerse a pensar en la cantidad de dinero que se mueve tras esa fachada y como no, a las debacles económicas a la que nos ha llevado en muchas ocasiones.

A pesar de los años, la New York Stock Exchange sigue siendo el mayor mercado de valores del mundo y el epicentro de la economía mundial, situación muy distinta a su origen, cuando en 1792, 24 inversores se reunían debajo de un árbol para realizar transacciones.

Si quieres verlo en todo su esplendor, lo mejor es que lo visites un día laborable para así ver a los ejecutivos y brokers la mar de estresados.

Por cierto, es aquí donde está actualmente la conocida escultura en actitud desafiante de la “niña sin miedo” y que denuncia la desigualdad de género.

16. Y de camino el Federal Hall

Está justo al lado de la Bolsa y además de ser el primer ayuntamiento de la ciudad, fue donde George Washington juró el cargo como primer presiente de los E.E.U.U. el 30 de Abril de 1789, de ahí su estatua.

Sin duda, uno de los lugares más históricos del país.

¡La entrada es gratuita!

17. Sorprenderte con el cementerio entre rascacielos

Porque lo que menos te puedes esperar es un cementerio en pleno distrito financiero y rodeado de rascacielos.

Se trata del cementerio de la Trinity Church, una de las iglesias más ricas del mundo por seguir siendo, por acuerdos de hace siglos, la propietaria de algunos de los terrenos que hay alrededor.

18. Tocarle los huevos al Toro de Wall St

Sí, literalemente.

Turistada al canto, pero como dicen que la fortuna económica aparecerá en tu vida, pues pasamos por el aro.

Bromas aparte, el toro representa la agresividad y coraje de los agentes de bolsa y de la población americana.

Como curiosidad, su creador transportó la escultura en un camión desde su estudio del SoHo y la ubicó sin decir nada a nadie, frente a la bolsa de Wall Street de manera ilegal. Aunque en un principio no le hizo ninguna gracia a los directivos de la bolsa, los vecinos la protegieron siendo trasladada a su ubicación actual, Bowling Green.

19. Visitar el Oculus

Obra del polémico Santiago Calatrava y ubicado en el World Trade Center, tiene el “privilegio” de ser la estación de metro más cara del mundo, con un coste de casi 4.000 millones de dólares, el doble de lo presupuestado.

La estructura no deja indiferente a nadie y aunque la intención del arquitecto era simular a un ave que se eleva desde las manos de un niño, el resultado es más que cuestionable.

Lo mejor es su espectacular vestíbulo, con las 110 costillas que se unen a la parte superior acristalada y que da la sensación de estar dentro del esqueleto de una ballena o a bordo de una nave espacial.

La verdad es que impresiona.

20. Rendir tributo ante el Memorial 9/11

Sin duda alguna, es uno de los rincones más emotivos y simbólicos de la ciudad.

Un monumento de 2 enormes cascadas de 30 metros que caen sobre los huecos que dejaron las torres en aquel fatídico 11 de Septiembre de 2001.

Al borde de las cascadas, los nombres de cada uno de los más de 2.600 personas que fallecieron en el atentado. Si hay algo que impacta, son las rosas blancas, puestas sin interrupción sobre el nombre de aquella persona que hubiese cumplido años.

Por cierto, justo al lado está el “Árbol Superviviente”, que apareció de entre los escombros y que fue de nuevo plantado como un símbolo de la vida.

21. Visitar el Museo del 9/11

Visto el memorial, no debéis perder la oportunidad de visitar el museo, en el cual se pueden ver objetos de las víctimas, materiales que se recuperaron de las torres, partes de los aviones y testimonios de los supervivientes.

De verdad, es una experiencia muy intensa.

22. Subir al One World Observatory

Desde ese fatídico 11 de Septiembre de 2001, Nueva York quedó huérfana de sus dos torres más emblemáticas.

Tuvo que pasar mucho tiempo (casi 15 años) para que Nueva York volviera a disponer de un rascacielos top a nivel mundial: el One World Trade Center. 

Cómo no, se puede visitar para contemplar sus espectaculares vistas.

La pregunta es: ¿son las mejores de la ciudad?

Difícil respuesta, ya que la panorámica es brutal pero hay un punto que no mola nada: es un mirador cerrado, algo que molesta en las fotos.

A parte de este inconveniente, el resto es una pasada.

23. Tomar el Staten Island Ferry

Considerando que es una de las pocas cosas gratuitas de Nueva York, siempre será una buena idea subirse a este ferry que conecta todos los días del año Staten Island con Manhattan en un viaje de 25 minutos.

Es una buena opción para ver de cerca la Estatua de la Libertad pero además, subidos en este ferry podrás contemplar perfectamente todo el skyline del distrito financiero y las Ellis y Governors Islands.

24. Admirar la Estatua de la Libertad

Porque es, sin duda alguna, el símbolo de la ciudad.

De 46 metros de altura y 88 toneladas de láminas de cobre, fue un regalo que los franceses hicieron a la ciudad en 1886 para conmemorar el centenario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos.

Como comentábamos antes, la manera más barata de verla es subidos a bordo del ferry gratuito de Staten Island o en algunos de los cruceros que lo rodean.

Aunque si quieres llegar hasta la propia isla tendrás que llegar muy temprano al muelle o reservar con antelación este tour.

25. Convertirte en una “rata” de metro

Y no nos referimos a las miles y miles de ratas que andan por sus anchas de anden en andén.

Nos referimos a que disfrutes con el que es, posiblemente, el metro más fotogénico del mundo.

Sí, los habrá más bonitos, como el de Moscú; o muchos más sencillos, como los de Londres o Madrid. Pero si te dicen de quedarte con un metro, ¿con cuál te quedarías?

Lo amarás cuando te lleve de una punta a la otra de la ciudad en apenas minutos; y lo odiarás cuando te confundas de líneas o entres por la escaleras de sentido contrario (Uptown & Bronx y Downtown & Brooklyn).

Pero en definitiva, disfruta del metro de Nueva York ya que es una atracción en sí misma.

26. Cruzar el río Hudson para contemplar la Gran Manzana desde Nueva Jersey

Gracias al Hudson River Waterfront Walkaway, toda la orilla Este de Nueva Jersey se ha convertido en un perfecto mirador. Así que no importa a que altura llegues, la panorámica será bestial.

Tal vez puede dar algo de pereza el tener que desplazarse hasta el vecino estado, ya que al no tener conexión directa con el metro, tendrás que coger un autobús o el PATH (la línea de metro que conecta Manhattan con Nueva Jersey). Pero por favor, no te vayas de Nueva York sin antes dar un paseo por aquí.

27. Ver el amanecer desde el Empty Sky Memorial

Ubicado en uno de los muelles del Liberty State Park, encontrarás este pequeño memorial del 11/S. Se trata de un escultura que a través de la perspectiva pone de nuevo a las Torres Gemelas en el lugar en el que estaban.

Aunque sinceramente, os animamos a que vengáis hasta solo para contemplar una de las mejores vistas de la ciudad.

Y si es al amanecer, posiblemente consigas hacer la mejor foto del viaje.

En esta entrada os hablamos de las mejores vistas de Nueva York.

28. Ir a un musical de Brodway

Obligado en Nueva York.

Los mejores musicales del mundo, los encontrarás aquí, en Broadway.

El Rey León, Aladdin, El Fantasma de la Ópera, Wicked, Chicago….

Eso sí, reserva con antelación (sobre todo para el Rey León) o confía en la suerte de encontrar algún asiento de última hora.

¡Algunas veces se encuentran unos chollazos!

29. Quedarte “loco” con las obras del MoMA

Es el museo de arte contemporáneo más importante del mundo y en el podrás encontrar algunas de las obras que siempre están en la lista de ver una vez en la vida.

La noche estrellada” de Van Gogh, “Los nenúfares” de Monet, “Las latas de Sopa” de Andy Warhol o “La persistencia de la memoria” de Salvador Dalí son algunas de ellas.

El arte lo puedes encontrar en cualquier lugar…

Pero también te quedarás asombrado por un montón de “obras de arte” que sinceramente no las llegaría a entender en la vida.

Pero así es el arte contemporáneo, ¿no?

30. Buscar los mejores murales

Nos vamos a un tipo de arte completamente diferente al anterior: el arte callejero.

Nueva York es el paraíso de los murales y si bien en ciudades de todo el mundo están de moda los murales, todo comenzó aquí. Bronx o Bushwick son las mejores zonas para ello, aunque en la propia Manhattan encontrarás también algunos murales muy chulos, como los de Kobra.

31. Adentrarte en el gigantesco Central Park

Hablamos del parque más famoso del mundo y como no, del pulmón verde de la ciudad.

Son casi 4 kilómetros cuadrados de intenso verdor rodeados de grandes rascacielos, siendo un oasis de tranquilidad que contrasta con el bullicio, prisas y ruidos de la ciudad.

Aquí el silencio solo se rompe por las risas de los niños jugueteando, el ruido de las zapatillas de los runners o por grupos de amigos que tratan de liberarse del estrés diario de esta frenética ciudad.

En su interior encontrarás un montón de atractivos que te llevarán un buen rato por conocer, aunque nuestro consejo es que te dejes llevar, paseando tranquilamente por sus caminos, tal y como lo han hecho los cientos y cientos de protagonistas de películas rodadas aquí.

32. Encontrar el memorial de John Lennon

El mural de “Imagine” es una de las atracciones más queridas de Central Park y se ubica muy cerca del Edificio Dakota, donde fue asesinado John Lennon.

Como os podéis imaginar, siempre habrá alguien cantando sus canciones.

33. Disfrutar con los músicos y bailarines callejeros

Porque Nueva York no sería lo mismo sin sus músicos y bailarines callejeros, y que pondrán la banda sonora a tus paseos por la ciudad.

En el metro, en Central Park, avenidas o cualquier punto de la ciudad, siempre estarán ahí con sus conciertos y shows.

34. Entrar al Museo de Historia Natural

Sí, el de la película Noche en el Museo.

En su interior está la mayor colección de fósiles de dinosaurios del mundo y algunas maquetas espectaculares.

35. Visitar el Flatiron Building

Junto con el Chrysler, es uno de los edificios más emblemáticos de Nueva York y con razón, porque es precioso.

Con más de 100 años a sus espaldas, fue todo un hito de la arquitectura en aquella época, en el que incluso se hacían apuestas sobre lo lejos que llegarían los escombros cuando el viento derribase el edificio.

Aunque su nombre original es edificio Fuller, pronto fue rebautizado con el nombre de Flatiron por su parecido a una plancha.

36. Admirar y subir al Empire State

Con permiso del Flatiron, Chrysler, One World Observatory e incluso las Torres Gemelas, estamos ante el rascacielos más famoso de la ciudad y por qué no, del mundo.

Y es que por muchos que sigan construyendo, el Empire State siempre será el RASCACIELOS por excelencia.

De estilo art déco y 440 metros de altura, fue construido en el 1931 y durante muchos años, ostentó el titulo de edificio alto del mundo. De hecho, cuando cayeron las torres gemelas, volvió a recuperar el trono de la ciudad de Nueva York.

Ahora la gran duda: ¿subir o no?

Hay que considerar que las entradas a los rascacielos rondan los 30/40 €, así que los más normal es quedarse con uno solo. En ese caso, os recomendamos que os quedéis con el Top of The Rock. Ahora bien, si tienes la oportunidad, subiría a los dos.

La mejor opción en ese caso sería comprar la New York Pass, la cual incluye la entrada de los dos rascacielos.

37. Maravillarte con las vistas desde el Top of the Rock

Para nosotros, el mejor mirador de Nueva York. 

Así, sin más.

Como decía antes, si tienes que elegir entre Empire State o Top of the Rock, la segunda opción sin duda alguna. Y es que para tener el skyline de Nueva York al completo, necesitamos al Empire State.

Ubicado en la azotea de uno de los edificios que conforman el conglomerado del Rockefeller Center, tendrás una vista abierta, libre de cristales o rejas.

¡El paraíso de los fotógrafos!

No os lo vamos a negar, el precio de la entrada es cara (38 $), pero os aseguramos que si contemplas el atardecer desde aquí, te llevarás grabada en la retina la mejor panorámica de la “Gran Manzana“.

38. Patinar en la pista de hielo de Rockefeller Center

¡Un clásico en los Otoños/Inviernos de Nueva York!

Aquí es donde se instala el árbol, que con su encendido, siempre el Miércoles siguiente al día de Acción de Gracias, da el oficial pistoletazo de salida de la Navidad.

The Rink at Rockefeller Center (nombre oficial de la pista) y el árbol, están encajonados en una pequeña plaza que hay en medio del complejo comercial que conforman varios edificios. Aprovecha la visita para darte una vuelta por el laberíntico complejo y sus infinitas tiendas.

Patines o no, prepárate para intentar hacerte un hueco, ya que miles de turistas tendrán el mismo plan que tú.

39. Relajarse en el coqueto Bryant Park

Bryant Park, encajonado entre rascacielos, es uno de los parques preferidos tanto por los neoyorquinos como por los turistas.

Y es que su ubicación es perfecta, dotando de un poco de aire limpio a la congestionada Midtown.

Además, es uno de los espacios más polivalentes de la ciudad, ofreciendo siempre actividades según la época del año.

40. Recorrer la 5ª Avenida

Podríamos decir que esta es la calle comercial más famosa del mundo y si no, la que más pedigree tiene.

Tiffany & Co, Victoria’s Secret, Armani, …. sí, tiendas no aptas para todos los bolsillos.

Si vas en Navidad, disfrutarás con la decoración de los escaparate, donde todas las tiendas compiten pelean por conseguir el que más llame la atención, como por ejemplo el Sacks Fith Avenue y sus espectáculo de luces.

Pero en la Quinta Avenida, además de tiendas hay algunos edificios muy importantes como la Catedral de San Patricio, el Atlas de Rockefeller Center y la Trump Tower.

41. Irse de compras a algún outlet

Tras ver que los precios de la 5ª avenida no son aptos para tu bolsillo, que mejor que pegarse un buen atracón de compras en algunos outlets de la ciudad.

Century 21 son los más famosos de Manhattan aunque lamentablemente han cerrado por la crisis. Los más interesantes están lejos de la isla: Jersey Gardens, Empire Outlets y Woodbury Common.

¡No vendrás con las manos vacias!

42. Caminar sobre Nueva York a través del High Line Park

High Line Park es un moderno parque urbano que se construyó literalmente sobre una antigua vía de tren abandonada y que se ha convertido uno de los rincones de moda de la ciudad.

Los arquitectos paisajistas conservaron bastantes tramos de estos antiguos raíles y agregaron pasarelas de madera, bancos y una abundante vegetación, logrando una fusión de naturaleza con ambiente industrial bastante fotogénica.

Como habrás averiguado por el nombre, las vías discurrían por un paso elevado y por lo tanto, a lo largo del paseo y gracias a los varios miradores, podrás ver la ciudad desde una perspectiva mucho menos conocida.

43. Hacer el famoso Tour de Contrastes

La ciudad de Nueva York se divide en 5 boroughs (distritos): Manhattan, El Bronx, Queens, Brooklyn y Staten Island. Cada uno con su personalidad y con diferentes comunidades mayoritarias, pudiendo encontrar pequeños mundos en cada uno de ellos.

El problema, es que haría falta bastante tiempo conocer al menos una pizca de cada uno de ellos. Así, que lo mejor que puedes hacer el famoso Tour de Contrastes.

44. Visitar el barrio más navideño del mundo: Dyker Heights

Si tu visita coincide en Diciembre y quieres experimentar la auténtica pasión navideña de los americanos, tendrás que ir al barrio de Dyker Heights.

Es un clásico de nuestros telediarios, en el que todos los años salen demostrando al mundo que a los americanos “se les va un poquito la olla”. 

Papás Noeles, soldaditos de plomo, renos motorizados, música navideña, carteles y todo lo que puedas imaginar es lo que te encontrarás en este despilfarro de luz.

Si quieres saber más sobre la Navidad en Nueva York os lo contamos todo aquí.

45. Subirte al Roosevelt Island Tramway

Y es que por el precio de un billete sencillo de metro, podrás subirte a este teleférico desde el cual, disfrutarás de unas vistas espectaculares.

La parada del teleférico está en el extremo Oeste del Puente de Queensboro, el que más tráfico soporta de Nueva York, así que sube y prepárate para sobrevolar los rascacielos, el propio puente y el East River durante 3 minutos.

46. Contemplar el precioso Edificio Chrysler

Para muchos, el más bonito de toda la ciudad y eso que hay unos cuantos…

Nosotros opinamos lo mismo, ya que su estilo art déco hace tele-transportarte a aquella Nueva York de los años 30.

El edificio fue encargado por el magnate del automóvil Walter P. Chrysler, así que el arquitecto no dudó en adornar la fachada con símbolos de ruedas, tapas de radiadores, gárgolas que se asemejan a los ornamentos de los capós de Chrysler y un pináculo de acero con forma de parrilla del radiador.

Un edificio precioso.

47. Asistir a algún espectáculo en el Radio City Music Hall

Este teatro, que también forma parte del Rockefeller Center, es otro clásico de las postales neoyorquinas.

Considerado como el teatro más importante de Estados Unidos, es en Navidad cuando podrás acudir a su espectáculo más conocido: el Radio City Christmas Spectacular. En esta función, que se viene representando desde el año 1933, los 36 miembros del equipo de danza Rockettes dan el show navideño más famoso del planeta.

48. Hacer algún Free Tour o Tour Temático

Si no cuentas con mucho presupuesto y quieres conocer la ciudad de la mejor forma posible, te aconsejamos apuntarte a uno de los muchos free tours que se ofrecen.

Pero además, en Nueva York encontrarás un montón de tours temáticos como los que puedes encontrar aquí.

49. Imaginarse ser un viajero más en la Grand Central Terminal

Porque sí, esta es la estación más peliculera que pueda existir y a la que todos nos encantaría llegar alguna vez tras un largo viaje en tren. Te aseguro que aunque sea la primera vez que la pises, te sentirás como si hubieses estado muchas veces más.

En su interior encontrarás la esencia de Nueva York, con gente de aquí para allá, corriendo, mirando los letreros o pillando algo rápido de comer antes de subirse al tren. Hasta 100.000 viajeros pasarán al día por su impresionante vestíbulo.

Sí, ¡una locura!.

Una de las curiosidades de esta estación es la Whispering Galleryes “La Galería de los Susurros”, situado junto al famoso Oyster Bar y en el cual si te colocas contra la columna y dices algo bajito, se oirá perfectamente en la columna contraria.

50. Y por último, ¡disfrutar de la ciudad!

Porque en Nueva York hay que sentirla,

vivirla,

y en definitiva, disfrutarla.

No hay excusas para recorrerla, sin importar si nieva, llueva o truene. Una ciudad a la que le sienta el sol igual de bien que la lluvia. De hecho, todos deberíamos conocer Nueva York en las 4 estaciones del año.

Esta solo es una pequeña lista con las cosas más importantes que ver y hacer en Nueva York, pero como dijimos al principio, la lista podría ser interminable.

Y es que Nueva York es una de las ciudades más fascinantes del mundo entero.

¡Nosotros tenemos claro que volveremos!

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